martes, 10 de octubre de 2006
SOR GREGORIA FRANCISCA DE SANTA TERESA
(1653-1736)

“Y pues me habéis herido
con las saetas de amor,
no despreciéis mis gemidos,
dad alivio a mi dolor.”
Sor Gregoria Francisca de Santa Teresa.

LA VOZ DE LA MISTICA SEVILLANA

El principio de XVIII no marca, en lo que a la poesía se refiere una divisoria apreciable, pues durante muchos años de este siglo –prácticamente hasta sus años centrales- imperarán aún los gustos barrocos encarnados en poetas nacidos y formados en su mayor parte a finales del siglo XVII o principios del XVIII. Su barroquismo se hace patente tanto en la imitación de la línea quevedesca del conceptismo moral o de la vena satírica y jocosa como en la vertiente gongorina. También en el cultivo de algunos géneros marcadamente barrocos como los poemas mitológicos burlescos, los alegóricos de carácter clasicista, o los sonetos, romances y letrillas.

También surge una poesía religiosa, con ambiciones de mística de tres monjas de la época: la sevillana Sor Gregoria Francisca de Santa Teresa, nacida en 1653, que trata los temas clásicos de la mística (ansia de Dios, amor divino, deseo de muerte...); la portuguesa, afincada en Sevilla, Sor María del Cielo que nació en 1658, en cuyo poemas se mezclan el gusto popular y la técnica alegórica, y la madrileña, franciscana en Granada, Sor Ana de San Jerónimo, nacida en 1696, hija del conde de Torrepalma, mujer virtuosa y culta, cuyas Obras poéticas (ed. póstuma, Córdoba, 1773), se han alabado por su sabor clásico y castizo.

Sor Gregoria Francisca de Santa Teresa nació en Sevilla el 9 de marzo de 1653, Era hija de don Diego García de la Parra, bachiller en jurisprudencia, y de doña Francisca Antonia Queinoge , de origen flamenco. Fueron diez hermanos de los que la mitad murieron en muy tierna edad, y tres de los restantes tomaron hábitos. Sor Gregoria lo hizo a los quince años en el Convento de las Carmelitas Descalzas de Sevilla, donde andando el tiempo fue Priora y Maestra de novicias.

Sor Gregoria perdió a su madre en mayo de 1678, y algún tiempo más tarde, el apesadumbrado esposo abrazaba el estado sacerdotal, diciendo su primera misa en el convento donde estaba Sor Gregoria. Esta, por orden de su confesor, escribió una noticia de su vida, que concluyó en 1693. Estos papeles fueron abundantemente utilizados y reproducidos por su biógrafo, Diego de Torres Villarroel, quien afirma –en su obra Vida exemplar de la venerable madre Gregoria Francisca de Santa Teresa (1738)- que la poetisa carmelita aprendió latín sin haber estudiado gramática por gracia divina.

En 1706 se dirigió a la Puente de don Gonzalo, fundando allí un convento de su Orden, que regentó durante algún tiempo. Regresó a Sevilla donde falleció el 27 de abril de 1736.

Sor Gregoria acoge en sus versos todos los temas de su época, pero posee en los momentos más felices acentos propios y motivos de inspiración preferentes y característicos que configuran su personalidad: la soledad y el amor: Y como dijo la poetisa mística sevillana: “Mi amor ansioso te sigue / con impacientes afectos, / que es dura prisión del alma / la cárcel triste del cuerpo”.

Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Paz, queramos paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Desconocido @ 19:42
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios