miércoles, 04 de octubre de 2006

MARGINADOS POR LA ENFERMEDAD POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

MARGINADOS POR LA ENFERMEDAD

“El corazón es puerta
que se abre y se cierra.”
Miguel Hernández.

UN FENÓMENO PROVOCADO NUEVAMENTE POR LA APARICION DEL SIDA

Debemos asumir de una vez por toda que la infección por el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) y el conjunto de síntomas que puede provocar, conocido como SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), no ha de ser exclusiva preocupación para los llamados grupos de riesgo, más o menos promiscuos en sus “relaciones sexuales” o más o menos “enganchados” a ciertos tipos de drogas de administración intravenosa. Se ha llegado a un punto en el cual todos y cada uno de nosotros se siente o se sentirá, sin duda, influido por el virus del SIDA en sus relaciones personales, profesionales o, simplemente, en su inquietud por sentirse informado en el mundo en el que vive.

La aparición de SIDA ha provocado un fenómeno que parecía estar erradicado, la marginación y el rechazo social por padecer una enfermedad. Este fenómeno no tendría que existir una vez que se haya comprendido que estamos conviviendo con el VIH en múltiples esferas de nuestra vida, y aprendamos a evitar el contagio de una forma sencilla y sin tragedia, del mismo modo que lo hemos hecho con otras muchas enfermedades.

Existen unas formas evidentes de transmisión del VIH: compartir agujas con seropositivos (personas que han estado en contacto con el VIH, tengan o no el SIDA); de la madre al hijo en el momento del parto; por transfusiones de sangre y derivados que estén contaminados; en trasplantes de órganos de personas infectadas; y por determinadas prácticas sexuales con una persona, de nuestro mismo sexo o del contrario, que esté infectada. Asimismo, no existe la evidencia de transmisión por picaduras de insectos; por compartir objetos o utensilios en reuniones o comidas; por contactos casuales y afectivos en las relaciones sociales cotidianas; por la saliva; o por los alimentos.

Las normas de higiene no tienen por qué ser más estrictas cuando se convive provisional o continuamente con una persona seropositiva que cuando se vive con alguien que padece hepatitis, tuberculosis o gripe.

En cuanto a las personas infectadas con el VIH deberían plantearse, desde el momento que se enteren, una vida sana, pero como esto no es fácil debemos decir que no está demostrado que dejar de fumar influya en la evolución de la enfermedad. Asimismo, no se cree que el consumo moderado de alcohol empeore el proceso o provoque la aparición de síntomas. Debe ser el médico quien considere si debe suprimirse totalmente el alcohol por si fuera incompatible con el fármaco que puede tomar o por otros motivos que él considere. No es preciso indicar que debe suprimirse todo tipo de drogas por vía intravenosa y evitar todo lo que se pueda su consumo por otras vías.

Por otra parte, no hay motivo para que los seropositivos sean rechazados en sus centros de estudios o de trabajo: El rendimiento laboral de un seropositivo no afecta tanto como el de quien tiene un catarro. El riesgo de contagio en los centros de trabajo y en los colegios es prácticamente nulo. Una educación sanitaria rigurosa impedirá en muchos casos la aparición de temores infundados que normalmente desembocan en situaciones morbosas de marginación y odio. Y como dijo el poeta: “Quita el querer, y verás / como solo encuentras / odio en todo lo demás”.

Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Paz, queramos paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias

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