S?bado, 30 de septiembre de 2006
JUAN PEREZ DE MONTALBAN
(1602-1638)

?De que sirve, decid, hacer alarde,
flores, de vuestros vanos resplandores,
si cuando el sol recuerda, nac?is flores
y no os halla la sombra de la tarde??
Juan P?rez de Montalb?n. . .

LA VOZ DEL DISC?PULO PREDILECTO DE LOPE

Juan P?rez de Montalb?n en sus d?as goz? de gran popularidad, como lo demuestran las repetidas ediciones de sus obras , y tuvo a la vez numerosos enemigos que le zahirieron con despiadadas burlas. Entre todos aquellos se distingui? Quevedo que le dirigi? la sarc?stica Carta consolatoria, con motivo de haberle silbado una comedia, le ridiculiz? con su Perinola cuando public? un libro de miscel?nea Para todos y compuso aquel gracioso epigrama en que satirizaba loa supuestas pretensiones de hidalgu?a del dramaturgo madrile?o: ?E l Doctor t? te lo pones , / el Montalb?n no lo tienes, / con que quit?ndote el don / vienes a quedar Juan P?rez?.

Estos ataques de sus contempor?neos han ocasionado tambi?n en buena parte la desestimaci?n literaria de que en nuestros d?as se le viene haciendo objeto; desestimaci?n, y casi oscurantismo, que como herencia irremediable recibe al cabo de los siglos.

Disc?pulo predilecto de Lope, Juan P?rez Montalb?n naci? en Madrid en 1602. Era hijo del librero Alonso P?rez, gran amigo de Lope y editor de muchas de sus obras. Montalb?n estudi? en Alcal?, donde su padre hab?a tenido anteriormente tienda de libros, se doctor? en Teolog?a y fue ordenado sacerdote en 1625. Fue notario de la Inquisici?n, y vivi? activamente la vida literaria de Madrid. Perdi? la raz?n en los ?ltimos a?os y muri? en Madrid el 25 de junio de 1638.

En 1624 public? Montalb?n el Orfeo en lengua castellana, poema en cuatro cantos, alabado por Lope a quienes algunos contempor?neos se lo atribuyeron. En el mimo a?o en que apareci? el Orfeo hizo imprimir Sucesos y prodigios de amor, colecci?n de ocho novelas, varias veces reeditadas y pronto traducidas al italiano, franc?s e ingl?s, que se cuentan entre las m?s licenciosas de la literatura del Siglo de Oro. La llamada novela cortesana, en particular, gozaba de la apasionada demanda entre un p?blico ocioso, que alternaba este entretenimiento con las comedias. Montalb?n, que ten?a entonces veintid?s a?os y una desbocada imaginaci?n, satisfizo cumplidamente los gustos de aquellos lectores.

En 1633 public? Montalb?n Para todos. Exemplos morales, humanos y divinos, obra dividida en siete partes, una para cada d?a de la semana, en la que agrup? novelas, comedias, discursos sobre materias diversas y donde cita hasta trescientos escritores al modo de El laurel de Apolo de Lope. El Para todos se sirve del marco del Decamer?n de Bocaccio; el autor imagina que en una quinta a orillas del Manzanares se re?nen los hombres de mayor ingenio y las damas de m?s belleza y gracia de la corte, y acuerdan que durante los d?as de una semana tratar?n sobre temas de erudici?n, acabando con la lectura de una comedia o novela.

Los aciertos mayores y permanentes de Montalb?n pertenecen al teatro. Fue poco afortunado en los ?autos? ; en su Polifemo, incluido en el Para todos, trat? sin ?xito de llevar el conocido, mito del gigante al simbolismo religioso: ?Esto no es alegor?a, sino algarab?a?, dijo Quevedo. Mucho mejores son algunas de sus comedias de santos o leyendas piadosas, como La gitana de Menfis, Santa Mar?a Egipc?aca y El divino portugu?s, San Antonio de Padua.

Con soltura mucho mayor se mueve en las comedias de intriga o de capa y espada, donde consigue dos bellas obras: La toquera vizca?na y La doncella de labor. En sus comedias sobre la historia de Espa?a dramatiz? la vida de personajes en?rgicos, como El se?or don Juan de Austria, Diego Garc?a de Paredes y La monja alf?rez. Pero su obra m?s notable de esta especie es la Comedia famosa del gran S?neca de Espa?a, Felipe II.

Hoy d?a se recuerda a Montalb?n sobre todo por su Fama p?stuma en honor de Lope y por sus elogios y recuerdos del F?nix, del cual fue su primer bi?grafo.

?Los artificios de sus comedias ?dice Mesonero Romanos- son muy ingeniosos y est?n complicados y desenvueltos con gran destreza?. Y a?ade: ?con excepci?n de Tirso de Molina y Moreto, acaso de ning?n otro autor de nuestro teatro pudieran extractarse tantos trozos bell?simos de elocuci?n, tantos pensamientos elevados, tiernos o sat?ricos, encerrados en versos correctos inspirados y llenos de la m?s bella poes?a?. Montalb?n pose?a las dos facultades esenciales en todo dramaturgo: la fantas?a creadora y el arte de decir.

Francisco Arias Solis
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La paz pide una oportunidad.

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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 7:54
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