LA MECA DEL CINE
“-Al cinema al aire libre,
hijo, nunca has de volver,
que la mar en el cinema
no es la mar y la mar es.”
Rafael Alberti.
LOS QUE HACEN EL CINE
Cuando se habla del cine como industria proveedora del “entretenimiento” se piensa siempre, o casi siempre, en Hollywood. En algún sentido, pues, Hollywood ha sido la Meca del cine. Pero, a diferencia de la Meca musulmana, ha habido, y hay, numerosas Mecas cinematográficas, incluyendo algunas que, dentro de muy otros mareos económicos y sociales, ha impuesto, e impone su sello y su poder a todos los que aspiran hacer cine y a hacerlo accesible a un público, por “distinguido” que éste sea.
La situación de la producción cinematográfica es de vez en cuando algo más favorable para los cineastas que aspiran a crear obras de arte, pero no es comparable a la de los cultivadores de otras artes. Aunque en más de un sentido Hollywood – y ello vale para los diversos Hollywood más o menos enmascarados que aún colean- practica la casi ya tradicional política de surtir el mercado con los productos más en demanda, incluyendo muchos que antaño parecían sospechosos, o, en el sentido literal de este término, contraproducentes. Por si fuera poco, los grandes empresarios siguen gozando de salud espléndida; los llamados “productores independientes” se han multiplicado y han demostrado que se pueden hacer películas sin echar la casa por la ventana, pero aun entonces se encuentran inermes sin espaldarazos económicos y sin el apoyo de algún sistema de distribución falto del cual los esfuerzos del cineasta son penas de amor perdidas.
Y es que, por barata que cueste une película resulta siempre cara, y es excepcional que una sola persona, que sea, además, la que puede emprenderla, consiga financiarla.
Nada de ello quiere decir que no se pueden hacer películas sin concesiones, o que no quepa hacer exactamente lo contrario de dar gato por liebre: dar liebre por gato. Esto se ha hecho repetidamente y hasta con éxito, o cuando menos no fracaso, económico. Sin embargo, el cine ha sido hasta el presente más frecuentemente mediatizado que otras artes –mediatizado, no sólo como ocurre con todas las artes, condicionado por, e imbricado con, factores extraartísticos-. En la gran mayoría de los casos, hacer cine es hacer frente a una serie inacabable de barreras que no sirven ni siquiera para estimular a un talento creador.
Ahora bien, suponiendo que todas estas dificultades se resolviesen y suponiendo que los llamados “productores” en el cine –fuesen personas, empresas comerciales, instituciones estatales o cooperativas- se limitasen a proporcionar las bases económicas para la producción de películas y hacer menos selváticas y errabunda su distribución todavía no quedaría bien claro quién hace las películas.
Responder el “cineasta”, o el director, sería respuesta discreta si no se supiera cuántas cosas, en el mejor de los casos, no hace –ni, en puridad, puede hacer-. Por supuesto que se puede concebir a un “director ideal” que lo hiciera todo: escribir el guión, elegir el escenario, dirigir a los actores, manejar la cámara, grabar y sincronizar el sonido, montar la cinta, etc. Pero aparte de que fuera así no lo haría tampoco “todo” –pues no hay duda de que los actores, aun muy estrechamente vigilados o controlados hacen algo-, sería insensato exigir semejante director “ideal”.
Por otro lado, responder a la susodicha pregunta diciendo que una película la han hecho todos y cada uno de los que figuran en las fichas técnica y artística (amén de otros que pueden figurar en ellas) no es suficiente, primero porque aun entonces, si bien sabemos quién ha hecho qué, no sabemos todavía qué ha hecho en función de la obra resultante; no todo lo que hacen cada uno de los que colaboran en una película está en ella. Afirmar que una obra de arte ha sido producida por un “equipo” sin dirección alguna es suponer que ha surgido por una especie de generación espontánea.
En virtud de todo lo cual empezamos a sospechar que la pregunta “¿Quién hace el cine?” no tiene respuesta definida o definitiva. ¿Para qué preguntar, pues, quien hace las películas? A lo sumo cabe preguntar quién y, sobre todo, quiénes han hecho tal o cual película y no esperar que no se dé en cada caso una respuesta general, aplicable a todo. Y es que cómo dijo el poeta: “Mi hacer y tu hacer / son dos haceres en uno / y siempre estamos riñendo / por si es mío o por si es tuyo”.
Francisco Arias Solis
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Paz, queramos paz.
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Gracias