miércoles, 27 de septiembre de 2006
GUILLÉN DE CASTRO
(1569-1631)

“A voces quiero decillo,
que quiero que el mundo entienda
cuánto me cuesta el ser noble,
y cuánto el honor me cuesta.”
Guillén de Castro.

LA VOZ DEL CANTOR DEL CORAZON FEMENINO

El móvil principal de las obras de Guillén de Castro no es el honor sino el amor, y aunque aparentemente es un detractor de la mujer y del matrimonio, en el fondo es el cantor del corazón femenino apasionado y fiel.

Guillén de Castro ocupa un puesto de primer orden entre los dramaturgos de nuestra época de oro. Su producción en buena parte perdida, debió ser abundante a juzgar por el número –casi medio centenar- de las comedias que se conservan. Pero la inmensa fama que así en su tiempo como en los siglos posteriores, conquistó con su drama Las mocedades del Cid, ha dejado eclipsado injustamente el resto de sus obras. Cultivó Castro en su teatro, a semejanza de su maestro Lope, los temas más diversos: escribió comedias bíblicas y de santos, históricas, caballerescas, mitológicas, de costumbres contemporáneas, y algunas también tomadas de novelas.

Nació Guillén de Castro y Bellvis en Valencia en 1569 y con el nombre de “Secreto” figuró entre los asistentes a la famosa “Academia de los Nocturnos”, donde ingresó en 1592. Sirvió como capitán de “caballería de la costa”, cuerpo encargado de su vigilancia contra los ataques de los piratas. Casó en 1595 con doña Marquesa Girón de Rebolledo, quedando viudo al poco tiempo. En 1607 marchó a Italia, donde fue nombrado gobernador de Scigliano por el conde de Benavente, virrey de Nápoles. Vuelto a Valencia en 1609 trató de resucitar la “Academia de los Nocturnos” con el nombre de “Los montañeses del Parnaso” de quienes fue elegido presidente. Su renombre como autor dramático debía ser ya considerable, puesto que al publicarse en 1608 una colección de Doze comedias famosas de dramaturgos valencianos, se incluían dos de Guillén de Castro. Andaba el escritor muy corto de dinero y los préstamos que tomó para editar en 1618 la Primera parte de sus obras le acabaron de llenar de deudas, por lo que en 1619 se trasladó a Madrid al servicio del marqués de Peñafiel., hijo del famoso duque de Osuna, con cuyo apoyo remedió su situación. En 1626 contrajo segundas nupcias con doña Angela Salgado, dama del servicio de la duquesa de Osuna. Por este tiempo vivió activamente en la corte entre los medios literarios. Fue gran amigo de Lope de Vega, a cuya hija Marcela dedicó la Primera parte de sus comedias. Murió el dramaturgo valenciano el 28 de julio de 1631, en Madrid, si no en la abundancia, al menos no tan pobre como sostiene una leyenda bastante difundida.

En la dramática del valenciano puede estimarse una primera época como señaladamente prelopista. A este momento pertenecen las comedias caballerescas El conde de Irlos y El nacimiento de Montesinos o la histórica El cerco de Tremecén. Es posible que todavía pertenezca a esta primera época una de las más notables obras de Castro, Dido y Eneas.

En la segunda época, bien aprendida la lección de Lope, escribe Castro bellas comedias costumbristas o de enredo, como Los malcasados de Valencia, y logra sus grandes creaciones en el drama histórico y tradicional con sus dos obras sobre el Cid: Las mocedades del Cid y Las hazañas del Cid; intenta a su vez, felizmente, la escenificación de temas cervantinos con Don Quijote de la Mancha y El curioso impertinente.

En una última etapa Guillén de Castro se orienta hacia el análisis de los efectos dramáticos y de los caracteres de los personajes: La tragedia por los celos, La fuerza de la sangre y, sobre todo, El narciso en su opinión, comedia de enredo en la que se burla con saña de la pedantería.

En su más lograda comedia, Los malcasados de Valencia, un conflicto matrimonial se resuelve mediante el divorcio: solución tan atrevida para su época como inusitada en nuestro teatro clásico. El dramaturgo valenciano fue creador de apasionados tipos de mujer que son al mismo tiempo dechados de lealtad y constancia; y el hecho de que Castro vea en la mujer no tanto el objeto cuanto el sujeto más firme del amor, explica muchos rasgos de su teatro y en particular de sus desenlaces. Cuando en Las mocedades del Cid se plantea como núcleo del drama el conflicto entre el honor y el amor , éste es quien logra la victoria, no sin repudiar nuevamente Ximena las leyes humanas: “De Rodrigo de Vivar / adoré siempre las prendas, / y por cumplir con las leyes, / ¡que nunca el mundo tuviera! / procuré la muerte suya, / tan a costa de mis penas...”

Francisco Arias Solis
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La paz pide una oportunidad.

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Gracias.
Publicado por Desconocido @ 6:56
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