FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA
Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
Teléfono y Fax 956 / 263131 Teléfono 956 / 282100
e-mail: aarias@arrakis.es
“Y peregrino por la tierra extraña
siempre esperaba el día
en que pisando el suelo de mi España
feliz me llamaría.”
Antonio Alcalá Galiano.
HOMENAJE DE FORO LIBRE A ALCALA GALIANO.
El próximo lunes, día 13, a las 20,30 horas, en la
cafetería-restaurante Viena, la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un
encuentro literario sobre la vida y la obra del escritor, orador e historiador gaditano ANTONIO
ALCALA GALIANO (1789-1865), con motivo del 133º aniversario de su muerte.
Alcalá Galiano nace en Cádiz, que era una ciudad
abierta al comercio de mercancías e ideas y la de más alto nivel de vida de España. Hijo de una familia
ilustre fue precoz en todo: en el gusto por las letras, en el amor, casados en secreto a los diecinueve
años; en el conocimiento del extranjero, en el manejo de la lengua inglesa y francesa, en la política, en el
riesgo y el atractivo de la conspiración; también en los desengaños, amarguras y reveses.
Fue un apasionado defensor de la independencia
nacional frente a la invasión napoleónica y un entusiasta colaborador de la empresa de las Cortes
Cádiz. El terror absolutista de 1823, nunca igualado hasta entonces en España, trajo dos condenas de
muerte sobre Alcalá Galiano, exiliándose en Inglaterra. Allí estuvo “en olvido y en pobreza”, hasta que
fundada la Universidad de Londres en 1828, fue el primer titular de su cátedra de Lengua y Literatura
española.
Tras once años de destierro. Alcalá Galiano ocupa
transitoriamente puestos de importancia, incluso el ministerio de Marina; cuando se ve despojado de
sus cargos acepta la dirección del famoso Colegio de San Felipe de Neri, en su Cádiz natal.
Alcalá Galiano ha dejado sus mejores páginas a los
recuerdos del Cádiz juvenil, del Madrid ilusionado y rebelde y a los de aquel barrio londinense de
Somers Town, casi colonizado por los liberales emigrados, donde un sereno daba la hora en español y
donde había un árbol escuálido, al que los emigrados llamaban, apasionadamente el “árbol de
Guernica”.
FRANCISCO ARIAS SOLIS.