S?bado, 28 de octubre de 2006
FRANCISCO ARIAS SOLIS
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TIRSO DE MOLINA
(1584-1648)

??Estrellas que me alumbr?is
dadme en este enga?o muerte,
si el galard?n en la muerte
tan largo me lo fi?is.?
Tirso de Molina.


LA VOZ DEL GENIAL INVENTOR DE DON JUAN

?Terrible estrella, tremendas estrellas, las de Don Juan! Por algo, en su primera aparici?n en los escenarios del mundo, al hacerlo de modo barroco, su inventor o descubridor el fraile Tirso, le hizo decir aquello: ??Estrellas que me alumbr?is...!?

Pocas veces la cr?tica ha coincidido tanto en lo favorable como en lo adverso como al enjuiciar, desde hace m?s de un siglo, el teatro de Tirso de Molina, a quien se considera con raz?n entre los autores del repertorio teatral seiscentista, como el m?s cercano y parecido a su creador; Lope de Vega.

Muy poco es l o que sabemos a?n de cierto de la vida de Fray Gabriel T?llez, el gran inventor de Don Juan. El enigma biogr?fico de Tirso de Molina, del que tanto se ha hablado, subsiste.

Nacido en Madrid, sin que se haya podido precisar la fecha exacta, que parece girar en torno a 1584, Tirso fue hijo bastardo de T?llez Gir?n, hijo a su vez del duque de Osuna. Ingres? como novicio en la Orden de la Merced, en el convento de Guadalajara, el 14 de noviembre de 1600, profesando dos meses despu?s. Prosiguiendo sus estudios en Toledo, donde inicia su actividad dram?tica, y concluirlos quiz? en Salamanca; residi? cierto tiempo en Galicia y Portugal. Tras un posible destierro en Arag?n, en el monasterio de Estercuel, se embarca en Sevilla, en enero de 1616 para la isla de Santo Domingo, donde permanecer? hasta 1618.

Concurre a las justas literarias que tuvieron lugar en Madrid con motivo de la canonizaci?n de San Isidro (1622). En 1625 la Junta de Reformaci?n vituperar? su teatro como inmoral.

Tras la decisi?n de la Junta y despu?s de un viaje a Sevilla, vuelve Tirso a Madrid en la primavera de 1626, siendo nombrado comendador del convento de Trujillo, al frente del cual permanecer? hasta 1629. Poco despu?s se vio Tirso de nuevo confinado, esta vez en el convento de Cuenca. En 1645 es elegido comendador del convento de Soria, y, en 1646, definidor provincial de Sevilla. Retirado por ?ltimo al convento de Almanza, Tirso de Molina morir?, el 24 de febrero de 1648.
A Tirso de Molina , ?primer poeta tr?gico de Espa?a? se debe sin duda la m?s avanzada gama de perfiles psicol?gicos del teatro del Siglo de Oro. Las m?s sutiles e intensas pasiones del alma humana, se ven encarnadas en una serie de personajes inolvidables: El vergonzoso en palacio, La prudencia en la mujer, Santa Juana, Marta la piadosa, El condenado por desconfiado y El burlador de Sevilla.

En El burlador de Sevilla y convidado de piedra, Tirso crea un tipo de larga tradici?n literaria: Don Juan, mito de la agresividad sexual masculina, seg?n Zorrilla molde? en su creaci?n m?s famosa. Don Juan personifica audacia y rebeld?a, el enfrentamiento de un individuo a toda suerte de valores sociales o morales, hasta el punto que la justicia eterna tiene que recurrir al castigo de forma inexorable. Don Juan no es, pese a todo, una mera encarnaci?n del mal, sino antes bien, una fuerza natural, ciega, soberbia, que encarna una soberbia tambi?n de clase.

Ir?nico y refinado. Tirso es tambi?n el poeta artificioso de la comedia de enredo y en la que el eterno femenino campea absoluto aunque no desprovisto de ambig?edades m?ltiples en su gusto por el g?nero ?travesti?. Vistiendo de hombre a la mujer se trataba, y lograba la m?s de las veces, desenmascararla, casi dir?amos que desnudarla, por la apariencia esc?nica, de su m?s p?dica intimidad y secreto. La do?a Juana de Don Gil de las calzas verdes o la misma Santa Juana, no temen enmascararse enga?osamente vistiendo calzas verdes.

Tirso de Molina se nos aparece como uno de los m?s espa?oles y al mismo tiempo de los m?s universales poetas ?y ello no s?lo por haber dado forma definitiva al mito de Don Juan- de nuestro teatro.

Lope dijo de Tirso: ?F?nix en ti resucita? y en el Laurel de Apolo le coloc? al lado de Terencio. Men?ndez y Pelayo dice que El condenado por desconfiado, de Tirso, es el primero de los dramas de nuestro teatro, y que despu?s de Shakespeare no ha habido otro creador de caracteres que haya demostrado poseer la fuerza y la energ?a de Tirso de Molina.

No olvidemos que el genial inventor de Don Juan, lo fue tambi?n de Santa Juana. Para lo primero le bast? un se?alad?simo botarate sevillano. Para lo segundo , una insignificante beatilla madrile?a, que nunca se canoniz?. Porque en lo que el fraile T?llez aventaja tal vez a todos los comedi?grafos de su tiempo ?incluido Lope- es en el buen humor.

C?diz, 6 de marzo de 2006.
Publicado por Franciscoariassolis @ 22:07
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