FRANCISCO ARIAS SOLIS
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ANGEL MARIA DACARRETE
(1827-I904).
“¿Qué se encierra debajo aquesa losa?
un cuerpo que abrigaba un alma inquieta;
él era un genio ayer, era un poeta
¡hoy es polvo no más!”
Angel María Dacarrete.
EL MAS IMPORTANTE PRECURSOR DE BECQUER.
El aislamiento de Bécquer es menos absoluto de lo que
a primera vista parece. Como todos los artistas, y por muy individual que sea, Bécquer está ligado a su
tiempo y tiene en él, si no justificación, por lo menos una ambientación suficiente. Por lo pronto,
Bécquer encontró no diremos una escuela formada, pero sí un clima, un ambiente propicio a la
germinación de su obra. De cualquier modo, ya no se puede hablar de Bécquer como de un fenómeno
aislado; y siempre al iniciar su estudio, debiera aludirse al grupo de precursores, entre los que destaca
Angel María Dacarrate.
Angel María Dacarrete nace en El Puerto de Santa
María el 14 de noviembre de 1827. Marcha a Cádiz para estudiar en el Colegio San Felipe Neri.
Después fija su residencia en Sevilla y hacia la mitad del siglo se instala en Madrid. Al igual que
Espronceda, Patricio de la Escosura y Ventura de la Vega, Dacarrete fue discípulo del poeta sevillano
Alberto Lista. Conoció a Bécquer en Sevilla y es, al decir, de José Pedro Díaz, “el más importante
precursor de Bécquer”. Si se atiende a la fusión que en su poesía se descubre del alemán y el español,
de la balada y el cantar, del “lied” y la “soleá, tan patente luego en las Rimas del poeta sevillano.
Tradujo, como Eulogio Florentino Sanz y Augusto
Ferrán, a Heine, a quien admiró tanto como a Uhland. José Pedro Díaz significa que “el poeta de la
época que más se acerca al tono de Bécquer antes que éste haya publicado ninguna de sus rimas más
características, y que debe ser considerado su precursor más inmediato, es Angel María Dacarrete”.
Fue, quizá junto a Pongilioni , en su momento el poeta más destacado del ambiente literario de Sevilla;
pese a ello la mayoría de las antologías románticas lo tienen en olvido. Colaboró, como Bécquer, en La
España Musical y Literaria, y en muchas otras publicaciones
Dacarrete, colaboró asiduamente en La América,
revista de Madrid, que empezó a publicarse en 1857 y en la que también escribían Emilio Castelar, la
Avellaneda, Carolina Coronado, Eulogio Florentino Sanz, Ruiz Aguilera y Campoamor , aparte de
otros ingenios menos conocidos., entre ellos el íntimo amigo de Bécquer Luis García Luna. La
América, cuya publicación se prolongó bastante años, concedía singular atención a la poesía inglesa, y
mayor aún a la alemana, insertando frecuentes imitaciones y traducciones de Goethe, Schiller y, sobre
todo de Heine. Uno de los más afortunados imitadores de éste fue Dacarrete. Sólo en el número del 8
de agosto de 1858 se insertan hasta ocho poemas suyos, todos los cuales, tanto por el tema y la
manera de tratarlo como por el lenguaje y hasta la estructura métrica, delatan evidente parentesco con
la poesía posterior del autor de las Rimas.
Dacarrete estrenó su primera obra dramática titulada
Magdalena en 1855, a la que siguieron la zarzuela Mentir a tiempo, con música de Fernández
Caballero, la comedia Poderoso caballero con dinero y el drama Una historia del día. Entre sus
cargos políticos hay que destacar los de gobernador civil de Valladolid y Burgos. Propuesto para
ocupar el sillón “R” de la Real Academia Española no llegó a ocuparlo ya que cuando estaba
preparando el discurso de entrada, el 13 de octubre de 1904, le llegó la muerte.
Abunda en nuestro poeta la estrofa que luego se llamó
becqueriana, compuesta de tres endecasílabos seguidos y de un heptasílabo, que con frecuencia se
sustituye por un pentasílabo. En Ensueño, una composición publicada en La América en 1858,
aunque se sabe que estaba escrita un año antes, leemos: “Inmóviles los dos y silenciosos, / apoyada la
mano sobre el seno, / sonreímos ... ¡Yo estaba al despertarme / en lágrimas deshecho!”. La semejanza
de estos versos con alguna rima de Bécquer son tan evidentes que no hay que señalarlas. Lo mismo se
podría decir de otras composiciones de Dacarrete: Vigilia, A..., Dime, ¿por qué?, El amanecer.
Escribió asimismo Cantares, cuyos contactos con ciertas Rimas becquerianas son casi seguros. Y
como dijo el poeta portuense : “¡Ay! ¡Mil ojos se fijan en mis ojos / pero los suyos no! / ¿Por qué
extrañar que ante el bullicio aislado / enmudezca mi voz?”.
FRANCISCO ARIAS SOLIS.