Martes, 27 de marzo de 2007
LA CELESTINA

?El mal y el bien, la prosperidad y la adversidad,
la gloria y la pena, todo pierde con el tiempo
la fuerza de su acelerado principio.?
Fernando de Rojas. La Celestina

UNA VOZ DEMASIADO HUMANA

El Bachiller Fernando de Rojas, famoso como supuesto autor de la admirable ficci?n dram?tica de La Celestina (1499), tambi?n llamada Tragicomedia de Calisto y Melibea, nos dej? de su paso muy borrosa huella; apenas un nombre y la afirmaci?n de haber terminado la estupenda figuraci?n tragic?mica de Calisto y Melibea, a la que singularmente el personaje de Celestina hizo inmortal.

Hay algo en la lectura de la obra dram?tica atribuible a ese casi desconocido, que nos parece como una r?plica de afirmaci?n o negaci?n m?s fuerte que el amor y la muerte o que el tiempo y su fiel seguidora la costumbre; ya que los cuatro nos trazan el ?mbito de esta rara experiencia po?tica: y ese otro algo, m?s fuerte que todo eso, ?sigue siendo -nos preguntamos- aquel otro poder, superior a los dioses mismos, el del hado o fortuna, o fatalidad o destino?

Escribe Men?ndez Pelayo, tratando de La Celestina: ?Las bellezas de esta obra soberbia son de las que parecen m?s nuevas y frescas a medida que pasan los a?os... Si Cervantes no hubiera existido; La Celestina ocupar?a el primer lugar entre las obras de imaginaci?n compuestas en Espa?a?. La Celestina, es una exposici?n dialogada y en prosa de los amores de un joven caballero, Calisto, que para lograr a Melibea recurre a la mediaci?n y tercer?a de la vieja Celestina, la cual s?lo pretende extraer ganancias explotando la ardorosa pasi?n, de acuerdo con Sempronio y P?rmeno, criados de Calisto. En contraste con los amores ideales de Calisto y Melibea, aparecen los de Sempronio y P?rmeno con Elicia y Areusa, hembras de baja extracci?n. La vieja Celestina es apu?alada por los criados, ?stos son r?pidamente ejecutados por la justicia; Calisto muere al caer de la escalera que le llevaba a sus furtivas citas nocturnas con Melibea, la cual se suicida poco despu?s, dejando dram?ticamente doloridos a sus padres.

La tradici?n en la que se sit?a La Celestina es una tradici?n culta, libresca y latina, tradici?n que arranca del teatro de Grecia y de Roma cl?sicas. La obra m?s perfecta, m?s importante y de m?s alto valor literario y sentido humano de lo que se vino a denominarse ?teatro culto? es La Celestina. Lo es por sus indiscutibles m?ritos, por su arte depurado y por la genialidad de su autor; pero lo es, sobre todo, porque rompiendo con algo que era esencial en el ?teatro culto? ha abandonado el lat?n para adoptar la lengua vulgar. Los personajes ya no son prototipos del mundo jerarquizado medieval, sino personalidades individualizadas caracter?sticas de la edad moderna, lo que los hace totalmente cre?bles. El estilo de la obra conjuga a la perfecci?n el lenguaje culto de los nobles con el popular de la alcahueta y los criados, la erudici?n con las expresiones de la calle, logrando un equilibrio magistral.

A base de documentaci?n de archivo sabemos que el bachiller Fernando de Rojas fue hijo de Garci Gonz?lez Ponce de Rojas y de su esposa Catalina, y que naci? en la Puebla de Montalb?n, provincia de Toledo, hacia 1475. All? era tenido por hidalgo y hasta tal punto se consideraba de esta condici?n, que a causa de los malos tratos que el se?or de aquella villa daba a los hidalgos se traslad? antes de 1518 a Talavera de la Reina, donde se avecind? y contrajo matrimonio con Leonor Alvarez, y de donde fue transitoriamente Alcalde Mayor en 1538. En Talavera de la Reina muri? entre el 3 y el 8 de abril de 1541. Cuando en 1525 la Inquisici?n de Toledo instruy? proceso contra Alvaro de Montalb?n, su suegro, sospechoso y judaizante, el encausado declar? que su hija Leonor Alvarez, que tendr?a entonces treinta y cinco a?os, era ?mujer del bachiller Rojas, que compuso a Melibea?, lo que revela bien a las claras el prestigio literario que le hab?a dado La Celestina. En el citado proceso se califica a Fernando de Rojas de converso.

