S?bado, 02 de diciembre de 2006
SABER DECIR.

?Dices que no te doy
m?s que palabras:
palabras volanderas
que no son nada.

Pero te enga?as,
que la palabra es aire
y el aire es alma?.
Jos? Bergam?n.

DIME COMO HABLAS Y TE DIRE QUIEN ERES.

Llevamos los humanos una tarjeta de identidad que nos pende de los labios. Quiero decir que, en cuanto hablamos, ofrecemos a quienes nos oyen un autorretrato tan fiel, que con muy escasa perspicacia por parte de nuestro oyente, suministra cuanto datos puede apetecer la m?s exigente filiaci?n personal.

Por de pronto, nos da noticia del origen geogr?fico del hablante. El interlocutor agudo capta al vuelo el acento revelador.

- ?Andaluz?

Con un poco de experiencia fon?tica, se puede interpelar brillantemente:

- Usted es de M?laga; probablemente de la vega de Antequera.

No es para asombrarse: el acento fon?tico, con su fabulosa variedad, es camino cert?simo para la identificaci?n geogr?fica.

Claro est? que el factor cultural es importante. A mayor rusticidad, mayor impacto diferenciador en el habla. Los instrumentos vehiculares de la cultura -la radio, la televisi?n-, son -?debieran ser!- garant?as de unas maneras uniformes de pronunciar. ?Qu? ?sta es una cuesti?n debatida? Nada m?s cierto. Hace a?os le? en unos peri?dicos franceses -es decir, en un medio rabiosamente unitario- una pol?mica en defensa del acento regional, con tal que la mec?nica expresiva, la gram?tica, en suma, no quedara afectada. Seg?n algunos comentaristas, la inflexi?n sonora de un normando o de un borgo??n a?ad?an encanto y personalidad a quien la usaba.

En realidad, sin embargo, lo evidente es que la cultura, como una pir?mide, tiende a aproximar las formas expresivas a medida que se acerca a la c?spide. Es una realidad indiscutible que, a medida que se habla en un m?s alto nivel intelectual, las aproximaciones son m?s f?ciles.

De cada uno de nosotros, en cuanto se nos oye hablar, puede trazarse una ficha completa. Y no s?lo, como he iniciado, relacionada con nuestro origen geogr?fico -o nuestro contorno habitual- sino en relaci?n con nuestra capacidad cultural, con nuestro esp?ritu, en suma.

Se le nota, al hablante, la cantidad de escuela que lleva a cuestas. ?Por qu? creen ustedes que, al escuchar una entrevista por la radio, el personaje en cuesti?n nos produce la lacrimosa impresi?n de no saber expresarse? La cultura es una costumbre. Saber decir es una consecuencia l?gica de un aprendizaje: el resultado de muchas horas de lectura, de un almacenaje de formas expresivas que, al ser requeridas en el discurso, surgen fluidamente, con riqueza de frase, sin atascarse en penosas muletillas de repetici?n.
S?. ?Dime c?mo hablas y te dir? quien eres?. Pero lo asombroso es que, siendo esto as?, los que por la calle, en los medios de transporte, se apresuran a vocear su propio retrato son aquellos a quienes su indigencia mental debiera aconsejar un prudente silencio. Pero una cosa -claro est?- es consecuencia de la otra.

?Todo es conforme y seg?n?, como dec?a Manuel Machado. Y como dijo otro poeta: ?Lo que t? quieres decir / lo dice mejor el viento / al que se lo quiere o?r?.


Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
Blog: http://blogcindario.miarroba.com/index.php?a=info&b=60913



En Navidad,
Paz y Libertad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 19:18
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios