Lunes, 22 de enero de 2007
LO HISPANICO

?He inventado mundos nuevos. He so?ado
noches construidas con sustancias inefables.
He fabricado astros radiantes, estrellas sutiles
en la proximidad de unos ojos entrecerrados.?
Pablo Antonio Cuadra.

LA GRAVEDAD DE ESE MUNDO INMENSO E ILUSTRE AL QUE PERTENECEMOS.

Todo lo hisp?nico es de todos los hisp?nicos. Este tiene que ser el punto de partida, si queremos entender lo que significa ese mundo real?simo al que pertenecemos La primera empresa es, por tanto, la toma de posesi?n de nuestra herencia total. Y no se olvide que al patrimonio del hombre pertenecen, y a t?tulo eminente, los errores, las experiencias de todo g?nero, y sobre todo los problemas. Esa aceptaci?n de la herencia ?ntegra tiene una doble consecuencia, que nos pondr? m?s all? de los mayores escollos: la superaci?n del provincianismo y la evitaci?n de la homogeneidad. Se trata de conseguir, de manera real y no meramente verbal, la instalaci?n plena en lo hisp?nico; pero toda instalaci?n es vectorial, consiste en aquel ?d?nde? desde el cual se vive, se est?, se proyecta; la segunda empresa es la proyecci?n hacia el futuro de un haz de proyectos convergentes.

Nuestra realidad no es solo ni primariamente econ?mica; partimos de otra indiscutible, palmaria, evidente, que se impone a la voluntad m?s negativa: ling??stica, cultural, hist?rica, de forma y estilo de vida: es decir, lo que puede suscitar el entusiasmo. Y ello sin ninguna exclusi?n.

Cuando se habla del mundo hisp?nico (o, si se prefiere, del Mundo Hisp?nico como realidad hist?rico-social, como fracci?n organizada en mundo efectivo de la humanidad), no se trata de la historia pret?rita, sino sobre todo de la historia que se est? haciendo y de la que bien o mal, se va a hacer, se trata principalmente del futuro. Que el Mundo Hisp?nico tenga plena realidad -y que, por tanto, puedan lograrla sus elementos o componentes- depende del acierto de su proyecto hist?rico, de su actualidad, de su capacidad de tener en cuenta la situaci?n global en que nos encontramos.

En otras palabras, se trata de una empresa temporal, actual?sima y por tanto vuelta hacia el porvenir, y que abarca todas las dimensiones de la vida colectiva: una empresa econ?mica, social, pol?tica, cultural, cuya primera condici?n es la imaginaci?n hist?rica.

Es menester la toma de posesi?n efectiva de todo lo que somos y tenemos. ?C?mo puede aceptarse que los libros espa?oles tarden meses -a veces muchos meses- en ser le?dos en Am?rica, que los libros hispanoamericanos tarden otros tantos en llegar a Espa?a, que, salvo lo impresos en M?xico y Buenos Aires, los dem?s sean le?dos en proporci?n rid?cula fuera de sus pa?ses respectivos?

Todos hablan de nuestra propia lengua espa?ola, de su difusi?n entre ?300 millones?; pero pocos se dan cuenta de que es una formidable potencia en todos los ?rdenes. Imag?nense lo que significa la existencia de tantos pueblos mutuamente transparentes, de manera que todo lo que se piense y dice en cualquiera de ellos, tiene inmediatamente pleno sentido en todos los dem?s. Comp?rese esta situaci?n con la penosa y deficiente comunicaci?n minoritaria entre lenguas extra?as. ?Cu?ntos son los que de verdad pueden comprender, leer, hablar, escribir una lengua extranjera? En el mejor de los casos, una m?nima fracci?n; y para la mayor?a de los que creen saber lenguas extra?as, estas son, a lo sumo, ?trasl?cidas?, y no son capaces de percibir los matices o de usarlas con facilidad y eficacia.

El Mundo Hisp?nico, teniendo en cuenta su poblaci?n, sus recursos, su cultura y sus posibilidades plurales, frente a la amenaza del hormiguero y la entrop?a social, podr?a ser la concentraci?n humana m?s potente y f?rtil del mundo. Los evidentes riesgos hisp?nicos, la fermentaci?n, el r?pido y desordenado crecimiento, la propensi?n a la inestabilidad, tienen un lado positivo y prometedor: son indicios de vitalidad, condici?n previa para todo lo dem?s. Son pueblos inventivos, divertidos, atractivos, que contrastan con tantos otros que forman un horizonte de aburrimiento que avanza sobre el mundo actual.

Occidente podr?a iniciarse realmente, desde su versi?n hisp?nica; ello ser?a posible si nos di?semos cuenta que ya est? casi hecho entre nosotros; si, en vez de imitar, decidi?semos inventar, abandonarnos a nuestra originalidad y a la vez disciplinarla. Ser?a menester olvidar de una vez para siempre la pereza y el capricho, medir cada acci?n individual con el peso, es decir, con la gravedad de ese mundo inmenso e ilustre al que pertenecemos. Y como dijo el poeta: ?Y as? llevar un mundo / acaso en la palabra?.

Francisco Arias Solis
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La paz no se reduce a la ausencia de guerras

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 19:07
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