FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA
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“Daba para postre una tajadita de queso, que más
parecía viruta o cepilladura de carpintero según salía de
delgada, porque no entorpeciese los ingenios...”
Mateo Alemán. Guzmán de Alfarache
HOMENAJE DE FORO LIBRE A MATEO ALEMAN
El próximo lunes, día 29, a las 20,30 horas, en la
cafetería-restaurante Viena, la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un
encuentro literario sobre la obra y la vida del novelista sevillano MATEO ALEMAN (1547-¿1614?),
con motivo del 450º aniversario de su nacimiento.
Mateo Alemán nació en Sevilla a fines de septiembre
de 1547, casi en los mismos dís que Cervantes veía la luz en Alcalá. Su instrucción fue muy cuidada
desde la niñez. Se matriculó en la escuela de Medicina de Sevilla, estudió segundo curso en Salamanca
y el tercero en Alcalá, pero abandonó sus estudios. A partir de su casamiento con doña Catalina de
Espinosa, tuvo que ganarse la vida con diversos empleos. Pero Alemán poco prudente en sus gastos,
reclamado por sus acreedores, dio con sus huesos en la cárcel. Puesto en libertad al cabo de año y
medio, vivió en Madrid y Sevilla y como sus andanzas no anduvieran más próspera que de costumbre,
decidió pasar a las Indias, embarcándose con dos hijas, habidas fuera de su mujer, y con una dama,
doña Francisca Calderón, con quien viviá maritalmente, y a quien hizo pasar como una hija más.
Alemán se estableció en México, donde su vida se fue apagando lentamente.
Lo que conocemos de la vida de Mateo Alemán
permite ver que no pequeña parte de sus andanzas inspiraron las complicadas aventuras de su héroe,
Guzmán de Alfarache. Sin embargo, el pesimismo del novelista procede tanto de sus fracasos
personales como de su peculiarísima condición mental, nacida de su penetrante talento, de su
capacidad de observación y sobre todo de su implacable lucidez para escrutar la miseria humana,
comenzando por la propia.
Con la publicación de la Primera parte de Guzmán
de Alfarache en 1599, la novela picaresca renace -al medio siglo de su aparición- y produce a la vez la
obra más perfecta, la más representativa y arquetípica del género. A fines de 1604 se imprimió en
Lisboa la Segunda parte del Guzmán.
FRANCISCO ÁRIAS SOLIS