Mi?rcoles, 20 de diciembre de 2006
LA NUEVA ESPA?A

?Yo quiero ver y tocar
con mis sentidos Espa?a,
sinti?ndola como un sue?o
de vida, resucitada.?
Jos? Bergam?n.

NO RENUNCIAR A NADA

Entre los pecados colectivos que se han cometido con m?s frecuencia en el ?ltimo siglo que se ha quedado atr?s y en los escasos a?os del presente siglo figura el de tomar el nombre de Espa?a en falso o en vano.

Por otra parte, se est? deslizando en nuestra vida p?blica lo que podr?amos llamar el narcisismo de las regiones. Mientras se ejerce despiadada cr?tica sobre Espa?a y no se encuentra en ella m?s que faltas, culpas y errores, las regiones parecen perfectas, admirables, gloriosas. Ninguna de ellas parece haber pecado nunca ni tener nada de que arrepentirse. El todo resulta mucho menor que la suma de sus partes. ?Es eso veros?mil? ?Se puede esperar que ninguna regi?n prospere y se depure si le falta ese fermento de mejor?a que es el descontento, la cr?tica amorosa e inteligente? ?Son objetivamente mejores que la naci?n de que forman parte y de la cual se nutren, es decir, de todas ellas juntas en una unidad superior que ha sido el sujeto primario de nuestra historia desde hace m?s de medio milenio? Lo que una visi?n serena muestra es, por el contrario, la pobreza de lo que se puede considerar privativo de una regi?n cualquiera, comparado con lo que, por ser espa?ol y com?n, es propio de todas y cada una.

El proceso por el cual se persuade a los ciudadanos de una regi?n espa?ola a sentirse ?ajenos? a lo que no es ?exclusivo? de esa regi?n, es el m?s colosal empobrecimiento ?se puede decir, con mayor energ?a, despojo- que pueda imaginarse. Y alg?n d?a no lejano los naturales de las regiones en que tales operaciones se lleven a cabo pedir?n airadamente cuentas a los que hayan intentado reducirlas a la indigencia cultural e hist?rica.

La nueva imagen de Espa?a deber?a buscarse mediante un esfuerzo de signo contrario, que se podr?a resumir en estas palabras: no renunciar a nada. A la prodigiosa variedad de Espa?a, a la pervivencia dentro de modalidades diferentes, vivas, entusiastas, de lenguas particulares que pueden alcanzar perfecci?n y a?adir matices valiosos a una cultura ya muy compleja. A una lengua com?n, la que empez? por ser castellana y fue muy pronto espa?ola, cuyo destino hist?rico fue convertirse en la expresi?n de una de las culturas m?s creadoras y universales de Occidente. A una empresa hist?rica que contribuy? decisivamente a la formaci?n de Europa y de la conciencia europea global, y trascendi? de los l?mites continentales europeos para crear la primera gran comunidad de pueblos heterog?neos despu?s del Imperio romano. Solo podemos ser espa?oles del siglo XXI si estamos dispuestos a no renunciar a nada de eso, sino al contrario, a integrarlo proyectivamente hacia el futuro.

El espa?ol, cuyas ra?ces est?n en su regi?n, mediante la cual se irnserta en el conjunto nacional, tan pronto como levanta su mirada y la tiende sobre el horizonte encuentra que no est? solo en Espa?a, sino ?quiera o no- m?s all? de ella. Por lo pronto, en el conjunto del mundo de lengua espa?ola, que es el p?blico real del escritor de nuestra lengua, aquel de donde le vienen los est?mulos, las cr?ticas, las demandas, del cual se nutre literaria y culturalmente. En ese mundo donde cada uno, sea de un pa?s o de otro, nunca es ?extranjero?, sino a lo sumo ?forastero?, donde se encuentra ?en casa?, aunque se otra casa. Pero esa realidad supranacional hisp?nica es a la vez europea y americana, y esto quiera o no, se lo proponga o no, est? hecho de sustancia europea y americana, est? vuelto en sus proyectos a los dos l?bulos que integran eso que llamamos Occidente. Si alguien es intr?nsicamente occidental, sin necesidad de propon?rselo, de reflexionar, de esforzarse por serlo, es el espa?ol.

Paso a paso, sin saltarse ninguno, en una estructura firme y s?lida, tejida de un milenio largo de experiencias, aventuras, ?xitos y fracasos, el espa?ol va de su regi?n originaria, entra?able, irrenunciable, a la m?xima constelaci?n de pueblos que ha conocido la historia, sin perder pie, sin salir de su casa. Y como nos dijo la voz armoniosa del poeta: ?Mientras haya una Am?rica oculta que hallar, vivir? Espa?a.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


En Navidad,
Paz y Libertad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 5:56
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