Como la Divina Comedia, esta humana, y aun demasiado humana, comedia o tragicomedia de Rojas, hace su aparici?n al filo de dos siglos, en el cruce justo de la crisis renacentista; ofreci?ndonos su di?logo entre los t?rminos de humanismo y humanidad. En efecto, humana, demasiado humana, le parecer? un siglo despu?s a Cervantes la inmortal Celestina. Lo que nos dir? con su famos?simo juicio de que ser?a divina si encubriera m?s lo humano. ?Y por qu? o para qu? encubrirlo? ?Y por qu? o para qu? divina? Lo mismo s?lo que al rev?s podr?a decirse del poema sacro dantesco: que ser?a m?s humano si nos encubriera lo divino. Cosa que tampoco me parece que tendr?a muy claro sentido. Precisamente, una de las m?s hondas y veraces afirmaciones que sacamos de la lectura de La Celestina es la de su experiencia infernal, neg?ndose a encubrir lo humano y manifest?ndolo tan expresa, tan expresivamente encendido por la llama espiritual de su Infierno. Pues lo demasiado humano de este mundo celestinesco, dentro del cual perecen tr?gicamente enlazados, y desenlazados, Calisto y Melibea, es su demon?aca, sat?nica espiritualidad; su fuerza, diab?lica, de acusaci?n espiritual pura. Que eso es Celestina, sobre todo; y en la que se separa y diferencia fundamentalmente de tantas otras como la precedieron y la siguieron en la vida y en el arte: una fuerza espiritual. Lo que la caracteriza tan distinta de una Trotaconventos, su gloriosa antecesora espa?ola, como la de su no menos inmortal sucesora, Gerarda; por citar s?lo aquellas dos nacidas, inmortalmente, de las mejores plumas: Juan Ruiz y Lope. El acierto genial, como suyo, de la afirmaci?n cr?tica de Men?ndez Pelayo, cuya intuici?n, como siempre certera, nos orienta en este sentido, fue haberle llamado a Celestina, tan certeramente S?neca con faldas. ?Qu? estupend?simo acierto de cr?tica definici?n!

La invenci?n de la Celestina, como la invenci?n del Quijote, seg?n nos dijo Manuel Aza?a, no es la invenci?n de un solo personaje, ni siquiera de un personaje tan significativo, como dir?a Malraux, sino la invenci?n de un mundo. Y este mundo, el de la tragicomedia de Rojas, enlaza en su ?mbito una visible dualidad temporal; lo que se ha se?alado, hist?ricamente, como dos vertientes que se juntan, y miran, una hacia atr?s, a lo pasado, y otra hacia adelante, a lo venidero. Esa Edad Media que se supone por la cr?tica literaria o hist?rica que no acaba nunca en Espa?a es la que da su saber m?s profundo a esta obra po?tica. El hilado celestinesco juega el mismo papel tr?gico que el filtro amoroso en la ?poca medieval: no cumple un destino, lo crea. A Calisto y Melibea no los mata tr?gicamente el amor: los mata el hechizo.

En La Celestina hay tres motivos o temas en que se apoya su fabuloso empe?o de ilusionarnos, angusti?ndonos a la vez, con su ficci?n dram?tica: el tiempo, el amor y la muerte, unidos por la desventura de la pasi?n humana que se nos cuenta.

Celestina sabe muy bien, por experiencia propia, que el enemigo del amor no es la muerte: es el tiempo. El tiempo es quien separa para siempre a las parejas amorosas: la muerte quien las une, quien las junta, inseparablemente, para la eternidad. Es la muerte la que hace inmortal el amor de las parejas amorosas.

La realidad, la verdad, son cosa de ilusi?n po?tica; y nos parece lo que es: una ilusi?n de vida; el mayor milagro del arte po?tico: la creaci?n de un mundo ilusorio. Una ilusi?n, un mundo, que, como nuestra propia vida enmascara una angustia de muerte.

De ilusiones se vive cuando no se vive de verdad, cuando se vive de verdad de ilusiones se muere. Pero hay que vivir de ilusi?n de verdad: vivir y morir de verdad. Esa es la semilla senequista que hizo florecer y fructificar Rojas en su estupenda obra, ?fecha en aviso de los enga?os de las alcahuetas y malos y lisonjeros sirvientes?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


Por esa libertad bella como la vida.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 0:15
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios