Viernes, 22 de septiembre de 2006
FERNANDO DE CASTRO
(1814-1874)

?El linaje de la gente plebeya que
hasta hace poco nac?a s?lo para aumentar
el n?mero de los que viven , hoy nace
para aumentar el n?mero de los que piensan.?
Fernando de Castro

LA VOZ PIONERA DE UNA NUEVA MENTALIDAD

La preocupaci?n de Fernando de Castro por las clases oprimidas fue una constante en su vida y en su obra. En cierto modo se pone al lado de los trabajadores y frente a la frivolidad de las clases acomodadas. Cuando en el Serm?n de las barricadas le dice a la reina Isabel II: ?La sublevaci?n es sofocada, pero el malestar general contin?a y, bajo la misma o diferente forma, las revoluciones se reproducen?.

Quiz? pocos personajes como Fernando de Castro encarnen tan fielmente la figura paradigm?tica del krausista en su versi?n religiosa.

Fernando de Castro y Pajares nace en Sahag?n, provincia de Le?n, el 30 de mayo de 1814, siendo muy joven ingres? como franciscano descalzo en el convento de San Diego de Valladolid, cogi?ndole de lleno la exclaustraci?n del 1834 previa a la desamortizaci?n de Mendiz?bal, lo que le oblig? a ordenarse sacerdote. Actu? como profesor de filosof?a en el Seminario Conciliar de San Froil?n de Le?n y tambi?n como bibliotecario de la Biblioteca Provincial de Le?n. En 1845 ya le tenemos en Madrid, donde ser? primero profesor de historia en el Instituto de San Isidro, director de la Escuela Normal de Filosof?a y, finalmente, catedr?tico de ?Historia general? en la Universidad Central. La amistad con Sanz del R?o se hace ?ntima y la ?conversi?n? al krausismo es ya evidente en 1866., cuando pronuncia su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia con el t?tulo de Caracteres hist?ricos de la Iglesia espa?ola. El esc?ndalo era inevitable, ya que Fernando de Castro hab?a sido nombrado en 1848 predicador real en la Corte de Isabel III y en 1850 Capell?n de Honor de S.M. Sin embargo, la evoluci?n era previsible, pues ya en 1861 hab?a pronunciado un Serm?n en Palacio ?el llamado Serm?n de la barricada- en el que amonestaba seriamente a la reina y a la Corte por su ligereza y licenciosidad.

En 1868 Castro se ve envuelto en la ?primera cuesti?n universitaria? por la que queda separado de la c?tedra, junto con Sanz del R?o, Castelar, Salmer?n y Giner de los R?os. Al triunfar la revoluci?n de 1868, la Junta Revolucionaria de Madrid le nombra rector de la Universidad Central, por indicaci?n de Sanz del R?o, a quien se le hab?a ofrecido previamente; razones de salud le obligan a declinar, proponiendo a su amigo y correligionario.

Como rector su actividad fue infatigable. Pone en marcha unas conferencias dominicales para la educaci?n de la mujer, otras de extensi?n universitaria para las clases pobres, funda la Asociaci?n para la Ense?anza de la Mujer y desarrolla una incansable labor al frente de la Sociedad Abolicionista Espa?ola. Al fin muere en Madrid el 5 de mayo de 1874, habiendo dedicado los ?ltimos meses de su vida a la redacci?n de una Memoria testamentaria, que constituye una sucinta exposici?n autobiogr?fica de su ideario religioso.

Su preocupaci?n por los oprimidos, no se centra exclusivamente en las clases proletarias, sino que se extiende a todos los seres marginados o explotados por la civilizaci?n. Entre ellos hay que situar a las mujeres, objeto muy preferente de la atenci?n de Castro. En su Discurso de apertura de curso acad?mico 1868-1869, entre las tareas de extensi?n universitaria que aparecen en su programa hay una que se refiere espec?ficamente a la necesidad de ?abrir cursos especiales destinados a completar la educaci?n de la mujer?. Era el 21 de febrero de 1869, cuando Fernando de Castro ley? en el Paraninfo su Discurso en la inauguraci?n de las Conferencias Dominicales para la Educaci?n de la Mujer, que despu?s fueron continuadas, domingo tras domingo, por numerosos oradores. Entre ellos citaremos los siguientes nombres: Juan de Dios de la Rada, Francisco de Paula Canalejas, Antonio Mar?a Segovia, Fernando Corradi, Santiago Casas, Segismundo Moret, Jos? Echegaray, Florencio Alvarez Ossorio, Asenjo Barbieri , Jos? Moreno Nieto.

El ?xito obtenido por las Conferencias Dominicales fue enorme, hasta el punto que llev? a la idea de crear algunas instituciones afines que sirviesen de cauce a la inquietud y expectaci?n que el tema de la educaci?n de la mujer hab?a despertado en la sociedad del momento. La culminaci?n de este movimiento ser? la fundaci?n en 1871 de la Asociaci?n para la Ense?anza de la Mujer, pero antes surgir?n otras instituciones de las que conviene dar cuenta. Uno de esos precedentes ser? la Escuela de Institutrices, que empez? a funcionar el 1 de diciembre de 1869, agreg?ndose despu?s a la Asociaci?n. Paralelamente, el d?a 3 de febrero de 1869 se inaugur?, tambi?n por Fernando de Castro, un llamado Ateneo Art?stico y Literario de Se?oras, presidido por do?a Faustina S?ez de Melgar. ?El Ateneo de Se?oras? ?como se vino a llamar- no dur? demasiado, a pesar de estar muy bien representado. Entre las damas de la Junta consultiva estaba Concepci?n Arenal, una de las personalidades femeninas m?s relevantes del siglo XIX, bien conocida por sus tareas penitenciarias y de beneficencia. No es extra?o que le escritora gallega llame a Fernando de Castro ?el hombre m?s humano que he conocido?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


La paz pide una oportunidad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 23:05
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