Jueves, 04 de enero de 2007
LOS NUEVOS RICOS.

?La vida es para los ricos
una fiesta sin parar.
Para los pobres, tan s?lo
trabajar y trabajar.?
Alberto Garc?a Ulecia.

LOS ADMINISTRADORES DE LOS POBRES.

El concepto de riqueza es muy variable. El mendigo considera un capitalista al humilde funcionario que ha pasado a?os con sus retribuciones congeladas.

Con arreglo a una juiciosa hermen?utica del concepto puede afirmarse que en Espa?a no hubo ricos hasta hace unos cuantos a?os. Ahora los hay hasta en la c?rcel. Lo afirmamos con satisfacci?n, porque nos molestaba mucho ser ciudadanos de una naci?n sin millonarios. Los que pasaban por ricos en nuestra infancia, apenas se significaban por tomar caf? todos los d?as en el casino. No les era posible adquirir un palco en un teatro, ni un cuadro en una exposici?n, y jam?s se les vio aparecer por una librer?a. Una vez en la vida marchaban a Par?s.

La secreta raz?n del desprecio que en el extranjero nos profesaban es preciso buscarla en que nunca hab?an visto a un millonario espa?ol. Nosotros no export?bamos m?s que pobres diablos que iban a buscar el pan por ah? fuera.

Faltos de costumbre, cuando se enriquecieron con el famoso milagro espa?ol, muchos nuevos ricos no supieron qu? hacer. La vida amenazaba continuar en nuestro pa?s tan tediosa como en d?cadas anteriores. Muchos que antes de doblar su capital tomaban un caf? diariamente, tomaron despu?s dos. Otros, mejor orientados para los goces intensos de la existencia, sustituyeron el caf? por el t? con pastas en la cafeter?a del campo de golf. Se sabe de algunos que llegaron a hacer un viaje a Londres y los m?s osados se atreven a viajar a Estados Unidos.

Aparte de estos casos de gente enriquecida de una manera inesperada, el espa?ol tiende al estatismo econ?mico. Se ha forjado este lema: ?A m? que no me toquen el cocido?. Y vive as?, quieto, absorto, engullendo sacos de garbanzos. ?Qu? es lo que existe m?s all? del garbanzo? El excelente sujeto ni lo sabe ni lo quiere saber.

El ideal del pa?s es el que se concreta con esta frase tan conocida: ir tirando. Los capitalistas encierran su dinero en un Banco y le van orde?ando el cinco por ciento; los que no tienen capital se conforman con vivir, pasan por todo; toleran la invasi?n de su h?bitat por las urbanizaciones, soportan la corrupci?n, perdonan los abusos de las grandes empresas, el desconcierto total de las funciones del Estado...; s?lo murmuran ce?udamente cada cinco minutos:

- A m? que no me toquen el cocido.

El dinero espa?ol es ego?sta, sombr?o y cobarde.

?Hasta qu? punto debe consentirse el enriquecimiento del individuo? No hay cuesti?n m?s interesante ni m?s de nuestra ?poca. El rico advierte que se estrecha el cerco en torno a ?l. ?Qu? conducta sigue para inclinarnos a la benevolencia y hacerse perdonar el pecado de sus privilegios? Nos da consejos y nos brinda m?ximas morales . La riqueza est? muy bien organizada desde los tiempos m?s remotos de la Humanidad. En virtud de una inteligente y activa propaganda procura convencernos de que ser rico es la mayor calamidad que puede pesar sobre el hombre. Muchos pobres lo creen firmemente y les compadecen, doloridos.

Frecuentemente el rico se disculpa tambi?n diciendo:

- Cierto que soy rico pero no olvid?is que tengo una misi?n divina que cumplir: proteger al pobre. Abandonar mis riquezas ser?a como dimitir de ese cargo. Verdaderamente yo no soy otra cosa que un administrador del pobre. Nadie debe olvidarse de esto.

En rigor, no es que el pobre haya olvidado que los ricos no son m?s que sus administradores; pero es que est? decididamente descontento de su administraci?n, y sus protestas roncan bajo las puertas de los palacios como el viento de invierno.

A pesar de todo contin?an protestando y piden la dimisi?n de sus administradores.

Los pobres deben saber lo dif?cil que es obtener la dimisi?n de un ministro, de un alcalde, de un simple concejal, a pesar de que su misi?n es dif?cil y poco envidiable. ?C?mo quieren que se abandone tranquilamente una misi?n divina, un cargo de confianza celeste? El rico est? animado de los mejores deseos y tiene un ser?fico orgullo en ser el administrador de los pobres. Pero si se despoja de su riqueza, deja de ser administrador, y si la aminora, rebaja su categor?a de tal. Lo que quiere es ser m?s rico, muy rico para ser muy administrador. Y es que, como dijo el poeta: ?Lo que un rico sabe de sobra / es que un euro que se pierde / ya nunca m?s se recobra?.


Francisco Arias Solis
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Apostemos con el coraz?n en la mano por la paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 19:17
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