S?bado, 28 de octubre de 2006
FRANCISCO ARIAS SOLIS
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FRAY BARTOLOM? DE LAS CASAS
(1474-1566)

?Decid, ?con qu? derechos y con qu? justicia
ten?is en tan cruel y horrible servidumbre a aquellos indios??
Fray Bartolom? de las Casas.


LA VOZ DEL PROTECTOR DE LOS INDIOS

La vida de Las Casas es la vida de una pasi?n en favor del indio, que realizar? en todos los niveles: la acci?n pol?tica y misional, en la praxis; la elaboraci?n doctrinal de planes de colonizaci?n y de interpretaci?n de los hechos americanos, en la teor?a.

Fray Bartolom? de las Casas naci? en Sevilla en 1474; all? hizo sus primeros estudios de Lat?n y Humanidades, recibiendo Ordenes menores. En 1502 acompa?a, como doctrinero, a don Nicol?s de Ovando, que iba entonces nombrado gobernador de la Espa?ola. Desde el primer momento, se incorpora a la tarea colonizadora de los espa?oles en el Nuevo Mundo. Por aquellas fechas, aunque se desconoce exactamente el a?o y lugar, Las Casas se ordena sacerdote. Muy pronto su situaci?n de colono y encomendero iba a entrar en contradicci?n con su vocaci?n religiosa. En 1513 pasa a la isla de Cuba, acompa?ando a su amigo P?nfilo de Narv?ez, como capit?n castrense, en la expedici?n emprendida por Diego Vel?squez; all? recibir?, en premio a sus servicios, cerca de Jagu? ?un buen repartimiento de indios, empleados en la extracci?n de oro y de la plata?. Pero la visi?n del maltrato dado a los indios, junto con alguna matanza de los mismos, le llevar? a su ?conversi?n? de 1514, en que hall?ndose en Santi Espiritu, con ocasi?n de preparar unos sermones recae su atenci?n sobre unos vers?culos del Eclesi?stico donde se dice: ?Quien roba el pan del sudor ajeno es como el que mata a su pr?jimo. Quien derrama sangre y quien defrauda al jornalero, hermanos son?. A partir de aquel momento podemos decir que empieza la segunda etapa de la biograf?a de Las Casas: determinando cambiar su vida, se persuadi? de ?ser injusto y tir?nico cuanto cerca de los indios en estas Indias se cometiera?.

Esta segunda etapa de su vida se va a caracterizar por una tenaz e ininterrumpida lucha por la justicia para con los indios. En 1515 embarca para Espa?a, llegando a tiempo de ver morir al rey Fernando el Cat?lico; en 1516 se entrevista con el cardenal Cisneros, al que presenta un Memorial de catorce remedios, complet?simo plan de gobernaci?n de las Indias, a base de un ?sistema de comunicaci?n?, seg?n el cual se propone la propiedad comunitaria de todos los repartimientos, as? como la com?n distribuci?n de todos los beneficios obtenidos. Ese mismo a?o, vuelve a las Indias con una comisi?n de jer?nimos nombrada por el Emperador para investigar la situaci?n social de espa?oles y americanos en las nuevas tierras; en 1517 le tenemos nuevamente en Espa?a, donde se entrevistar? con Carlos V.

La insistencia del que ser?a llamado ?Protector de los Indios? logr? que el Emperador aprobase su Plan de Tierra Firme de Cuman? (Venezuela), donde se afirmaba que ?los indios generalmente deb?an ser libres?. En 1522 le tenemos de nuevo en la Espa?ola, donde determina ingresar en la Orden dominicana, profesando en ella al a?o siguiente. Por estos a?os escribi? De ?nico vocationis modo y debi? comenzar la redacci?n de su Historia de las Indias, que no llegar?a a concluir.

En 1540 le tenemos de nuevo en Espa?a, donde asiste en 1542 a la promulgaci?n de las Leyes Nuevas, en las que se recoge gran parte de su doctrina acerca de los indios; es quiz? el mayor de los ?xitos, que va unido a la aprobaci?n de su experiencia de Vera Paz. De 1542 es la redacci?n de su libro m?s famoso, aunque sin duda no el m?s importante; Brev?sima relaci?n de la destrucci?n de las Indias, que no se publicar? hasta 1552. Antes de volver a las Indias, obtiene reconocimiento a su labor apost?lica al ser consagrado obispo de Chiapas en el convento dominicano de San Pablo (Sevilla), el 30 de marzo de 1544. En este mismo a?o, ya con setenta de edad, vuelve a embarcar hacia las Indias.

En 1546 escribe su discutido Confesionario, libro que se mandar?a a recoger dos a?os despu?s, llegando a organizarse autos de fe en que ejemplares del mismo se arrojaban a la hoguera. Visto el tremendo fracaso de las Leyes Nuevas y de su pol?tica, al volverse al sistema de encomiendas, regresa a Espa?a en 1546.

En 1552 Las Casas se haya desenga?ado, pero de ning?n modo cansado ni vencido. En ese mismo a?o, publica en Sevilla sus famosos ocho ?tratados? . De 1555 a 1559, se entrega de lleno a la redacci?n de la Apolog?tica Historia, y posteriormente, a continuar su Historia de las Indias, que da por acabada en 1560, si bien la Historia qued? definitivamente sin terminar.

Los ?ltimos a?os de su vida Las Casas los dedica a redactar un libro De Thesauris, acerca de la legitimidad de la posesi?n de bienes procedentes del rescate de Atahualpa y de tesoros de los sepulcros de los Incas. Al fin, Las Casas morir? en Madrid, en el convento de Nuestra Se?ora de Atocha, el 15 de julio de 1566, de donde se trasladaron sus restos al convento de San Gregorio, de Valladolid. El servicio a la ?Humanidad? de este ilustre sevillano fue inmenso, pero a costa de mantener cierta antig?edad en su pensamiento, que precisamente por eso hoy nos parece tan moderno.

C?diz, 6 de marzo de 2006.
Publicado por Franciscoariassolis @ 21:42
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