Domingo, 25 de febrero de 2007
FERNAN CABALLERO
(1796-1877)


?Si yo fuese la Reina, mandar?a escribir una novela de costumbres
en cada provincia, sin dejar nada por referir y analizar.?
Fern?n Caballero.

LA VOZ DE LA NOVELA MODERNA


Fern?n Caballero inicia con gran decoro la novela realista moderna, que a tan alto rango habr?n de llevar, entre otros, Gald?s, Pereda, Clar?n, la Pardo Baz?n, Alarc?n y Valera. Esta circunstancia explica los elogios que le tribut? la cr?tica de su tiempo y el ?xito alcanzado por sus obras.

Cecilia B?lh de Faber naci? en Morges (Suiza), el 24 de diciembre de 1796. Su madre, do?a Frasquita Larrea, era gaditana; su padre, Juan Nicol?s B?hl de Faber, c?nsul de Alemania en C?diz, hab?ase identificado a tal punto con Espa?a y las letras espa?olas, que public? varias obras de cr?tica sobre nuestro teatro antiguo, as? como una Floresta de rimas castellanas. Cecilia, pas? su infancia, y parte de su adolescencia, en Hamburgo, junto a su familia paterna. Al regresar a Espa?a, asisti? en C?diz, junto a su familia a la tertulia de su madre, foco de pol?tica absolutista. A los diecis?is a?os cas? con Antonio Planells, oficial de artiller?a, con el cual fue harto desgraciada. Viuda a los veintid?s a?os, cas? en segundas nupcias, en 1822, con el marqu?s de Arco Hermoso, con quien se estableci? en Sevilla. Enviud? de nuevo en 1835, quedando al poco casi en la miseria. Se volvi? a casar con Antonio Aroon de Ayala, que se suicid? en 1863 al verse arruinado. Y entonces fue cuando Cecilia resign?se a vivir de su pluma, y a publicar, con el seud?nimo de Fern?n Caballero, las obras que ten?a cuidadosamente ocultas desde hace muchos a?os.

Muy pronto adquiri? celebridad y prestigio. Los m?s altos personajes enorgullec?anse con su amistad, visit?ndola en su propia casa Isabel II, los emperadores del Brasil, y los duques de Montpensier, que la trataban como a persona de su mayor confianza. Muri? en Sevilla, el 7 de abril de 1877. Como dato curioso debe anotarse que el Gobierno belga le concedi? la Cruz de la Orden de Leopoldo, concesi?n que hubo de quedar sin efecto al enterarse aquel Gobierno de que Fern?n Caballero era una mujer.

Su producci?n literaria se manifiesta en tres g?neros: poes?a, cuento y novela. Las poes?as, de tipo popular, y los cuentos fueron recogidos en Cuadros de costumbres populares andaluzas (1852); las novelas tienen por t?tulo: La Gaviota, La familia de Alvareda, Clemencia, Un servil?n y un liberalito y Un verano en Bornos.

Ideol?gicamente, todas sus novelas se resuelven en una apolog?a a la virtud y una condena del vicio en cualquiera de sus formas, incluido el progreso cuando se desarrolla sin menoscabo del esp?ritu.

Con Fern?n Caballero podemos decir que empieza la novela espa?ola moderna. Con La Gaviota, con La familia de Alvareda y Clemencia se abre el paso a esa novela de la segunda mitad del siglo XIX, hecha a base de caracteres, de costumbres y ambientes propios y actuales, sin tener que recurrir a reconstrucciones del pret?rito o a ex?ticos escenarios. Fern?n Caballero se inspira en la realidad. ?Como no aspiramos -escribe en el pr?logo de La familia de Alvareda- a causar efectos, sino a pintar las cosas del pueblo tales cuales son; no hemos querido separarnos ni un ?pice de la naturalidad de la verdad?. A esta naturalidad lo sacrifica todo, incluso si hace falta, las bellezas del lenguaje. A esta naturalidad y al intento moralizador, que nunca disimul? la ilustre escritora. Quiere, y as? lo dice, que cada obra suya, novela o cuento, sea una lecci?n edificante.

Esta obsesi?n did?ctica no le imped?a ser encantadoramente sencilla, natural y espont?nea. S? es cierto que la narraci?n se hace a veces demasiado dulzona -?arroz con leche?, la defini? Valera-, y s? no es menos cierto que el estilo peca con frecuencia de desma?ado y poco castizo, no se le puede negar, en cambio, una frescura de inspiraci?n, una sensibilidad y un poder observador realmente asombroso.

Fern?n Caballero no fue una estilista, mucho menos una purista; pero fue una escritora que gust? mucho en su tiempo y que todav?a se deja leer. De su coraz?n brotaba una fuente de poes?a. ?Ha dedicado muchos a?os de su vida -escrib?a Jos? Joaqu?n de Mora- al estudio del temple moral y po?tico de las gentes?. Las narraciones y los cantos populares recogidos por Cecilia B?lh de Faber presentan un tono natural y espont?neo que no puede menos de suscitar un sentimiento de admiraci?n. Como ejemplo, nos puede valer esta composici?n: ?Desde el d?a que nacemos / a la muerte caminamos. / No hay cosa que m?s se olvide / ni que m?s cierta tengamos?.


Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
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Bendito sea el caos, porque es s?ntoma de libertad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 14:36
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