Mi?rcoles, 28 de febrero de 2007
PUESTOS EN LIBERTAD



??Violadores del Tiempo, la patria no est? hecha!
?Qui?n traicionar? el sino de engendrar del presente
un futuro m?s bello?
?Ardiente, clara Espa?a!
Tu ancha vida en tus hombres. Tu libertad por siempre.?
Eugenio de Nora.


EL VERDADERO ENTRENAMIENTO EN LA LIBERTAD


Los espa?oles hemos pasado cuarenta a?os oprimidos y protegidos a la vez por el Poder p?blico. La opresi?n me repugna, y nunca la he aceptado, y la protecci?n no me parece deseable. No obstante, la sociedad espa?ola se ha acostumbrado a una situaci?n de dependencia, tutela y seguridad (aunque pueda ser seguridad de lo peor). Ha habido unos a?os, los ?ltimos de la d?cada de los setenta, y que me han parecido en lo sustancial admirables. Sin dejar de ver sus errores y sus riesgos, me han maravillado su incre?ble acierto global, que me han hecho vivir en estado de esperanza espa?ola.

Se trata simplemente, de que los espa?oles hab?amos sido puestos en libertad, y durante unos a?os hemos vivido sin la menor opresi?n, con una libertad ofrecida y creciente, que pod?amos usar sin temor alguno. El decisivo acierto de haber llevado a cabo la liberalizaci?n de nuestro pa?s antes de proceder a su democratizaci?n hizo que la naciente democracia espa?ola estuviera inicialmente vivificada por un esp?ritu liberal, condici?n de que la democracia sea fecunda y deseable.

Esta situaci?n, que a m? me parec?a llena de promesas, tropez? desde el principio con no poca hostilidad, porque la libertad, si es efectiva, deja al hombre enfrentado con los problemas, y, sobre todo, con sus responsabilidades. Obliga a vivir a la intemperie. Los espa?oles no estaban acostumbrados, y a muchos se les ha hecho cuesta arriba. No hay m?s que ver c?mo unos y otros -demasiados- han empezado a sentirse fatigados de libertad y se han apresurado a atenuarla de una u otra manera, en una u otra direcci?n, a dimitir de su independencia, a buscar alguna tutela, de suerte que alguien piense y decida por ellos.

El periodo de verdadero entrenamiento en la libertad ha sido demasiado breve para asegurar las defensas de una sociedad entumecida durante cuatro decenios, que siguieron a una de las m?s atroces situaciones de violencia de la historia de cualquier pa?s. No se entiende la realidad espa?ola si no se tiene en cuenta el largo tiempo de cicatrizaci?n que sigui? a la guerra civil, con uso abusivo de anest?sicos. Nuestra sociedad, desde 1976, ha hecho t?midos ensayos de vivir a la intemperie, pero no lo suficiente para haber tomado plenamente posesi?n de s? misma y resistir a todo intento de disminuir su libertad.

Pero ese tiempo, naturalmente, no se ha acabado. Lo que no ha tenido tiempo de hacer hasta ahora, la sociedad espa?ola puede hacerlo desde ahora. Basta con que est? alerta, se entere de lo que pasa, lo apruebe, fomente y apoye cuando le parezca bien, se resista cuando vaya contra sus deseos y su voluntad, lo rechace cuando ponga en peligro lo que fundamentalmente quiere, lo que le parecer?a inaceptable perder. La sociedad no es de cada hombre aislado. La intervenci?n de los individuos, me parece esencial, lo m?s importante de todo.

?Qu? quiere decir esto? La inveterada politizaci?n inducida por decenios sin vida pol?tica hace que muchos, cuando se trasciende lo meramente individual, piensen en el Estado, el gobierno, los partidos, las instituciones oficiales. Como si no hubiera nada entre una cosa y otra. Hay, nada menos, la sociedad -en la que tan pocos creen, especialmente los que abusan de su nombre-, y me refiero, no ya al conjunto de ese ?gran cuerpo? que es la naci?n espa?ola, sino a todos los grupos sociales de todo orden, a las articulaciones que hacen de la sociedad, no una masa amorfa, pasiva e inerte, sino una compleja forma de convivencia llena de energ?a y de posibilidades, capaz de realizar lo que los individuos han inventado y propuesto, de oponerse a lo que va contra sus aspiraciones profundas; y, naturalmente, de tomar las riendas del Poder p?blico para que est? a su servicio y cumpla los grandes proyectos. nacionales.

Lo ?nico que me preocupa de verdad es la inercia de gran parte de la sociedad espa?ola, su tentaci?n de ceder y abandonarse, su resistencia a vivir desde s? misma, lo cual quiere decir, claro, a la intemperie. El espa?ol se juega la vida f?cilmente, pero rara vez se juega algo menos que la vida. Y la vida es demasiado importante para jug?rsela fr?volamente, pero hay que jugarse algo todos los d?as, si se quiere vivir con decencia y, sobre todo, en libertad, Hay que arriesgar un puesto, ciertas facilidades econ?micas, la cr?tica, la aprobaci?n de los dem?s, tantas cosas, si se quiere uno mirar al espejo sin enrojecer. Y, claro est?, hay que jugarse todo eso cotidianamente para no perderlo todo junto sin arriesgarlo, sin pena ni gloria. Y es que, como dijo el poeta : ?Lo que t? sabes de sobra / es que la libertad que se pierde / ya nunca m?s se recobra.?

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


El futuro se gana, ganando la libertad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 21:36
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