Mi?rcoles, 07 de marzo de 2007
MUJERES ESCRITORAS

?Que las cantoras primeras
que a nuestra Espa?a venimos
por solo cantar sufrimos
penamos por solo amar.?
Carolina Coronado

UNA LITERATURA DE LA CONCIENCIA FEMENINA.

La primera generaci?n de mujeres espa?olas que tuvo conciencia de s? misma como ?mujeres escritoras? apareci? hacia 1841, justo en el momento de apogeo del movimiento rom?ntico espa?ol y de una primera oleada de reformas liberales, dando voz a su experiencia de mujeres dentro de los t?rminos de la ideolog?a liberal rom?ntica.

En 1839 el romanticismo espa?ol era un asunto exclusivamente masculino, como lo era en general toda la cultura impresa espa?ola. Ocasionalmente hab?a aparecido en la prensa alg?n que otro relato breve o alg?n poema escrito por una mujer, pero nada parec?a indicar que al cabo de pocos a?os las poetas fueran a encontrarse entre las figuras literarias m?s importantes de la ?poca ni que las mujeres fueran a tener una presencia importante en la prensa en general. Hacia 1849 la publicaci?n de cuatro novelas de Fern?n Caballero, el ?xito de la obra dram?tica de G?mez Avellaneda, Sa?l, el continuo ascenso del prestigio literario de Carolina Coronado, junto a la colaboraci?n de Concepci?n Arenal, Angela Grassi y muchas mujeres menos conocidas en la prensa, dejaba bien claro que las mujeres hab?an conquistado un lugar significativo en la producci?n literaria.

En esta literatura escrita por mujeres existe una inclinaci?n conformista, pero, no es menos cierto, que en las ra?ces de esta tradici?n hay un empuje opuesto de una conciencia rebelde y feminista. Esta ?ltima tendencia ya se manifiesta en el Discurso de Josefa Massan?s, en el que expresa su buena disposici?n para cometer y justificar el ?crimen? de reclamar la atenci?n del p?blico para sus obras, e insiste en obtener la aprobaci?n de alg?n espacio en el que las mujeres puedan desarrollar su facultad intelectual. Este elemento contestatario se representa tal vez mejor en el Sab de G?mez de Avellaneda. Bajo la influencia del romanticismo liberador de la d?cada de los treinta, la novela de Avellaneda cuestiona la jerarqu?a racial de la sociedad europea a la vez que descarga, de un modo encubierto, su rabia ante la opresi?n de las mujeres. Esta misma frustraci?n ante la exclusi?n de las mujeres. Esta misma frustraci?n ante la exclusi?n de las mujeres. Esta misma frustraci?n ante la exclusi?n de las mujeres del mundo intelectual y de la actividad p?blica se vislumbra en Dos mujeres, en la poes?a de Carolina Coronado e incluso -en una forma m?s disimulada y distorsionada- en las novelas de una escritora tan conservadora como Fern?n Caballero. Sin embargo, en todos estos ejemplos, la protesta femenina est? silenciada u oculta, record?ndonos que estos textos constituyen un compromiso entre una conciencia femenina expansiva, y una opini?n p?blica restrictiva y amenazadora a la que se refer?a.

En sus vidas personales, estas escritoras fueron muy diferentes en cuanto a su capacidad de reconciliar su identidad de mujer con su vocaci?n de escritora. Cecilia B?hl de Faber cre?a que ambas eran incompatibles y permanecieron en conflicto dentro de su obra hasta el fin de su vida. Por el contrario, la joven Carolina Coronado, manifest? su escepticismo ante la opini?n popular de que la actividad literaria era contraria a la feminidad.

Si bien el discurso literario de la segunda mitad del siglo XIX conservaba rasgos del lenguaje y las figuras de la subjetividad femenina elaboradas por las escritoras de la d?cada de los cuarenta, tambi?n dio lugar a descendientes de esas mismas escritoras como nos recuerda la referencia a Emilia Pardo Baz?n. Entre los cientos de escritoras que siguieron el camino que hab?an abierto para las mujeres las pioneras de la d?cada de los cuarenta, destacan dos importantes escritoras: Pardo Baz?n y Rosal?a de Castro, ninguna de las cuales sigui? la tendencia dominante de adoptar la cualidad protectora de ?ngel dom?stico. En este sentido, tanto Pardo Baz?n como Rosal?a de Castro desarrollaron -aunque de diferentes modos- el impulso contestatario que se distingu?a en las obras de las escritoras de principios de la d?cada de los cuarenta.

La intr?pida Pardo Baz?n se convirti? en la d?cada de los noventa en una firme defensora de las reformas feministas, uniendo su voz a la de la infatigable Concepci?n Arenal. Las obras de Rosal?a de Castro expresan poderosamente su falta de conformidad con un sistema sexual que consideraba injusto y con un sistema social que le parec?a abusivo e inhumano. La perspectiva femenina es una parte esencial de la poes?a de Rosal?a de Castro, que se refiere repetidamente a la doble carga que hab?an de soportar las mujeres gallegas, que ten?an que trabajar los campos y criar a sus hijos mientras sus maridos estaban en el mar o buscando trabajo en otras partes de la pen?nsula.

A pesar del dominio constante de las ideolog?as de la subordinaci?n de la mujer y la ceguera de la cultura oficial ante los origines de una literatura de la conciencia femenina -cuando no expl?citamente feminista- esa tradici?n ha sobrevivido en la corriente de la cultura misma, emergiendo de nuevo con Rosal?a de Castro y Emilia Pardo Baz?n en la siguiente generaci?n de escritoras, y estallando en pleno vigor en la generaci?n de mujeres rebeldes y vanguardistas, literatas y pol?ticas, que nacieron, como Rosa Chacel, en el amanecer del nuevo siglo. Y como dijo la poeta: ?Y aqu?, de todo nos habla / de peque?ez y de mudanza. / Solo es grande la esperanza / y perenne el desear?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
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El futuro se gana, ganando la libertad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 6:15
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