FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA
Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
Teléfono y Fax 956 / 263131
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“Yo supe del dolor desde mi infancia.
Mi juventud... ¿fue juventud la mía?
Sus rosas aún me dejan su fragancia,
una fragancia de melancolía”.
Rubén Darío.
HOMENAJE DE FORO LIBRE A RUBEN DARIO
El próximo lunes, día 30, a las 20.30 horas, en la
cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21) de Cádiz, la Asociación Cultural,
Artística y Literaria Foro Libre celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta
nicaragüense Rubén Darío (1867-1916), con motivo del 85º aniversario de su muerte.
Se atribuye a Rubén Darío haber sido el creador del
término “modernismo”, con el que se denominó la ruptura con el realismo imperante, caracterizada por
utilizar un lenguaje nuevo, consciente de sí, exquisito, lleno de metáforas y sonoridad, y por la huida de
la realidad por medio del refugio en mundos exóticos, llenos de princesas y refinamientos.
Hoy, a los ochenta y cinco años de su muerte aún se
escuchan admirativamente en la redondez de lo español los versos sonoros de aquel errante
nicaragüense. Sin ninguna duda, es el poeta hispanoamericano de mayor rango, y está, alto, entre los
altos de nuestra lengua. Su personalidad y su obra anunciaron la revolución literaria que
Hispanoamérica realizó en el siglo XX.
Muchos versos hizo el gran poeta modernista. Más de
setecientas poesías, casi todas breves, brevísimas algunas, es lo que nos legó su verbo. Mayor aún es
su cosecha de prosa. De mil quinientos pasan los artículos y cuentos que le debemos. Espléndida
prosa, en ocasiones, es la suya; original y sugestiva, a menudo; coloreada y musical, con frecuencia;
pocas veces superficial y anodina. Pero lo que le dio a Rubén su vasto y rápido renombre no fue su
prosa, con ser excelente; fue su verso. Tres libros, principalmente, hicieron el milagro: Azul, Prosas
profanas y Cantos de vida y esperanza.
La obra de Rubén Darío perdura y vale ante todo por
su enriquecimiento del idioma, por su doctrina cosmopolita, por su huida de la vulgaridad y del tópico,
por la concepción del artista y de la estética.