Lunes, 29 de enero de 2007
LA VOZ DE UN PROFUNDO ENAMORADO

?Alma, a quien todo un Dios prisi?n ha sido,
venas, que humor a tanto fuego han dado,
medulas, que han gloriosamente ardido.

Su cuerpo dejar?, no su cuidado;
ser?n ceniza, mas tendr? sentido;
polvo ser?n, mas polvo enamorado.?
Francisco de Quevedo.

LA LIRICA AMOROSA DE QUEVEDO


Quevedo es uno de los grandes poetas de nuestra literatura y superior a todos en no pocos aspectos. La poes?a de Quevedo se extiende a lo largo de toda su vida de escritor; Quevedo grave, doctrinal, poeta religioso, apocal?ptico moralista, censor sa?udo, incluso -lo que parece ya m?s extra?o- profundo enamorado, junto al desgarro m?s popular, la chocarrer?a desvergonzada, el procaz insulto, la s?tira despiadada, el chiste escatol?gico.

Aunque el concepto m?s arraigado sobre Quevedo -y en modo alguno injusto- puede sentir asombro ante ese hecho, la poes?a amorosa representa entre las suyas la porci?n m?s nutrida; Quevedo con su insistente antifeminismo, con sus burlas crueles vertidas en todos los tonos contra la mujer, es uno de nuestros m?ximos poetas amorosos; el mayor lo proclama D?maso Alonso: ?El m?s alto poeta de amor de la literatura espa?ola. Digo el m?s alto y no el m?s f?rtil, o el m?s vario o el m?s brillantemente vital. S?, ya s? que esto no se suele decir. Para m?, es evidente. Bastar?a el famos?simo soneto del estremecedor final polvo ser?n, mas polvo enamorado, para probarlo?.

En las composiciones primerizas, escritas ya a partir de sus a?os m?s mozos, hay, inevitablemente, en Quevedo un poeta amoroso, caminante por los m?s trillados senderos de la tradici?n petrarquista. El poeta increpa al r?o Henares, a cuya orilla est? vertiendo l?grimas por su amada: ?No cantes m?s, pues ve que nunca aflojo / la rienda al llanto en m?seras porf?as, / sin mengu?rseme parte del enojo. / Que mal parece, si tus aguas fr?as / son l?grimas las m?s, que triste arrojo, / que canten, cuando lloro, siendo m?as?.

O se dirige a Aminta, con ocasi?n de haberse mordido un labio al querer morder un clavel que ten?a en la boca: ?Sangre verti? tu boca soberana, / porque roja victoria amaneciese / llanto al clavel, y risa a la ma?ana?.

Este petrarquismo nunca abandon? la l?rica amorosa de Quevedo, ni cabe imaginar que en poeta alguno de su tiempo pudiera esto suceder. Pero lo caracter?stico de su poes?a amorosa es la temprana aparici?n de vetas de sombr?a y ardiente expresi?n afectiva, que va intensific?ndose con los a?os hasta llegar a traspasar su poes?a por entero. Cant? Quevedo a diversas amadas, supuestas o reales, bajo distintos nombres -Amarilis, Aminta, Doris, Filis, Flora, Jacinta- que, por lo convencionales, pueden hacernos sospechar que se trata de meros juegos po?ticos. Pero dedic? a Lisi -llamada tambi?n Lisis o L?sida- una serie de sesenta y cinco sonetos, acompa?ados de un ?madrigal? y cuatro ?idilios?, compuestos a lo largo de veinti?n a?os, que forman como un completo ?cancionero de amor?; al decir de los comentaristas, se trataba de una dama real, do?a Luisa de la Cerda, de la casa de Medinaceli, por quien en vano suspir? Quevedo, en ideal pasi?n, durante m?s de cuatro lustros. En este ?cancionero? se concentra y caldea de humanidad la poes?a amorosa de Quevedo y para ?l escribi? sus mejores y m?s entra?ables sonetos. A veces el amante ni siquiera necesita hablar: ?Voz tiene en el silencio el sentimiento: / mucho dice las l?grimas que vierte. / Bien entiende la llama quien la enciende; / y quien los causa, entiende los enojos: / y quien manda silencio los entiende?.

El poeta conoce la insignificancia de su valor para pretender a su amada, pero le hace, en bell?simo verso final, la m?s delicada petici?n: ?Perdona lo que soy por lo que amo: / y cuando desde?osa te desv?es, / ll?vate all? la voz con que te llamo?.

Pero ning?n soneto tan hermoso, como aquel en que promete a Lisi su amor, m?s all? de la muerte; soneto que D?maso Alonso califica de ?el mejor de Quevedo, probablemente el mejor de la literatura espa?ola?: ?Cerrar podr? mis ojos la postrera / sombra que me llevare el blanco d?a, / y podr? desatar esta alma m?a / hora; a su af?n ansioso lisonjera...?

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.

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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 19:02
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