Martes, 31 de octubre de 2006
DEJAR DE VIVIR


?Morirse no importa nada:
lo que importa es que la vida
con la muerte se acaba.?
Jos? Bergam?n.

MORIR FORMA PARTE DE NUESTRA VIDA

?A mi juicio ?dec?a Freud con raz?n-, los fil?sofos piensan en este punto demasiado filos?ficamente?. Es verdad: la muerte ha ocupado a los pensadores de un modo permanente pero al fin y al cabo, como el resto de los mortales, ante ella no tenemos argumentos, sino consolaciones y nada m?s que eso. Incluso para algunos las propia filosof?a es una consolaci?n frente a la muerte.

Con la edad poseemos un saber acumulativo sobre la muerte que no se limita a la muerte ajena. Creo que vamos sabiendo tambi?n de la muerte propia. Pensemos en aquel Quotidie morimur, cada d?a morimos un poco, de S?neca, tantas veces recordado m?s tarde. La vida no s?lo se ocupa de informarnos que hemos de morir, sino de hacernos saber que somos moribundos o murientes, como sosten?an los cl?sicos, y desde muy temprano.

La vieja frase Mora certa, hora incerta no es aplicable a aquel al que se le apaga por momentos la vida, que vive en la totalidad la hora certa y por eso, m?s que vivir ni morir, ?entremuere?, como se dec?a en castellano antiguo. El moribundo es la persona que entremuere o est? en trance de morir, como la llama de una vela que se apaga a la luz del d?a en el crep?sculo. Todos los verbos expresan una acci?n, pero pocos como el verbo morir, una acci?n tan lenta. M?s que indicar un acto, un acontecimiento, quiere evocar la resistencia a que esto suceda o cuando menos quiere indicar la lentitud con que sucede. Morir es dejar de vivir, no otra acci?n m?s concreta, y eso se hace, poco a poco consumi?ndose. En la muerte repentina los segundos se hacen minutos, y en la muerte lenta, a veces queri?ndolo as?, a veces a pesar nuestro, los minutos pueden durar mucho m?s de lo que hubi?ramos imaginado.

Son muy diferentes, pues, la muerte y el morir. La muerte es la misma para todos y todos, a la vez, somos iguales ante la muerte. Pero hay muchas formas de morir y aun en situaciones muy parecidas todos morimos de distinto modo. Escribe S?neca tambi?n que ?cualquiera puede quitarle la vida a un hombre, pero ninguno puede quitarle la muerte?. No se quiere decir que morir sea un bien, sino morir es lo ?ltimo que le queda al hombre. Morir forma parte de nuestra vida, la muerte ya no, porque es el cese de la vida. En esta simple pero certera constataci?n, basaba Epicuro su consolaci?n a Meneceo: ?La muerte ?le escrib?a- nada es para nosotros, porque cuando nosotros somos, la muerte no est? presente, y cuando la muerte est? presente, entonces ya no somos nosotros?.

?Es imaginable vivir siempre? ?Lo soportar?amos? Recordemos el mito de Quir?n, el sabio fundador, antes que Esculapio, de la medicina: Quir?n se retir? a su cueva deseoso de morir, pero sufr?a justamente porque era inmortal. Entonces la muerte es un consuelo metaf?sico para una angustia, la de ser inmortal, peor quiz? que la de ser mortal.

Sea moral o no el sentido que se ha de dar a la muerte, la filosof?a debe pens?rselo tambi?n dos veces antes de sugerir de un modo u otro que el ser humano es un ser abocado a la muerte, es decir, atento a ella por un supuesto destino o luctuoso objetivo. Es verdad que estamos sujetos y pendientes de la muerte, pero tambi?n que estar vivo, a?n sinti?ndonos murientes, es un reclamo de continuidad para llegar al minuto siguiente.

La situaci?n del moribundo es comparable a la del expatriado, que ahora es un expatriado de la vida. ?Se trata ?escrib?a Albert Camus- de un exilio sin remedio, porque no hay recuerdos de una patria perdida ni esperanza de una tierra prometida?.

El primer aforismo de Hip?crates nos recuerda: ?La vida es breve y la ciencia es larga?. Precisamente por ambas cosas hemos de asumir que el moribundo requiere m?s asistencia humana que estrictamente cl?nica. Pero la pol?tica m?dica en general no hace mucho para que esta asistencia humana que todos, al fin y al cabo, habremos de necesitar, posea los medios y sobre todo las orientaciones m?s adecuadas. Pol?tica y medicina est?n ocupadas en hacernos la vida agradable pero al final se olvidan que somos mortales. Y como dijo el poeta: ?La muerte ya no me espanta; / tendr?a m?s que temer / si en el cielo me dijeran: / has de volver a nacer?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Paz, queramos paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 18:43
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