Lunes, 12 de marzo de 2007
CAROLINA CORONADO
(1820-1911).

?... En la sierra de rocas erizada,
del valle entre los ?rboles y flores,
en la ribera sola y apartada
he esperado al amor de mis amores
Carolina Coronado.

LA VOZ DE LA FEMINIDAD.


?Dicen que tienes trece primaveras / y eres portento de hermosura ya...?, con estos versos, que hab?an de hacerse famosos, saludaba Espronceda el poema ?A la Palma?, que ?l calificaba de ?m?sica de la inocencia?, y con el cual se revela al mundo literario su paisana Carolina Coronado.

Al a?o siguiente, Carolina escribe a una amiga una carta en verso que terminaba de este modo: ?Un concierto suave / escucho en mis sentidos, / cual si dentro de m? hubiera sonidos?. Y ya es la definici?n perfecta de la inspiraci?n de la que hab?a de ser una gran poetisa.

?Cu?les eran estos sonidos, cuyo peso oprim?a el alma adolescente de Carolina Coronado? Ante todo la emoci?n liberal. El genio de Carolina brot? sublevado por el atropello de que era v?ctima el padre de la futura autora de ?El amor de mis amores?. La prisi?n de don Nicol?s Coronado, perseguido por la represi?n fernandina, las penalidades sufridas por su esposa y su hija para lograr abrazarle en su calabozo, fueron impresiones que determinaron para siempre el car?cter de esta ?ltima. El batall?n de voluntarios, creado en Badajoz en 1838 para luchar contra el carlismo, llevaba una bandera bordada por nuestra poetisa, a quien, por lo visto, el recuerdo de Mariana Pineda, antes serv?a de acicate que de amedrantamiento; al fracasar la revoluci?n de 1866, el hogar madrile?o de Carolina Coronado fue el asilo en que se ocultaron Castelar, Becerra, Martos y Carlos Rubio. Su dilatad?sima carrera literaria ostent? siempre un fondo generoso y vibrante.

Carolina Coronado naci? en Almendralejo el 12 de diciembre de 1820, y pas? su infancia y parte de su juventud en Badajoz, desde donde su celebridad irradi? por toda la pen?nsula. En 1843, se public? por primera vez una selecci?n de sus poes?as en Madrid, llevando un pr?logo encomi?stico de Hartzenbusch. En 1850 se instala definitivamente en Madrid. All? contraer? matrimonio con un hombre de negocios de considerable fortuna, Mr. Horacio Justo Perry, que es secretario de la Embajada de Estados Unidos en Madrid. En 1874 se instal? el matrimonio en el palacio de la Mitra, en Portugal. All? muri?, el 18 de enero de 1911, siendo tra?do su cuerpo a Badajoz, junto con el de su marido, del que no hab?a querido separarse un solo d?a en los veinte a?os transcurridos desde su muerte.

Las principales obras de Carolina Coronado son: En el teatro: Alfonso IV de Le?n, Un alcalde de monterilla, El cuadro de la Esperanza, El Divino Figueroa, Petrarca. En la novela: Dos muertes en media vida, Jarilla, La Sigea, Paquita, Adoraci?n, El oratorio de Isabel la Cat?lica. De sus poes?as, muchas fueron traducidas a otros idiomas, y alguna, como El poeta del Porvenir, al ingl?s y al alem?n.

La feminidad de Carolina fue el pedestal m?s seguro de su gloria. Valera, cuando la compara con la Avellaneda, recalca, muy complacido, que la Coronado ?es m?s sincera, m?s espont?nea, m?s original a veces, y siempre m?s mujer?. Castelar llega a decir ?no conocer poetisa que la aventaje en conocer la naturaleza de las pasiones, ni que la iguale en la delicadeza del sentimiento?. Todo ello explica la emoci?n causada, en los medios intelectuales de la corte, por la falsa nueva, en 1843, de su prematura muerte: ?A?n el pesar me asesina / de cu?nto aqu?, por muy cierto, / se dijo, de Carolina, / que ?Dios me libre! hab?a muerto?, le escrib?a Campoamor a Pastor D?az, con una vehemencia en la cual el afecto personal pod?a contar tanto como la admiraci?n literaria.

Carolina tuvo un gran ?xito con muchas de sus producciones dram?ticas, y el Liceo madrile?o organiz? una funci?n de honor para representar, ante la Real Familia, El cuadro de la Esperanza. Con todo, y aun para sus contempor?neos, el m?rito principal de Carolina resid?a en sus versos. Pese a sus triunfos en otros ?rdenes, ella era siempre la autora de aquel poema: ?A la Palma?, que hab?a merecido el homenaje de Espronceda; era, sobre todo, la cantora de ?El amor de mis amores?, la m?s inspirada composici?n de Carolina: ?Mas si te encuentro a orillas de los mares, / cesar?n para siempre mis temores, / porque podr? decirte en mis cantares. / Que tu eres el amor de mis amores?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
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Ser? vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.


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Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 5:29
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