Lunes, 08 de enero de 2007
EL PRODIGIO ANDALUZ

?A distinguir me paro
las voces de los ecos?
Antonio Machado.

TODO ES ACTUAL Y A LA VEZ VIEJISIMO

Probablemente Andaluc?a es, de todas las porciones que integran Espa?a, la que tiene m?s acusada e inconfundible personalidad, y m?s inmediata complacencia en s? misma; ha existido lo que se puede llamar ?andalucismo?, aunque alguno de los m?s finos y hondos andaluces hayan desconfiado de ?l.

Andaluc?a produce una impresi?n de elegancia. Ha sido tan activamente espa?ola, que toda Espa?a parece andaluza. El andaluz se inserta en Espa?a apaciblemente a trav?s de Andaluc?a, sin que se le ocurra siquiera que las cosas pudieran ser de manera distinta. Y eso, no se olvide, con una conciencia tan aguda como justificada de ser ?diferente?; m?s a?n, de ser ??nico?.

Andaluc?a ha ?invitado? a todos los espa?oles a participar en su expresi?n original; y as? ha conseguido la interpretaci?n andaluza de Espa?a entera. La sustantividad de Andaluc?a ha permanecido a lo largo de siglos, desde mucho antes que Espa?a, y ha cruzado distintas formas hist?ricas y culturales, manteniendo un n?cleo persistente a trav?s de fenicios y romanos, visigodos y ?rabes, ber?beres y castellanos. Andaluc?a ha ido aceptando- creo que ilusionadamente- los destinos que la historia le ha ido proponiendo; por eso hace muchos siglos que, diferente y segura de s? misma, con gentil comp?s de pies, se incorpor? a ese destino com?n de la gente espa?ola.

A mitad del siglo pasado han ocurrido varios cambios en el tratamiento de Andaluc?a. Tengo la impresi?n de que la mayor?a son superficiales y casi siempre originados fuera de Andaluc?a. Ha empezado a querer olvidarse de la soberana belleza de Andaluc?a, esa belleza intr?nseca de todo lo andaluz. Ha habido una manifiesta voluntad de reducirse a los aspectos negativos de Andaluc?a. Se ha intentado hacer una Andaluc?a lamentable, lacrimosa, subsidiada, tan de pandereta como la que siempre nos hab?a exasperado; la ?nica diferencia es que esta nueva pandereta lleva crespones negros.

El espesor hist?rico de Andaluc?a es fabuloso, entre dos mil y tres mil a?os, seg?n las comarcas o ciudades. El prodigio andaluz es que todo es actual y a la vez viej?simo, inmemorial. Sin embargo, casi todo lo que se dice ahora por los que pretenden interpretar pol?ticamente a Andaluc?a se puede ?datar? y data de unos pocos decenios, tal vez de tres decenas de a?os: algo que nada les hubiese dicho a los andaluces que han hecho Andaluc?a siglo tras siglo, y que est?n ah? en el presente, d?ndole su tremenda realidad.

Andaluc?a ha tenido siempre una complacencia abierta en s? misma. Abierta, porque invita a todos a participar en su placentera realidad y tiende a derramarla fuera de s? misma. Andaluc?a ha estado siempre encantada de su condici?n (aunque no de su situaci?n); de lo que era, aunque estuviera descontenta de c?mo le iba.

Se ha estado ensayando una interpretaci?n pla?idera de Andaluc?a, que no se limita a reconocer sus males, pasados o presentes, sino que olvida sus prodigiosas calidades, sus valores, sus recursos fabulosos. Con pretexto de lo que le falta, se hace almoneda de lo que tiene; y sobre todo de lo que es.

A nadie que se haya vuelto a Andaluc?a con amor e inteligencia se le han pasado por alto sus limitaciones, sus estrecheces, sus males, a veces angustiosos. A??dase a esto que Andaluc?a no ha actuado unitariamente casi nunca; de cada provincia se ha apelado a un Madrid distante y no muy enterado. La recuperaci?n de la personalidad unitaria de Andaluc?a parece esencial, condici?n de su prosperidad. Es menester que el andaluz, ante cualquier cuesti?n perentoria, tienda la mirada alrededor, por toda la extensi?n de Andaluc?a, y busque en ella los recursos, la inspiraci?n, la fuerza. Es esencial conseguir la movilizaci?n, no ya de toda Andaluc?a, sino de todos los andaluces. En una palabra, la condici?n capital es la integraci?n de Andaluc?a.

Es esencial que nadie sea desalentado; que no se prescinda de nadie. Por eso es esencial evitar todo negativismo, toda propensi?n al vinagre. Si Andaluc?a quiere tomar su personalidad global y afirmarla, con ello adquiere un compromiso de no pasar por movimiento mal hecho, de no tolerar la corrupci?n, la chabacaner?a, la indolencia, el desali?o. Es decir, no bastar? con ser andaluz ?de hecho? y de cualquier manera, sino de tal modo que la conducta de cada uno sea digna de esa pretensi?n, de esa afirmaci?n.

Y, por supuesto, tal exigencia excluye el aldeanismo, el provincianismo, la desfiguraci?n de la realidad como si Andaluc?a existiera sola y por s?, sin tener que ver con el resto de Espa?a y, a trav?s de su totalidad, con el resto de Europa y el mundo. Eso significar?a la reca?da en el peor de los males de Andaluc?a, causa principal de sus desigualdades sociales, de su penuria econ?mica, de la pobreza que obliga a tantos andaluces a abandonar su tierra natal.

La expresi?n ?venido a menos? traduce maravillosamente un estado de ?nimo y una situaci?n real que se dan en ocasiones: venido a menos de un estado anterior, s?; pero tambi?n a menos de lo que se es. Desde ello, desde la afirmaci?n de eso que se es, aunque se haya deca?do, se puede intentar la ascensi?n, la recuperaci?n de la verdadera realidad. Y como dijo el poeta: ?Es la hermosa Andaluc?a, / esa que hoy lucha esperando / salga de la noche el d?a?.

Francisco Arias Solis
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 19:02
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