martes, 17 de octubre de 2006
CIUDAD AMENAZADA

“Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.”
Antonio Machado.

EL PLAN DE LA FUTURA CIUDAD HECHO POR UN POLÍTICO PROMETEDOR

Hoy puedo afirmar que he sido ciudadano ensoñador, porque mi ciudad la he visto entre su pasado y su futuro. Y tanto he hundido en ello mis ojos que al volverlos al presente, estaban tan llenos de ensueño, que el presente mismo lo he visto como ensueño.

Primeramente me puse delante del plan de la futura ciudad hecho por un político prometedor en la última campaña electoral. Había de ser así para la mayor libertad del ensueño; un político que no sabía como podría cumplir sus promesas. Después ya se hará todo como se pueda.

Nuevos centros para la futura ciudad, grandes parques populares, jardines donde jugarán los niños del siglo XXI, estaciones de inmensas y rápidas comunicaciones, grandes vías que pondrán fin a los atascos, palacios de congresos, aparcamientos gratuitos para todos los coches, teatros, multicines, piscinas, polideportivos...

Otra vida se adivina tras esas promesas. ¿No ha sido demasiado ambicioso ese político? Sobre la realidad de la ciudad nuestra vuela un fantasma de ciudad futura que turba la paz de la noche, y nunca más podremos dormir sin sobresaltos; y esto es ya una vida nueva.

Después fui a recorrer la ciudad del pasado. Esos callejones van a desaparecer; esas plazuelas quedarán disueltas, caerán esos macizos de piedras seculares, y el viento correrá libre a lo largo de lo que fue la ciudad vieja.

Al fin este barrio que va a morir me agobia y me enternece, y me voy, me lo llevo dentro; por mí, ya pueden derribarlo. Me voy; necesito salir , salir a las vías más anchas, a las calles de hoy...

¡Hela aquí! Pero, ¿qué ciudad es ésta? Grande y hermosa la imaginé al salir del barrio moribundo; pero si pienso en aquella otra, ¡cuán fea y mezquina!

Ese ensanche de grandiosidad monótona en el que tanto énfasis puso el político en el momento de las promesas no tiene historia y ya parece viejo. Todavía no está hecho y ya es vetusto. Envejece sin historia. ¿Y es ésta la ciudad mía?

He visto hoy un quiosco estrambótico inaugurar su fealdad en el único jardín romántico que nos queda en la ciudad, y me he dicho: He aquí una fealdad bien nuestra.

Estaba soñando en la ciudad que nos había pintado un político prometedor y he levantado los ojos y he visto los árboles raquíticos, todo cubierto por el polvo y la suciedad; he respirado una aire contaminado, y he olido el hedor de la basura recogida a la puerta del rico y del pobre indistintamente (con la única diferencia de que en la del rico hay más), y he sentido, por fin, dentro de mí, como única reacción contra todo ello, un asco profundo e impotente.

¡Pobre ciudad! Al dejar de soñar te he visto un poco pálida. Todo está igual. Pero desconfiamos de todo, y cuanto se nos pone por delante se hace sospechoso. La ciudad está amenazada. La muerte está en la puerta.

Pues ahí tenéis nuestra ciudad a medio hacer y que no puede más. Ved que con ella somos todos nosotros los que quedamos a medio hacer. Por ello, un hombre austero ha dicho de la ciudad y de la gente: “No me espanta de ella la ambición desenfrenada, no me espanta la corrupción y abandono: lo que me espanta es la ligeraza con la que en determinadas ocasiones algunos pueden seguir hablando de todo y prometer que pueden hacerlo todo”.

Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


La peor paz es mejor que la mejor guerra.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.
Publicado por Desconocido @ 22:26
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