lunes, 16 de octubre de 2006
MIGUEL DE MOLINOS
(1628-1696)

“Tu mayor felicidad es la tentación;
y así cuando más te apretase, has de alegrarte con paz...
Finalmente has de saber que la mayor tentación es estar sin tentación.”
Miguel de Molinos.

LA VOZ DEL ULTIMO GRAN MISTICO ESPAÑOL

En medio de un siglo eminentemente retórico como es el siglo XVII sorprende el surgimiento de esta adalid de silencio que es Miguel de Molinos, y quizá ahí hay que buscar la causa de que tradicionalmente se la haya considerado un solitario que, en mitad de una sociedad por excelencia habladora, se dedicó a predicar la paz, la quietud interior y la nada.

Miguel de Molinos nació en Muniesa, provincia de Teruel, en 1628, y murió en Roma el 28 de diciembre de1696. Fue bautizado el 29 de junio de 1628. Hasta 1646 en que obtiene un beneficio en la iglesia de San Andrés de Valencia, nada se sabe de él. A partir de ese año estudiará con los jesuitas en el colegio de San Pablo de aquella ciudad, ordenándose sacerdote en 1652, pero sin que apenas se conozca nada tampoco de sus actividades en Valencia. Súbitamente, y sin que se sepan las razones, en 1663 es designado procurador en Roma de los tres Estados de Valencia, con el fin de promover el proceso de beatificación del sacerdote valenciano Francisco Jerónimo Simón de Rojas.

El viaje a Roma y su estancia en aquella ciudad van a convertirse en algo decisivo en su vida. Sabemos que perteneció a la cofradía española de la Escuela de Cristo, donde tendrá influencia extraordinaria; su prestigio en los medios romanos se verá rapidísimamente aumentando hasta alcanzar la confianza o la admiración de gentes como el cardenal d’Estrées. Su actividad en esos años se centra en la dirección espiritual, en la predicación y en el diálogo. Cuando en 1675 Molinos publica su Guía espiritual, su fama ya extraordinaria, irá en creciente aumento hasta 1685 en que, inesperadamente, es prendido por el Tribunal de la Inquisición y se le somete a proceso; dura éste dos años, dictándose sentencia condenatoria en 1687. Sobre la base de haberse encontrado en sus escritos 68 proposiciones heréticas, sacadas de su correspondencia –hoy perdida- y no de sus libros. Las proposiciones citadas está en la Constitución Coelistis Pastor del mismo año, y en ella se dice que se las condena por “heréticas, sospechosas, erróneas, escandalosas, blasfemas, ofensivas a los piadosos oídos, temerarias, rebajadoras de la disciplina cristiana, subversivas y sediciosas”. Una condenación tan brutal obligó al reo a abjurar de sus doctrinas, en un acto solemne que tuvo lugar en Santa María Sopra Minerva. A partir de entonces –y durante los años que todavía le quedaban hasta su muerte-, su vida se fue extinguiendo en las cárceles de la Inquisición romana, mientras su fama y su doctrina se extendía por toda Europa.

Su Guía espiritual enuncia el quietismo, doctrina heterodoxa según la Iglesia. Molinos defiende la despreocupación total del ser, que ha de entregarse sin más cuidado a la meditación, a la contemplación simple y pura de Dios; el alma debe permanecer quieta, solamente quieta, porque Dios hará lo demás. Aunque el quietismo influyó poco en España, en Francia gozó de extraordinario eco y fue motivo para más de una polémica célebre como la que enfrentó a Fénelon y a Bossuet.

La obra de Molinos no es muy extensa . Aparte de la Guía espiritual, que es sin duda su obra fundamental, el mismo año publica un Breve tratado de la comunión cotidiana. Es autor también de las Cartas a un caballero español desengañado para animarle a tener oración mental y de una Defensa de la contemplación, inédita hasta hace unos años.

El objetivo central de la Guía espiritual es una defensa de la oración de quietud como medio para alcanzar la unión mística. Para Molinos, la mística es ciencia de experiencia y de sentimiento que “no entra en el alma por los oídos, ni por la continua lección de los libros, sino por la liberal infusión del espíritu divino, cuya gracia se comunica con regaladísima intimidad a los sencillos y pequeños”.

A la paz y a la quietud interior sólo se llega mediante la total y perfecta abnegación de sí mismo, para lo cual nada más provechoso que las angustias y tormentos espirituales para los cuales el alma no debe buscar consuelos sensibles, sino “encerrarse y sumergirse en la nada”. Molinos culmina su obra con una continua poética exaltación de la nada, en los siguientes términos: “El camino para llegar a aquel alto estado del ánimo reformado, por donde inmediatamente se llega al sumo bien, a nuestro primer origen y suma paz, es la nada...Últimamente no mires nada, no desees nada, no quieras nada, no solicites saber nada, y en todo vivirá tu alma con quietud y gozo descansada. Este es el camino para alcanzar la pureza del alma, la perfecta contemplación y la interior paz”.

Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
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Mi guerra es no ir a la guerra.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Desconocido @ 3:08
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