INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD
ASOCIACION DE USUARIOS DE INTERNET
Francisco Arias Solís - Presidente / Tfno y fax 956 / 263131 Tfno. 956 / 282100
e-mail: aarias@arrakis.es Plaza San Severiano, 2 11007 Cádiz.
INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD CONSIDERA UNA FARSA
LA RECTIFICACION DEL FISCAL GENERAL DEL ESTADO.
A regañadientes y con retraso el fiscal general del
Estado, Jesús Cardenal, va a comparecer en el Congreso de los Diputados para proclamar su repudio
a las dictaduras militares de Argentina y Chile y aclarar -si es posible- su escandaloso apoyo al informe
elaborado por el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño.
Para escribir sus respectivos informes, ampliamente
argumentados y meditados, ambos fiscales han dispuesto de todo el tiempo y de todo el asesoramiento
preciso, y, en consecuencia, uno y otro, han puesto por escrito lo que realmente pensaban sobre las
dictaduras argentina y chilena.
Dado el tiempo transcurrido y los acontecimientos
ocurridos posteriormente en la fiscalía, tales como la cuartelera pretensión de Cardenal de eliminar las
críticas a la ministra de Justicia, es de temer que muy pocos crean en la sinceridad de sus explicaciones.
Tanto Cardenal como Fungairiño han sostenido que el informe sobre las dictaduras del Cono Sur ya
incluía la calificación explícita de “matanzas y torturas”. Pero esa condena no fue incompatible con la
idea de un intervención militar correctora.
El fiscal general del Estado hizo suya la tesis de
Fungairiño con base en una interpretación de cosecha propia de la Constitución española, una
interpretación aberrante que hace incompatible la posición del fiscal general del Estado con nuestra
Constitución, y esto no tiene rectificación posible. Por tanto, para Internautas por la Paz y la
Libertad la rectificación a la que vamos asistir es una pura farsa.
Con rectificaciones o sin ellas, la solución más
razonable y políticamente más adecuada es que el fiscal general del Estado y el fiscal jefe de la
Audiencia dimitan o sean destituidos de sus cargos.
Cádiz, 3 de Febrero de 1998
FRANCISCO ARIAS SOLIS