viernes, 13 de octubre de 2006
EN EL 30 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE
JOSE LEZAMA LIMA (1910-1976)

“El pecado sin culpa, eterna pena
que acompaña y desluce la amargura
de lo que cae, pero nadie nombra.”
José Lezama Lima .


LA VOZ DE LA FE POETICA

Hermético, enigmático, convencido siempre de su estética, el Lezama que nos deja en 1976 es básicamente el mismo que, unos cuarenta años antes, en plena juventud literaria, decide sumergirse en aguas profundas de las que ya no saldrá, porque “sólo lo difícil es estimulante”.

José Lezama Lima nace en La Habana el 19 de diciembre de 1910. Es el segundo hijo de un matrimonio de clase media alta. A los nueve años ingresa en el Colegio Mimó, siendo un destacado alumno de Historia y Literatura. Termina el bachillerato en el Instituto de La Habana y se gradúa de abogado en la Escuela de Leyes de la Universidad de La Habana. Fue nombrado Secretario del Consejo de Defensa Social, con sede en El Penal de La Habana. A la llegada de Fidel Castro, un grupo de intelectuales lo propuso para ocupar la Dirección de Cultura pero no fue nombrado. Más tarde ocupa la Subdirección del Departamento de Publicaciones del Instituto de Cultura. En 1964 se casa con María Luisa Bautista. Poco después logra el retiro y se dedica por completo a su obra. José Lezama Lima muere el 1 de agosto de 1976 en plena producción literaria y deja al morir una obra que le consagra como una de las grandes figuras hispanoamericanas.

En 1936 conoce a Juan Ramón Jiménez y redacta un Coloquio con Juan Ramón Jiménez Aún en la Universidad publica, en 1937, su poema Muerte de Narciso, que señaló el inicio de una obra de gran originalidad metafórica e imaginista, continuada en Enemigo rumor (1941), Aventuras sigilosas (1945), La fijeza (1949), Dador (1960) e Islas (1961).

En 1944 empieza a publicarse Orígenes, que reúne a su alrededor poetas, músicos y artesanos de la tipografía. Este fenómeno que se llamó Orígenes, y que llegó convertirse en la revista más importante del idioma, era dirigida por Lezama Lima y José Rodríguez Feo.

Entre los libros de ensayos de Lezama Lima destacan Analecta del reloj (1953) y Tratados en La Habana (1958), donde aparece “Introducción a un sistema poético”, fundamental para interpretar su obra.

El mundo de Paradiso significa la culminación de toda la obra, verso y prosa, del poeta cubano. La novela se refiere a menudo a ideas generales –la gloria, el amor, la nobleza, el estoicismo-. Paradiso pertenece a la tradición del cambio y la ruptura con toda anterioridad. El poeta cubano quiere vivir la realidad como si fuera poesía, es decir, la realización, de la poesía en las cosas. “De aquellos tiempos –decía su hermana Eloisa- solo quedó en el recuerdo de mi hermano lo poetizable”. Lo poetizable, no hay mejor manera de definir ese mundo de Paradiso. Su segunda novela, Oppiano Licario (1977), quedó inconclusa a causa de su muerte.

Hay que creer a Lezama, este hombre de fe poética, hay que creerlo más que interpretarlo o comentarlo. La poesía es capaz de entender la realidad; es capaz, ante todo, de darle fundamento; es capaz de cambiarla. Lo dice Lezama Lima: “la poesía, el vehículo que lleva a la semejanza lo unificará todo. Ya empieza a hacerlo”.


Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

No disparar donde haya niños. Stop.
En la gloria no necesitamos más ángeles.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Desconocido @ 4:34
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