Mi?rcoles, 25 de octubre de 2006
EN EL MES DE LOS ENAMORADOS

?T? me miras, yo te miro,
y as?, los dos nos miramos:
t? me preguntas qui?n soy yo...
yo sigo mirando... y callo.
Augusto Ferr?n.

VIVIR EN OTRO O EN OTRA

Es claro que el ?claro de luna? no destila miel. Pero su luz dorada, a los enamorados se lo parece. En realidad el cielo es estrellado y de su lun?tica claridad nocturna es la que nos entra por los ojos (como el ?esp?ritu de amor? a los enamorados florentinos del ?dolce stil novo?, como al Dante), es una realidad que ?salta a la vista?. Ni m?s all? ni m?s ac? de nuestra mirada. Son siempre nuestros ojos los que nos piden que les demos cr?dito (creer para ver) si queremos ver claro.

?Soy capaz de subir al quinto cielo / de contar las estrellas una a una / y montarme en los cuernos de la Luna / si me llego a incomodar?. As? canta un trasnochado estribillo zarzuelero. Del que deducir?amos que para subir a los espacios estelares no son necesarios mecanismos prodigiosos, pues basta con incomodarse, con estar inc?modo en la Tierra.

?Ojos que no ven, coraz?n que no siente?, dice el refr?n. ?Bienaventurados los limpios de coraz?n?, porque ellos ver?n el ?claro de luna?. Y muchas cosas m?s.

Alguien ha dicho que de ?ilusiones se vive cuando no se vive de verdad: cuando se vive de verdad, de ilusiones se muere?. Nos parece que ese alguien estaba equivocado. Porque, ?qu? es vivir de verdad , sino vivir de ilusiones precisamente? No son las ilusiones las que matan. Entre otras cosas, porque no nos desilusionan nunca por s? mismas ni por s? solas. Una ilusi?n que desilusionase y nos desilusionase por serlo ya dejar?a de serlo. Una ilusi?n que sabe que es una ilusi?n, dec?a Unamuno, es porque ya no lo es. Porque no son las ilusiones las que nos dan la vida, sino la vida la que nos da sus ilusiones, que son ilusi?n porque la vida es ilusoria. Lo que no es ilusoria es la muerte. ?Todo lo que vemos cuando estamos despiertos es muerte?, pensaba el fil?sofo griego. Y Cervantes nos dej? dicho en su verso perfecto: que ?en todo hay cierta inevitable muerte?. La muerte es lo cierto: lo incierto, lo dudoso es la muerte.

La muerte que sentimos viva es la de nuestro cuerpo, que aunque no la podamos ver, viene con nosotros desde la cuna: nace con nosotros y nos va madurando dentro.

Decimos al dormir, conciliar el sue?o: ?conciliar el sue?o con la muerte? Despertar es reconciliarlo con la vida. ?Importa no estar dormido?, dice el burlador sevillano de Tirso: y le responde razonablemente, el c?nico Don Juan de Moliere: ?Yo creo que dos y dos son cuatro?. Yo podr? entender siempre, claramente, que ?el amor mueva el sol y las estrellas?. Lo que no podr? entender nunca de ning?n modo, es que dos y dos son cuatro.

Vivir en otro o en otra, y no con otro o con otra, dec?a Goethe que era la primero que hay que aprender para la amistad y el amor verdadero. Pero no especificaba la simultaneidad del en con el con: la convivencia de ambos: ni menos, con el para: vivir en, con y para otro y otra. El fracaso de esta triplicidad rompe el equilibrio de la relaci?n amorosa y amistosa. Dos son siempre tres: t? y yo y nosotros.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Te matan y despu?s
piden perd?n al cad?ver.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 0:31
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