MAS AUSTERIDAD
“Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar”
Antonio Machado.
LA AUSTERIDAD ES UNA BUENA ALIADA DE LA DEMOCRACIA
La austeridad es el más modesto y asequible de los valores espirituales del comportamiento. Depende, en medida superior a cualquier otro, de la iniciativa personal, y anticipa y suple a otros valores. Sin duda los completa y perfecciona. No requiere manifestarse en obras como la caridad. Discurre sencillamente plegada a la conducta. Y no es fácil de enseñar. Es compatible con ideologías contrapuestas, porque a todas les viene bien asociarse con esa actitud de generosidad social.
Siempre es posible, aunque no es fácil ni frecuente, eludir un exceso, limitar una ambición, refrenar la codicia, conformarse con menos, sustraerse a ciertas aspiraciones por justificadas que parezcan y declinar el culto a la brillantez aunque proceda de los propios merecimientos. Todos, en nuestras posiciones, tenemos el deber del límite y la posibilidad de la renuncia. A aquellos que tienen más, no les faltarán ocasiones de poder renunciar.
La sociedad, por lo menos desde hace dos siglos, tiene ante sí el problema de la organización y desarrollo bajo el paradigma de la igualdad social. Además de la justicia, un valor fundamental, la renuncia y la tolerancia siguen siendo factores imprescindibles para evitar los excesos. La austeridad no sirve por sí sola para construir un modelo de sociedad, pero es en todo caso una excelente colaboradora.
Si bien tendemos a localizarla en el modo de ser y de conducirse, también en la utilización del lenguaje, que es en definitiva un comportamiento verbal, resulta pertinente la presencia de la austeridad. En este campo la austeridad sufre graves quebrantos. Hemos oído más de una vez, pretendiendo exaltar la sencillez de una persona, decir que se comportó como uno de tantos o como un ciudadano más, dando por supuesto que hubiese alguien distinto de los otros o ciudadanos de varias clases y hasta formas diversas de conducta según las condiciones de la persona.
La austeridad no queda reducida a una estricta función económica, aunque también la cumpla. El ahorro no es necesariamente austero y la austeridad dista de producir meras ventajas materiales.
¿Qué pensar de la austeridad en relación a la hora presente de España? Nos encontramos, es obvio, en una crisis profunda. Sin embargo, se tiene la impresión de que ni el Gobierno ni los líderes de la oposición en esta fase delicada, van a pactar sobre la austeridad. ¿Pero por qué no miran a su interior y se autoexigen la disciplina de la austeridad? Es una buena aliada de la democracia, si no forma parte de ella misma. Cuando es erigido en protagonista el pueblo, se afirma, creo, todo lo que hay en el pueblo, sin limitarse a convocarlo para elegir a los representantes. Y es que, como dijo el poeta: “Mientras más palabras me dices / más en confusión me pones, / porque tus palabras son / vísperas de tus traiciones”.
Francisco Arias Solis
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No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
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Gracias.