INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD
ASOCIACION INTERNACIONAL DE USUARIOS DE INTERNET
Francisco Arias Solís - Presidente / Tfno y fax 956 / 263131 Tfno. 956 / 282100
Plaza San Severiano, 2 11007 Cádiz.
e-mail: aarias@arrakis.es URL: http://www.arrakis.es/~aarias
INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD CONTRA
LAS MAFIAS DEL TRAFICO DE MANO DE OBRA.
LOS INMIGRANTES TRABAJAN EL DOBLE
Y GANAN LA MITAD
La Asociación Internacional de Usuarios de Internet
Internautas por la Paz y la Libertad manifiesta su más enérgica repulsa al pacto de silencio entre el
Gobierno de España y el de Marruecos sobre el trágico y oscuro episodio de la muerte de 38 jóvenes
marroquíes el pasado 6 de julio cuando intentaban alcanzar en una barca las costas españolas, así como
el hecho esperpéntico de que en una de las rutas más transitadas del Mediterráneo los restos de
muchas de las víctimas del naufragio, ocurrido en aguas jurisdiccionales marroquíes próximas a Melilla,
permanecieron en el mar días y hasta semanas después de ocurrido éste.
Con o sin muertes de por medio, la inmigración
clandestina ha cobrado una amplitud que desborda por completo el enfoque policiaco y rígidamente
administrativo prevalente en la mayoría de los países de nuestro entorno.
Las mafias del tráfico de mano de obra barata trasladan
todos los años más de seis millones de inmigrantes que en su mayor parte son embaucados con la
promesa de un trabajo ficticio y obligados a pagar sumas descomunales. El crimen organizado en torno
a la inmigración crece y se afianza. Cruzar el Estrecho en patera en un viaje desde la miseria a ninguna
parte asumiendo cualquier riesgo cuesta entre 100.000 y 300.000 pesetas. Recorrer media Europa en
camión puede triplicar esta cifra. De ahí a la semiesclavitud, o la prostitución en el caso de las mujeres,
no hay más que un paso.
Estas mafias dirigidas por sujetos sin escrúpulos, los
nuevos negreros de los tiempos modernos, generan unos ingresos anuales estimados en 7.000 millones
de dólares (un billón de pesetas).
La esclavitud de la mundialización pasan a formar parte
de la reserva de mano de explotada en sus países destinos y son la víctima propiciatoria de los
problemas generales en cuanto se atisba la crisis. Las condiciones de vida y trabajo de la inmigración se
caracterizan por la ausencia de protección legal, la necesidad de trabajar el doble para ganar la mitad,
confiscación de los pasaportes y servidumbre hasta el pago de la deuda contraída con las redes de
tráfico, por no hablar del sufrimiento que trae consigo el desarraigo ni de la humillación que comporta el
tener que soportar actitudes racistas de sus explotadores.
El problema de la inmigración clandestina es
básicamente un drama humano y sólo se puede afrontar globalmente desde una perspectiva solidaria.
La cooperación económica y no los guardas de fronteras, es la única herramienta posible.
Cádiz, 7 de Agosto de 1998
FRANCISCO ARIAS SOLIS