Martes, 20 de febrero de 2007
DERECHOS HUMANOS

?La Asamblea General proclama la presente Declaraci?n
Universal de Derechos Humanos como ideal com?n por
el que todos los pueblos y naciones deben esforzase...?
Asamblea General de las Naciones Unidas Par?s-1948.


EL DEBER DE HACER POSIBLES LOS DERECHOS

Desde hace m?s de medio siglo, con mayor insistencia desde la Declaraci?n Universal de Derechos Humanos en Par?s, se habla sin parar de ?derechos humanos?. El tema ha llegado a ser central en las conversaciones, en las discusiones pol?ticas, en los discursos de los gobernantes. Pero a medida que se ha ido convirtiendo en un ?t?pico? o lugar com?n, se ha ido desdibujando su contenido. Como la moneda que pasa de mano en mano o rueda por los mostradores, nadie se para a mirar, a ver qu? significa eso de derechos humanos, y cu?les, son los requisitos de su existencia, sus conexiones, su relaci?n con las libertades y con los valores que parecen estimables a la humanidad -o a algunas de sus partes.

Los derechos que se proponen, reclaman o exigen dependen de un sistema de valores aceptado y de un repertorio de posibilidades reales, o que se consideran reales. Pero hay una cuesti?n delicada, y que suele pasarse por alto: la del sujeto de los derechos. No es cuesti?n tan clara; sobre todo cuando aparecen realidades que no tienen derechos, que no son propiamente sujetos de derechos. Las cosas en general; la naturaleza, el paisaje, las obras de arte; los animales. El reverso, que se olvida, es que se tienen deberes para con esas realidades; el que no sean sujetos de derechos no implica que se pueda hacer con ellas lo que se antoje. Habr?a que completar las declaraciones de derechos con cartas de deberes paralelas. ?No hay deberes para con las ciudades, las lenguas, los monumentos, la continuidad hist?rica?

Y entre los deberes hay uno capital, que es el verdadero eje de la cuesti?n: el deber de hacer posibles los derechos. De otro modo, resultan puramente ut?picos, meramente nominales, vac?os, inoperantes. El ejercicio de los derechos presupone condiciones reales muy precisas. Pienso, por ejemplo, en la paz, el derecho a la libertad, la cualidad de los conocimientos que habr? derecho a aprender; la verdad de las informaciones que habr? derecho a recibir. Si se falta a los deberes para con la realidad, autom?ticamente se produce la p?rdida de los derechos correspondientes, aunque se mantenga farisaicamente su reconocimiento verbal. Cuando el ejercicio de los derechos se hace imposible, no hay que molestarse en negarlos.

El Estado tiene que imponer las condiciones de realizaci?n de esos derechos; es decir, tiene que defenderlos contra los que los atacan o los hacen imposibles. El estado no puede ser ?neutral? ante los enemigos de los derechos humanos, simple testigo de su destrucci?n por grupos o minor?as, a costa de la mayor?a de la poblaci?n, esto es, de los titulares de esos derechos. Hay el derecho y el deber de defender los derechos de todos, eficazmente, contra los que rechazan la convivencia o niegan la libertad de los dem?s. El estado no puede lavarse las manos declarando que ?l no viola los derechos humanos, porque si no los defiende, viola el decisivo derecho de los ciudadanos a que sus derechos sean defendidos y asegurados por el Poder p?blico.

Pero hay otro aspecto de la cuesti?n, todav?a m?s grave, y sobre el cual innumerables calamares se dedican a verter tinta y confusi?n. Hay Estados que niegan los derechos humanos (o parte esencial de ellos), aunque hayan firmado todas las declaraciones imaginables y los hagan constar en sus Constituciones. Esto se olvida, y se piensa solamente en las excepciones de los Estados que en general respetan los derechos humanos. En cambio, se tiende a olvidar a aquellos otros Estados cuyo sistema permanente excluye los derechos humanos. Quiero decir que se llega a pensar en los llamados ?disidentes? como la ?nica violaci?n de los derechos; pero ?y los millones de hombres y mujeres que ni se atreven a disentir, que no tienen ninguna posibilidad real de intentar, menos a?n de expresar su disidencia?

Los sofismas se acumulan y dominan los juicios sobre la situaci?n del mundo actual: se equipara al Estado que establece y sostiene los derechos, en el cual son realmente vigentes (aunque puedan sufrir ocasional lesi?n algunos) con el Estado que suprime y proh?be esos mismos derechos, en el cual no tienen ninguna vigencia.

Un paso m?s que se da todos los d?as, es una nueva y m?s monstruosa equiparaci?n: la del que quiere ejercer sus derechos con el que quiere destruir esos derechos. Se dir? que esto no es posible. Con esa expresi?n, ciertamente no; pero pi?nsese en que el poder coactivo se ejerce en un caso contra el que quiere desplazarse dentro de su pa?s, viajar, cambiar de residencia, salir del pa?s, volver a ?l, elegir sus estudios o su profesi?n, expresar y comunicar su pensamiento, sus opiniones o deseos, sindicarse, afiliarse a un partido pol?tico, etc.; y en el otro caso contra el terrorista, que dispara contra los dem?s o hace estallar bombas, o secuestra a los ciudadanos; contra el asaltante; contra el que amenaza a los que no pagan un ?impuesto?; contra el que se apodera por la fuerza de la calle, con bandas armadas, y hace imposible su uso por lo dem?s, o perturba los transportes p?blicos, o entorpece las comunicaciones, etc. En un caso se trata de la libertad de ejercer los derechos: en el otro, lo que se reclama es la libertad contra los derechos, la libertad de violarlos y destruirlos. Y como dijo el poeta: ??Ay! por mucho que se diga / no dejar? la verdad / de parecernos mentira?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Paz, queramos paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 22:42
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