S?bado, 28 de octubre de 2006
FRANCISCO ARIAS SOLIS
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JUAN JOSE DOMENCHINA
(1898.1959)

?...M?s que muerto
estoy en pena, en suspensi?n, colgado
de este horrible no estar en ning?n lado.?
Juan Jos? Domenchina.

LA VOZ DESTERRADA

Juan Ram?n Jim?nez, que llamaba a su amigo Domenchina, Pepeimedio, nos cont? como le hab?a conocido: ?Me dijeron: Ese es Domenchina. Alto, lleno, apeponado, lento, iba entre las acacias lacias en segunda flor de la calle Serrano, un libro gordo, lastre sin duda, bajo el brazo y unos ni?os chicos de las manos, amarras d?biles de la vida (...). Y creyendo m?s, m?s, m?s que se iba, tem? por los ni?os y corr? tras ?l un instante ciego, con un grito de mi otra voz: ?Domenchinaaa!?

Juan Jos? Domenchina nace en Madrid, el 18 de mayo de 1898, siendo por tanto de la verdadera generaci?n que nace el 98: Garc?a Lorca, Vicente Aleixandre, Concha M?ndez, Rosa Chacel, D?maso Alonso y Zubiri.

Termin? sus estudios de bachillerato a los quince a?os, ingresando en la Escuela Normal de Toledo, donde consigui? el t?tulo de maestro nacional, si bien nunca se dedic? a la ense?anza. A los diecinueve a?os inicia su carrera literaria con la publicaci?n de su primer libro Del poema eterno, prologado por Ram?n P?rez de Ayala, en el que muestra ya las ra?ces intelectuales que caracterizar?n a su poes?a. M?s tarde inici? su carrera como cr?tico en el diario madrile?o El Sol, con el seud?nimo de Gerardo Rivera.

En 1918 publica Las interrogaciones del silencio, a este libro le siguen: La corporeidad de lol abstracto y El tacto fervoroso. En 1932, publica D?dalo, una de sus mejores obras, y Margen. En estas obras se muestra partidario de la poes?a pura al estilo de Paul Valery: ?Una poes?a, seg?n Valery ?escribe- debe ser una fiesta del intelecto. El intelecto en fiesta es siempre poes?a?. Escribi? tambi?n la novela vanguardista La t?nica de Neso y la novela corta El h?bito.

Juan Jos? Domenchina frecuentaba la tertulia del Caf? Regina en la calle de Alcal?, a la que asist?an Ram?n del Valle-Incl?n y Manuel Aza?a entre otros. Cuando Manuel Aza?a fue presidente del Consejo de Ministros, nombr? a Domenchina su secretario. En junio de 1936 fue nombrado delegado del gobierno del Instituto del Libro Espa?ol. Poco despu?s de la rebeli?n militar de julio, en noviembre de 1936, el poeta contrae matrimonio con la poetisa Ernestina de Champourcin.

A causa de la guerra civil, primeramente se traslada a Valencia, y, finalmente, fija su residencia en Barcelona. Colabora en la revista cultural Hora de Espa?a, en ella publica su bella canci?n infantil: ?Hay la pena que cantan los ni?os / legendaria, como el amor. / La de la p?jara, p?jara pinta / sentadita en el verde lim?n. / Hay la pena de los sentidos. / Hay la pena que tengo yo?. Al final de la guerra, como tantos otros, pas? la frontera buscando refugio en Francia. En junio de 1939 lleg? a M?xico.

En el exilio se dedica a la traducci?n de obras literarias, colabora en revistas y peri?dicos y continu? escribiendo poes?a intensamente hasta el punto que antes de su muerte ocurrida en M?xico el 27 de octubre de 1959, hab?a publicado diez colecciones de sus poemas. Entre ellos: Destierro, Tercera eleg?a jubilar, Pasi?n de sombra, Tres eleg?as jubilares, Exul umbra, Perpetuo arraigo, La sombra desterrada y El extra?ado. Una selecci?n de sus poemas con el t?tulo de Poes?as escogidas (1915-1939) fue publicado por la Casa de Espa?a en M?xico, en 1940, con un curioso retrato del autor por Jos? Moreno Villa.

En un espl?ndido pr?logo a la obra po?tica de Domenchina, Ernestina de Champourcin se?ala la existencia clar?sima de dos etapas en la obra del poeta: la de antes de la guerra y la del exilio. Y dentro de la larga etapa del exilio Ernestina apunta una subdivisi?n; si los primeros libros muestran ?a lo vivo la angustia del que se siente arrancado de su suelo y sufre?, hay un momento que ?respira dentro del mismo cuadro nost?lgico y evocador una tregua de paz, de esperanza, que viene a apuntalar la fe recobrada?.

Periodista, cr?tico novelista y fino poeta .Domenchina era conocido como cr?tico, pero fue con la poes?a como mejor supo expresar su sensibilidad humana, sus talentos art?sticos y su credo est?tico.

La poes?a que Domenchina escribi? en el exilio manifiesta una tr?mula emoci?n humana y un conmovedor sufrimiento que le coloca entre la mejor poes?a de su generaci?n. Pocos exiliados espa?oles muestran en su poes?a una angustia vivida con tanta intensidad y constancia. Su dolor de exiliado viene a agravarse por la angustia de la soledad.

Domenchina se neg? a acomodarse a nuevas circunstancias y a profanar la integridad de su obra. Y nos dej? dicho: ?No me pueden quitar la primavera / en que mi juventud ha florecido / ni el oto?o o saz?n en que me muera?.

C?diz, 3 de marzo de 2006.
Publicado por Franciscoariassolis @ 21:54
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