Lunes, 30 de octubre de 2006
PERO LOPEZ DE AYALA
(1332-1407)


?Agora el Papadgo es puesto en riqueza;
de lo tomar cualquier non toman a pereza;
et maguer sean viejo, nunca sienten flaqueza,
ca nunca vieron Papa que moriesse en pobreza.?
Pero L?pez de Ayala.

LA VOZ DE UN CLARO PRECURSOR DEL RENACIMIENTO

Pero L?pez de Ayala, conocido como el canciller Ayala, es una de las figuras pol?ticas y literarias m?s relevantes de la segunda mitad del siglo XIV. Am?rico Castro se?ala que su obra es quiz? el producto m?s importante de un periodo en el que la crisis ideol?gica y vital del siglo se hab?a agudizado al trasponer la quinta d?cada. El canciller Ayala puede considerarse uno de los m?s claros precursores del Renacimiento, si bien su obra po?tica es todav?a medieval, quiz? la ?ltima manifestaci?n de la corriente ?mester de clerec?a?.

Pero L?pez de Ayala naci? en Vitoria en 1332, hijo de una familia hidalga, fue favorecido en su juventud por Pedro I, que le nombr? Alguacil Mayor de Toledo y Capit?n de la flota, pese a lo cual no dud? en pasarse al bando de Enrique de Trastamara, tras la batalla de N?jera, en la que particip?, fue hecho prisionero por los ingleses de la Casa Lancaster (defensora de los derechos de Pedro I); una vez liberado fue nombrado Alcalde Mayor de Vitoria y luego de Toledo, y actu? como embajador en Francia. Con Juan I particip? en la batalla de Aljubarrota contra los portugueses: fue apresado y una a?o despu?s logr? la libertad tras pagar un fuerte rescate. Como embajador concert? la paz con la Casa Lancaster y con Portugal bajo el reinado de Enrique III, quien le nombr? canciller de Castilla (1399). Pero L?pez de Ayala muri? en Calahorra en 1407.

Pese a la veleidades pol?ticas de su juventud, en cuanto a honradez el canciller supone la moralidad severa que luego encarnar?n respecto a sus ?pocas otros espa?oles como Quevedo, Graci?n, Larra, etc. Ante la corrupci?n de su tiempo, blande el l?tigo para intentar detener el derrumbe pol?tico-moral de su siglo. Aunque quiz? sea el ?nico noble que pas? al siglo siguiente con la fama limpia de actos brutales, aument? su poder?o sin tasa aunque tambi?n sin esc?ndalo. Al par que batallador y pol?tico infatigable, tuvo una afici?n a la cultura que le impuls? a traducir a Tito Livio y a Boecio, a san Isidoro y a san Gregorio, y a escribir el mismo, adem?s de la Cr?nica, el Rimado de palacio y un libro de caza, pasi?n esta que compart?a con la de las mujeres, como apunta su sobrino Fern?n P?rez de Guzm?n en el soberbio retrato que de ?l nos dej? en sus Generaciones y semblanzas ?Am? mucho mugeres, m?s que a tan sabio caballero como ?l se conven?a?.

Como historiador su papel es fundamental; abandona el estilo de las cr?nicas anteriores, acerc?ndose a las ?semblanzas? del siglo XV. Su larga vida le permiti? escribir las Cr?nicas particulares de los cuatro reyes con los que estuvo en el poder: Pedro I, Enrique II, Juan I y Enrique III. Su modelo es Tito Livio, de quien recoge la visi?n animada y precisa de la Historia, en la que abundan las cartas y arengas, resultando ser as? una reflexi?n humana, social y moral de la historia reciente. La m?s valiosa, tanto literaria como hist?ricamente es la Cr?nica de Pedro I. Su Libro de cetrer?a o de las aves de caza, escrito durante su prisi?n en Portugal, pone de manifiesto los gustos y diversiones de los se?ores de su ?poca.

Su obra po?tica fundamental es el Rimado de palacio, que pone fin a la singladura del mester de clerec?a, es un poema sat?rico-moral de 8.200 versos, en cuaderna v?a preferentemente. La tem?tica es variada, y su unidad se consigue por la perpetua presencia de la persona del autor; con todo, pueden distinguirse tres partes: la primera y m?s extensa se abre con una invocaci?n, seguida de una introducci?n acerca de los vicios, pecados y virtudes, tras esta confesi?n, sincera s?lo en apariencia, Ayala pasa a una dura y violenta s?tira de la sociedad de su tiempo, que abarca todos los estamentos sociales, especialmente la aristocracia, no libr?ndose la jerarqu?a eclesi?stica ni el mismo monarca; ?sta es la mejor parte de la obra: el realismo y las vivas y fuertes im?genes se combinan constantemente con las propias aportaciones del autor, en forma de consejos y sugerencias. La segunda parte es m?s l?rica y personal: se escribi? quiz? en cautividad, lo que le inspira invocaciones, ruegos, oraciones, s?plicas de libertad y promesas de peregrinaci?n. La tercera, compuesta en los ?ltimos a?os de su vida, vuelve a la cuaderna v?a, abandonada en la anterior: incluye una glosa del Libro de Job y otra de Las Morales de San Gregorio, caracterizada por la abstracci?n de su tem?tica. Y como dijo nuestro poeta: ?La justicia, que es virtud atan noble e loada, / que castiga a los malos e la tierra ha poblada, / deven la guardar los reyes e ya la han olvidada / seyendo piedra preciosa de la su corona onrada?.

Francisco Arias Solis
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No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 23:08
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