Martes, 06 de marzo de 2007
LA SALUD DE LA MUJER TRABAJADORA

?M?o es el hijo en m? y en ?l me aumento.
Su coraz?n prosigue mi latido.
Saben a m? sus l?grimas primeras.
Y esa humedad caliente que lo envuelve
es la temperatura de mi entra?a.?
Angela Figuera Aymerich


MATERNIDAD Y RIESGOS LABORALES

El trabajo, al que las personas dedican una buena parte de su tiempo disponible, es un factor decisivo para la salud y la enfermedad . En los pa?ses desarrollados, el envejecimiento de la poblaci?n y la modificaci?n de las formas de vida y de los procesos productivos se relacionan con la mayor incidencia de las enfermedades cardiovasculares, el c?ncer, las enfermedades mentales y los trastornos de comportamientos, el mayor consumo de drogas, as? como la exposici?n a riesgos laborales.

Desde aquel falso temor de que ?las j?venes no deb?an trabajar en ambientes excesivamente calurosos porque las temperaturas despertaban en ellas pasiones que no sab?an dominar?, hasta el aforismo de que el sitio de la mujer era la casa, los defensores de la legislaci?n proteccionista no ocultaron su voluntad de dar marcha atr?s al proceso de incorporaci?n de la mujer al trabajo. Nuestra legislaci?n laboral ha estado siempre impregnada de proteccionismo, marcado por una fuerte componente ideol?gica, y, es que , como denunciara en 1847, el doctor Pedro Felipe Monlau, en su libro ?Elementos de Higiene P?blica o Arte de Conservar la Salud de los Pueblos?: ?Parece incre?ble lo que se ha abusado (y se est? abusando) de la debilidad del sexo femenino... criaturas (que ganan jornales cortos) sometidas a una suma de trabajo excesivo, que arruina su salud, compromete con harta frecuencia su vida, y les priva fatalmente de toda ocasi?n de descanso, de todo medio de educaci?n, de todo cultivo intelectual?.

En la actualidad con los datos disponibles se puede afirmar que el promedio de trabajo (trabajo remunerado m?s tareas sin remuneraci?n) de las mujeres trabajadoras supera invariablemente al de los hombres. En general, el incremento del tiempo dedicado al trabajo asalariado no implica una reducci?n proporcional del tiempo dedicado al trabajo dom?stico, pero s? una reducci?n del tiempo de ocio de la mujer, lo que se puede traducir en un aumento de los accidentes y de las enfermedades profesionales.

La consideraci?n de la salud femenina como m?s fr?gil y vulnerable que la del var?n, y, en general, las teor?as de la fragilidad femenina se han ido desmoronando, y, si bien, las mujeres no parecen gozar de inmunidad ante los riesgos laborales, tampoco, puede definirse su situaci?n, exceptuando la maternidad, frente a los riesgos laborales de mayor vulnerabilidad que la de los varones.

La mayor?a de los estudios que se realizan sobre la salud de la mujer trabajadora intentan detectar los efectos nocivos del ambiente laboral sobre la maternidad, dado que se sabe que la mujer (aunque tambi?n el hombre) est? expuesta a riesgos f?sicos, qu?micos y biol?gicas que pueden afectar a su funci?n reproductora.

Los agentes nocivos pueden, adem?s de afectar a la menstruaci?n y al ciclo ov?rico, atacar diferentes puntos del proceso reproductivo, originando esterilidad en los dos, alteraciones cromos?micas de los ?vulos o espermatozoides, disfunciones sexuales, abortos o muertes fetales, malformaciones o incluso afectar al reci?n nacido a trav?s de la leche materna. Algunos agentes nocivos pueden producir mutaciones que pueden afectar a las c?lulas genitales y al resto de las c?lulas del organismo y al feto en desarrollo. Entre los agentes considerados mut?genos en los seres humanos se encuentran el plomo, benceno, el cloruro de vinilo, la dioxina y las radiaciones ionizantes.

Otras sustancias inducen a c?nceres en los hijos a trav?s de alteraciones gen?ticas en el esperma o en el ?vulo o por acci?n directa sobre el feto; entre ellos, se encuentran el plomo, el ars?nico o los hidrocarburos.

Los riesgos laborales para la funci?n reproductora no afectan exclusivamente a las mujeres, as?, por ejemplo, el dibromocloropropano, el plomo y los sulfuros de carbono son causa de esterilidad masculina.

Los agentes nocivos pueden producir tambi?n la muerte del embri?n o el feto en el interior del ?tero, provocando los llamados abortos blancos. Se ha demostrado la mayor incidencia de los abortos espont?neos, en relaci?n con la poblaci?n general, dentro de algunas ocupaciones o profesionales, como las trabajadoras de qu?micas o artes gr?ficas y entre las mujeres que trabajan en quir?fanos o en servicios de radiolog?a, en sanidad.

Adem?s de la fatiga laboral y factores posturales se ha relacionado con el aborto blanco, los gases anest?sicos, el sulfuro de carbono, el cloropreno, el ?xido de etileno, el plomo, el cloruro de vinilo, algunos solventes org?nicos y las radiaciones ionizantes.

Factores descritos como mut?genos o terat?genos o capaces de inducir el aborto pueden provocar partos pret?rmino (antes de las 37 semanas), bajo peso en el reci?n nacido o crecimiento intrauterino retardado. El desencadenamiento del parto antes de tiempo se ha relacionado en particular con la fatiga laboral.

La maternidad debe ser considerada como una funci?n social y no como una coartada para la discriminaci?n. Es necesario, por tanto, adecuar la legislaci?n a la realidad social y a los conocimientos cient?ficos para poder garantizar tanto la igualdad de derechos como la protecci?n de la salud de todos los trabajadores y de sus hijos, sean hombres o mujeres. Y como dijo la poetisa: ?Madres del mundo, tristes paridoras, / gemid, clamad, aullad por vuestros frutos?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


No se puede ser libre m?s que entre libres.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 7:31
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