S?bado, 28 de octubre de 2006
FRANCISCO ARIAS SOLIS
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DELMIRA AGUST?NI


?Yo muero extra?amente... No me mata la vida,
o me mata la muerte, no me mata el Amor;
muero de un pensamiento mudo como una herida...
?No hab?is sentido nunca el extra?o dolor
de un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida
devorando alma y carne y no alcanza a dar flor??
Delmira Agustini.

LA VOZ DE UN TORRENTE ABRASADOR

?Presagiaba Delmira en estos versos su tr?gico fin? Lo cierto es que se cas? con un hombre vulgar y corriente, que sin duda la quer?a, pero que no lleg? a comprenderla. Realmente deb?a ser muy dif?cil comprender a un alma tan compleja como la de Delmira Agustini. Se separaron a los pocos d?as, pero a?n siguieron reuni?ndose a hurtadillas, como amantes ileg?timos. Un d?a ?l la cit? para una entrevista; la mat? y acto seguido se suicid?.

No se sabe que a?o naci?. Se dan como fechas de nacimiento las de 1884, 1886 y 1887. Federico de On?s la supone nacida, pero sin certeza, en 1890. Vivi? admirada y agasajada y muri? asesinada por su esposo el 6 de julio de 1914, a los tres meses de matrimonio.

? La Nena?, como se conoc?a familiarmente a la poetisa uruguaya, era hija de familia rica, se hab?a educado en el mejor ambiente para el cultivo de la poes?a y de la m?sica, sus dos aficiones dominantes. Por sus venas corr?a sangre de razas diversas: uno de sus abuelos era franc?s; otro alem?n; sus dos abuelas, uruguayas. Ella era rubia y hermosa. Con un temperamento ardiente y una inteligencia precoz, so?? con exprimir de la vida los mejores zumos. Todav?a adolescente, casi una ni?a asombr? y escandaliz? a la burguesa sociedad rioplatense con unos cuantos libros de versos (El libro blanco, Cantos de la ma?ana, Los c?lices vac?os), en los que cantaba al amor. Por vez primera una mujer joven y bella, abr?a su coraz?n, y con un lenguaje tan audaz como po?tico y sugestivo sacaba a la luz sus m?s ?ntimos sentires. En El rosario de Eros, exclama la poetisa: ??Mi vida toda canta, besa, r?e! / ?Mi vida toda es una boca en flor!?

La aparici?n de Delmira Agustini, junto a otras inolvidables poetisas en las letras del Continente americano a principios del siglo pasado constituye uno de los hechos m?s notables de toda la historia de la cultura hisp?nica. En el coro muy nutrido, de poetisas uruguayas destacan dos voces de calidad: la de Delmira Agustini y Juana de Ibarbourou. Un signo tr?gico, parecido al de Delmira, presidi? tambi?n la vida de Alfonsina Storni

Hay en la poes?a de Agustini, que se beneficia de todas las conquistas formales del modernismo, evidentes influencias de Rub?n Dar?o, y a?n m?s evidentes de D?Annunzio. Pero hay tambi?n en ella un estilo personal que se caracteriza por el lenguaje tempestuoso y lleno de fuego. Sin embargo, ese torrente abrasador no ha pasado directo del coraz?n al poema. Antes de plasmarse en ?ste, ha sido filtrado por el cerebro, de modo que toda esa poes?a, amasada con el barro humano m?s grosero, queda en virtud del arte, ennoblecida, casi purificada y transformada en materia est?tica de la m?s alta calidad. Poemas como Plegaria, Lo inefable, Mis amores, El intruso, Las alas, Desde lejos, Nocturno, La sed y el citado El rosario de Eros, merecen figurar al lado de los mejores de nuestra lengua. Y como dijo la poetisa uruguaya: ?... nos velar? llorando, llorando hasta morirse / nuestro hijo: el recuerdo?.

C?diz, 28 de febrero de 2006.
Publicado por Franciscoariassolis @ 21:30
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