S?bado, 28 de octubre de 2006
FRANCISCO ARIAS SOLIS
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MIGUEL MIHURA
(1905-1977)


?Prefiero conocer al pueblo sencillo, a los hombres,
a las mujeres de toda condici?n social y escuchar su problemas,
antes de perder el tiempo charlando con un se?or
que a lo mejor me suelta una palabra en lat?n
y me habla de humanidades.?
Miguel Mihura.

LA VOZ DEL HUMOR DISPARATADO

El caso de Miguel Mihura es revelador de la miseria comercializada del teatro espa?ol, a lo largo del siglo XX. Su primera obra, Tres sombreros de copa, si bien escrita en 1932, no pudo ser estrenada hasta veinte a?os despu?s, tras varios intentos fracasados de llevarla a las tablas. Como declara el mismo autor, ?a m? no me conoc?a nadie?. En efecto, cuando Jardiel Poncela apenas iniciaba su carrera teatral, Tres sombrero de copas romp?a brutalmente con todo el convencionalismo teatral y abr?a un nuevo camino que, por desgracia, no habr?a de conducir a ninguna parte. Un humor total y radical, disparatado, unas situaciones en apariencia absurdas y sin sentido, unos di?logos inconcebibles, ocultaban un fondo en verdad serio y trascendente: el de la imposibilidad de la comunicaci?n, del amor y de la libertad, todo ello cegado por una sociedad clasista y deshumanizada. La libertad de la pareja protagonista durante una sola noche es una ?libertad condicional?, destruida por ?ltimo por la fuerza de los convencionalismos, de las instituciones y de la moral dominante. Tres sombrero de copa fue una obra irrepetible, que se convirti? en una referencia de los grupos universitarios; lo que halag? al autor que invocaba el sagrado valor del inconformismo al hablar de este valor juvenil: ?Una bandera de inconformismo contra la rutina que (los j?venes) tremolaban con entusiasmo.

Miguel Mihura Santos nace en Madrid el 21 de julio de 1905. Es autor de una serie de comedias que saben unir la iron?a y la poes?a con el humor y la ternura. Sigue la l?nea de Jardiel Poncela en cuanto a di?logos disparatados y las situaciones absurdas de sus personajes. Busca el sinsentido y lo inesperado como recurso humor?stico, pero lo hace con m?s finura y sutileza literaria que aqu?l.

Mihura estrena la comedia Ni pobre ni rico sino todo lo contrario, escrita en colaboraci?n con Antonio Lara (Tono), y, m?s tarde, El caso de la mujer asesinadita, escrita en colaboraci?n de con Alvaro de Laiglesia. Antes de su dedicaci?n teatral casi exclusiva, Mihura escribe cuentos, art?culos e historietas publicadas en los principales diarios madrile?os, as? como en las revistas de humor, que Mihura dirige, como La Ametralladora (1936-1939) y La Codorniz (1942-1945), que despu?s fue feudo de ?lvaro de Laiglesia. Escribe tambi?n guiones de cine, como Bienvenido Mr. Marshall. Fue Premio Nacional de Teatro en tres ocasiones, y Premio Nacional de Literatura en 1946. Treinta a?os m?s tarde es nombrado Acad?mico de la Espa?ola. Miguel Mihura muere en Madrid el 28 de octubre de 1977.

En 1953, un a?o despu?s de la presentaci?n de Tres sombreros de copa, inicia su nueva etapa de creador aut?nomo, es ya una etapa que incide en la bien conocida t?nica gris del teatro de la ?poca. Cabr?a hacer una excepci?n con Sublime decisi?n (1955), obra que ambientada en los finales del siglo XIX, plantea, no sin valent?a , la situaci?n de la mujer de clase media que se independiza y trabaja en una oficina. Entre sus ?ltimos ?xitos recordemos: Mi adorado Juan, Melocot?n en alm?bar, Maribel y la extra?a familia, S?lo el amor y la luna traen fortuna, Ninette y un se?or de Murcia y Ninette, modas de Par?s.


El teatro de Mihura tiene una doble cara, conformista e inconformista; en su sustancial contradicci?n, al querer responder el autor a las exigencias de un p?blico burgu?s, de mentalidad adocenada, y a las exigencias de su singular e indiscutible talento, que a veces se sobrepone a cualesquiera concesiones, se dir?a que con la misma ansia de libertad y de realizaci?n personal que ha proyectado en sus personajes principales.

Frente a la censura teatral de la ?poca que funcionaba de modo tan implacable como aparentemente irracional, pero en todo caso, de forma bien eficaz; frente a la cr?tica oficial que no tiene empacho en considerar tan sobrecogedora censura incluso de modo positivo, el teatro de Mihura propone adem?s del humor y de la risa renovada, algo tan fant?stico, como es siempre la libertad. Con la m?scara del humor, Mihura logr? romper las asfixiantes mallas de la censura teatral. A pesar de que en la dictadura, como escrib?a Mihura: ?El hombre libre est? considerado como un sospechoso o como cobarde?.

C?diz, 27 de febrero de 2006
Publicado por Franciscoariassolis @ 22:03
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