Viernes, 23 de febrero de 2007
EL HORIZONTE DE LA POLITICA


?Sus cantares por el aire
hasta el cielo van a dar;
la muerte se va viniendo
seg?n la vida se va.?
Miguel de Unamuno.

LA INFLUENCIA POSITIVA DE LA POLITICA ES MUY LIMITADA

Hay una gran preocupaci?n por el estado de la pol?tica en Espa?a. Salvo sus m?s directos beneficiarios, poco dudan de que sus derroteros son inquietantes. Pero mi preocupaci?n -que es grande- va m?s all?, o m?s abajo. La pol?tica es sumamente importante, sobre todo negativamente, porque puede perturbar casi todas las dimensiones de la vida, y si llega a su extremo puede conseguir que se parezca demasiado al infierno. Casi dos tercios del mundo , y temo quedarme corto, lo prueban. La influencia positiva de la pol?tica es mucho m?s limitada: consiste principalmente en dejarnos vivir, en permitirnos buscar la parcela de felicidad que en cada caso sea posible.

El deterioro de la vida espa?ola que me preocupa no es, pues, solo pol?tico, sino que afecta a la sociedad misma, a un estrato mucho m?s profundo que aquel en que la pol?tica opera. M?s a?n: la posibilidad que la pol?tica tiene de causar grandes perturbaciones depende del estado de la sociedad, de su concordia, elasticidad, solidez de creencias, claridad de ideas. Una sociedad plenamente en forma se defiende de los asaltos de la pol?tica, obliga a esta a mantenerse en su lugar, le impide extravasarse, reconoce el poder y lo sostiene, pero rechaza toda prepotencia.

Se est? intensificando hechos que parecen de escasa importancia, que a pocos inquietan, pero que me parecen s?ntomas de un deterioro de una sociedad que por lo dem?s sigue siendo sana y vivaz. Afectan sobre todo a aquella zonas de la vida nacional lindantes con la pol?tica, es decir, que por su car?cter institucional pertenecen a la esfera de la vida p?blica.

Los procedimientos de selecci?n de jurados y de obras para la concesi?n de premios son sumamente cuestionables, lo cual tiene la consecuencia de que los premios pierden su prestigio; el malestar que existe en torno a nombramientos o elecciones o instituciones culturales revela, no solo la propensi?n a dejarse manipular, sino algo mucho m?s grave: la ausencia de criterios claros respecto al valor real de personas y obras, la falta de vigencia de un sistema estimativo responsable y que se imponga a los caprichos, los intereses particulares o los que antes se llamaban ?respetos humanos?.

En definitiva, la verdadera y sincera estimaci?n queda suplantada por otras consideraciones, y ello introduce un elemento de inautenticidad que me parece peligroso. Cada vez hay m?s personas que act?an, no de acuerdo con sus ?ntimas preferencias, con sus valoraciones, sino a pesar de ellas, con arreglo a una escala que les fijan desde fuera, casi siempre con habilidad y destreza, con un complejo sistema de elogios, irrisiones, silencios, con la t?ctica de ?dar por supuesto? que algo es as?, aunque un examen real de cinco minutos muestre que en modo alguno es as?.

?Cu?les son las consecuencias de este deterioro que insidiosamente est? minando la vitalidad y la salud de la sociedad espa?ola? Empieza a provocar una retracci?n, un repliegue hacia la vida estrictamente privada de los m?s sinceros y responsables; lo cual significa que el escenario p?blico de la vida nacional queda despejado, y va siendo ocupado progresivamente por los dem?s. Advi?rtase que un pa?s hay de todo -?de todo en todo?-, y acaso en proporciones no muy variables; lo decisivo es d?nde est?n unos y otros; si est?n donde es debido, la sociedad marcha bien; si se alteran o se invierten las estructuras adecuadas, el da?o es inmenso, y puede ser irreparable.

La impunidad social es lo m?s desmoralizador. Si se llega a la convicci?n de que se puede hacer o decir cualquier cosa, y que no tendr? sanci?n, se puede temer lo peor. Una sociedad con resortes ejerce una correcci?n autom?tica sobre cualquier desm?n, del tipo que sea, a veces mediante algo tan sencillo como la administraci?n del saludo o de las expresiones de estimaci?n personal: los efectos son fant?sticos.

Y ese deterioro es progresivo: ese es su mayor riesgo. Quiero decir que cuando se alcanza un nivel, se prepara el descenso a otro a?n m?s bajo -y todo saben que subir es m?s dif?cil y penoso que bajar-. Eso que se llama ?la Espa?a oficial? -y que no se reduce en modo alguno al gobierno y sus instituciones-, tanto tiempo distante de la Espa?a real -cuando no vuelta de espaldas a ella-, se hab?a ido aproximando con maravillosa celeridad a esta ?ltima, y esto me llenaba de esperanza. Pero se ha iniciado un despegue -te?ido de despego- que es mucho m?s grave que las vicisitudes de la pol?tica en sentido estricto, porque afecta a sus supuestos, a su sustrato social, a las fuentes mismas de la vitalidad nacional

Y a ?ltima hora esto revierte sobre la pol?tica. Me asombran las especulaciones que se leen y se oyen sobre el futuro inmediato de Espa?a. Pero ser?a un error intentar buscar un remedio pol?tico a todo ello: hay que buscar en los estratos donde se origina, y desde all? remontarse a las superficie. Si los espa?oles empiezan a no pasar por movimiento mal hecho, si dan su estimaci?n a quien realmente opinen que la merece, si no aceptan pasivamente todo lo que se le imponga con gesto de autoridad, este pa?s volver? muy pronto a ser due?o de s? mismo, a interrumpir su incipiente enajenaci?n; y de paso despejar? el horizonte de su pol?tica. Y como dijo el poeta: ?Mientras dura este vivir, / ?por qu? tener m?s deseos / que los que se han de cumplir??


Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Ser? vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.


Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 19:25
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