HACER TIEMPO
“El que espera desespera,
dice la voz popular.
¡Qué verdad tan verdadera!”
Antonio Machado.
SIGNIFICA PARA LOS ANDALUCES ESPERAR
¿Será verdad o no lo que nosotros decimos que nos pasa o nos ha pasado en nuestra vida? ¿Y decir lo que pasa, no es la historia? ¿Será verdad o no la historia humana? Lo que pasa, pasa por decirlo. La historia pasa de verdad cuando se escribe. Que así se escribe la historia: cuando se hace verdad de mentira, de mentiras.
La realidad de la vida, no es realidad de verdad ni realidad de mentira Y dice el poeta: “Lo mismo es ayer que hoy. / Lo mismo es hoy que mañana. / Lo mismo es siempre que nunca”. Y es que, en realidad el tiempo no se detiene ni un instante, ni un momento. El tiempo no se extasía. El tiempo no tiene tiempo.
“Vivir para ver”, dice el proverbio. Y ver para creer, decía la incredulidad; que si es andaluza, impaciente, añade: creer para querer, y no al contrario. Pero en esta vieja tierra del Sur, querer es morir. No en vano, aquí se canta un soleá que dice: “Yo creía que el querer / era cosa de juguete, / y ahora veo que se pasan / las fatigas de la muerte”. En Andalucía, todos morimos de amor, queriéndolo o sin quererlo. Sin embargo, la hora de la verdad, como no es una hora fija, a veces puede volverse la hora de la mentira. “Toda la vida es un hora”, añade Lope, que parecía andaluz.
El andaluz no sabe lo que espera ni lo que quiere de verdad. Pero sabe lo que no quiere y lo que no tiene que esperar. Sabe que no hay que querer ni esperar nada de la muerte. No querer ni esperar nada de la muerte, es querer y esperarlo todo de la vida.
Hacer tiempo significa para los andaluces esperar. Y de esperar dice el pueblo andaluz que se desespera. Un poeta nos dijo: “La esperanza que me queda / no es esperanza, es recuerdo / de lo que no tuvo espera”. En realidad, lo que nos queda del tiempo pasajero es lo que nos no queda. Del desesperar y deshacer el tiempo, se hace de nuevo, y de nuevas, la esperanza.
Hacer memoria, ¿es hacer historia? Memoria es alma. Y “sin alma no hay tiempo”, afirmaron los escolásticos. Como sin memoria no hay alma. Hacer historia es hacer historia con alma: es animar la historia, darle alma a lo pasado. Animar la historia haciéndola presente. “Cualquier tiempo pasado”, no fue, es mejor, decía Unamuno. Como un despertar del alma: del alma histórica. “Recuerde el alma dormida, / avive el seso y despierte ...”, nos había dicho Manrique. Recordar, despertar..., es cosa del alma, de memoria en suma, es hacer alma o animar lo pasado; es hacer memoria.
Hoy, como ayer, no es mañana. Mañana es otro día. Los andaluces de hoy, deben recordar, animar, avivar y despertar con verdadera conciencia de que los somos, y de lo que somos y consecuentes con nuestro pasado, entusiasmarnos con nuestro porvenir. Y como dijo el poeta: “Historia / es hacer memoria. / Memoria es alma en historia”.
Francisco Arias Solis
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Paz, queramos paz.
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