Viernes, 23 de marzo de 2007
LA VIDA COMO LIBERTAD


?No hay alternativa sino la libertad?
No hay m?s camino que la libertad
No hay otra patria que la libertad?.
Fayad Jamis.

LA LIBERTAD REAL DEPENDE DE LO QUE SE INTENTA

La libertad no es f?cilmente perceptible; m?s bien se ve la falta de libertad. Este hecho elemental tiene una consecuencia que va mucho m?s lejos: la propensi?n a una interpretaci?n negativa de la libertad, como ausencia de trabas, coacciones o presiones.

El hombre europeo desde la crisis del antiguo r?gimen ha tenido como idea de la libertad su realizaci?n en unas cuantas libertades que se ha esforzado por conquistar y -m?s o menos- ha alcanzado en el siglo XIX. Sin ellas, se sent?a oprimido y en servidumbre; y as? consideraba a todo el que estaba en otros tiempos o en otras sociedades privado de ellas. Pero el problema es si la expresi?n que acabo de escribir es justa. ?Es cierto que el hombre medieval estaba privado de libertad de expresi?n? Si empleamos la f?rmula, tan usada, ?libertad de imprenta?, salta a la vista el anacronismo; pero, por debajo de ?l, ?cabe decir que en la Edad Media exist?a esa privaci?n? Para ello hubiera sido menester que previamente a ella los hombres de aquel tiempo hubiesen tenido la pretensi?n de expresarse.

No poder votar es una falta de libertad... si se pretende votar. Durante milenios no se ha pretendido; desde cierta fecha, esto empez? a ser frecuente -aunque menos de lo que se piensa-; pero solo los hombres; en una fecha mucho m?s tard?a, a un peque?o grupo de mujeres se les ocurri? que era il?gico que votase solo la mitad de la humanidad -en efecto, era il?gico-; y como estas damas ten?an una especial sensibilidad para la l?gica, esto les pareci? una monstruosa privaci?n de libertad.

La libertad real depende de lo que se intenta. Pero como el horizonte de las presiones, presentes con m?s o menos precisi?n en la mente de los individuos, hace que esos intentos lleguen a existir o se asfixien hasta como intentos, hay que tener en cuenta lo que podr?amos llamar el nivel de pretensi?n.

La ?vida como libertad?, no se identifica sin m?s con la existencia de una libertad efectiva; s?lo proporciona su posibilidad, establece su ?mbito o alv?olo; para que la libertad de hecho exista, no basta con que sea posible: hace falta realizarla, porque la libertad no es algo que ?se tiene?, sino que ?se hace?.

La libertad concreta no consiste, claro es, en la ausencia de constricci?n, sino en la posibilidad real de proyectar y realizar la vida as? proyectada; su primera condici?n es, pues, la imaginaci?n; cuanto menor es esta, menor es el ?mbito de la libertad. El caso l?mite es, naturalmente, el animal; aunque no pese sobre ?l la menor presi?n exterior, su m?nima fantas?a anula sus posibilidades de libertad.

En segundo lugar, la libertad requiere para su desarrollo un cierto grado de complejidad de la convivencia. Robinson Crusoe ten?a una libertad absoluta, en el sentido de ausencia de presi?n o coacci?n social; pero el ?mbito de su libertad real era extremadamente reducido.

El tercer aspecto condicionante de la libertad es la existencia de recursos suficientes. Por lo pronto, en la sociedad; m?s concreto, a disposici?n de cada individuo. Por eso, la libertad, sean cualesquiera sus dem?s posibilidades, est? amenazada y restringida por todas las formas de primitivismo. La simplicidad de la articulaci?n social, por ejemplo, hace que sean muy pocos los modelos accesibles a cada individuo entre los que pudiera elegir, la escasez de medios t?cnicos restringe la libertad: de viajar, de alimentarse, de realizar experiencias de todo orden; la estrechez econ?mica reduce el radio de acci?n de cada individuo y elimina de su horizonte un sinn?mero de posibilidades, que est?n ?ah?, a saber, en la sociedad general, pero que no son efectivamente al hombre concreto, es decir, no son posibilidades suyas.

Por ?ltimo, la abundancia de recursos, que inicialmente ampl?a el horizonte, puede llegar a reclamar ella misma una atenci?n que antes se dirig?a a los proyectos, y provoca as? una retracci?n de estos. El hombre muy pobre no puede hacer casi nada; pero el hombre muy rico apenas puede hacer m?s que una cosa: cuidar de su riqueza; este ejemplo basta para comprender lo que quiero decir. Y como dijo el poeta: ?Cuando se llama a una puerta / y ninguna voz responde / es se?al de que en la casa / son muy ricos o son muy pobres?.


Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


Por esa libertad bella como la vida.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 20:54
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