COPLAS DEL SUR
“No se asuste usted, señora,
que es un minero que canta,
que del polvo de la mina
tiene rota la garganta.”
Copla popular.
GRITO DE DOLOR Y DESENCANTO DEL PUEBLO ANDALUZ
El Sur, hasta hora, había sido considerado simplemente en el plano de la estética, no en el de la política; llenaba sólo él todo la pandereta. Cierto que su copla estaba henchida de amargura y de dolor, pero todo eso era puramente folklórico y en el folklore se quedaba sin más consecuencias. Hasta las lágrimas en Andalucía eran cosa festiva como la lluvia de primavera. En esta versión optimista se inspiró casi toda la literatura regional, desde Fernán Caballero hasta los hermanos Alvarez Quintero, pasando por Valera. Toda la amargura andaluza debía resolverse, al final, con una sonrisa alegre.
Esta vieja tierra del Sur no es la villa alegre de Juanita la Larga ni la quinteriana Puebla de las mujeres. Hace mucho tiempo que nadie ignora que esa apariencia superficial de Andalucía: tan florida y risueña, estaba minada de injusticias. Hasta con Fernán Caballero aparece, aunque con los consiguientes exorcismos, la protesta social del campesino. La protesta, la rebeldía con que el Sur soportaba su carga de arte y de poesía eran ya notorios y había tenido crispaciones literarias. Los escritores no podían ignorar la verdad social de Andalucía y si preferían la visión tradicional, era por el prejuicio estético. ¿Porque cómo podían ignorarla cuando precisamente en el folklore tenía ya su expresión antiquísima y era todo él una sublevación pura y universal?
Los gestos libertarios posteriores no han hecho sino activar esas potencialidades
de la copla. Han sido muchos los escritores que han probado, con la letra misma de la copla, que el idilio andaluz era, en realidad, una tragedia.
La copla del Sur es una confluencia de nostalgias y líricas protestas de razas vejadas y oprimidas que se confían a la forma inocente de la música. Es típico de la copla que diga una cosa y quiera decir otra: todo en ella es irónico, de una ironía que va hasta el sarcasmo. A la copla del Sur hay que saberla descifrar.
En la copla andaluza hay una desesperación secular disfrazada de resignación y placidez. Por entre mitos y clamores individuales, la copla de esta vieja tierra del Sur encubre un fondo social del propio pueblo andaluz. Recoge el grito de dolor y desencanto de todo un pueblo. En la copla andaluza solloza una humanidad primitiva llana y fraternal contra las jerarquías civilizadas. Vuelve la vista al pasado geórgico y, cosa notable, se va al campo. El problema de la tierra. La eterna historia. Se va al campo a fundar la humanidad nueva.
El andaluz de la copla –el pueblo andaluz- tiene el individualismo de los grandes artistas, juntamente con su ansia de amor y dicha universales. En los tiempos que corren, se puede constatar la vitalidad que anima todavía el caudal tradicional de las coplas del Sur. La copla está viva, como lo está la poesía.
Hay que revisar –y trascender- todo ese costumbrismo de que es verbo la enigmática copla de esta vieja tierra del Sur. Y es que, como dice la copla: “Molinerito que mueles / el trigo con tanto afán, / que estás haciendo la harina / y otros se comen el pan”.
Francisco Arias Solis
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