Mi?rcoles, 28 de marzo de 2007
LOS BUENOS LIBROS

?Dios sabe d?nde andar?n
mis gafas ... entre librotes,
revistas y papelotes,
?qui?n las encuentra? ... Aqu? est?n.
Libros nuevos. Abro uno
de Unamuno.?
Antonio Machado.

LA MEJOR UNIVERSIDAD

Desde que Carlyle, ech? a rodar su idea, de que la mejor Universidad es una biblioteca, hemos presenciado el esfuerzo de no pocas editoriales para ponerla en marcha, pr?cticamente, dando por poco costo al p?blico colecciones de libros cl?sicos en que se abarcara el panorama m?s dilatado de la literatura de un pa?s, o cuando m?s ambiciosas, de la universal.

Pero las normas de selecci?n son tan vagas, que si el negocio tiene ?xitos y los vol?menes se venden se observar? un curioso fen?meno, que el n?mero de las obras maestras y dignas de figurar en la colecci?n asciende y asciende, sin pausa, y cuantas m?s se publican, m?s hay; lo cual no deba acaso atribuirse a la consideraci?n optimista de que los buenos libros son infinitos, sino m?s bien al caudal dinerario que ?sto significa. Y entonces se concede igual a rango a Miguel de Cervantes que a cualquier contempor?neo admitido a alternar con los genios. Y es que la mayor?a de los lectores leen a ciegas o, a lo m?s, con anteojeras.

?Tarea dif?cil es encontrar una v?a infalible para dar con esos libros (los grandes) -dec?a Georg Brandes-, como formular reglas para hablar en este mundo a las gentes de cuyo trato sacar?amos mayor agrado y provecho?.

Al no buscar la infalibilidad por ser harto dif?cil de encontrarla, el hombre moderno ha de aconsejarse a s? mismo ciertas limitaciones en ese desordenado apetito por la lectura. Resignarse a no saberlo todo, de todo. No nos pongamos en el camino de morir de atracones.

?Hay que estar enterado?, este dicho act?a como mandamiento, en muchas almas inocentes o presuntuosas, incapaces de confesar que no han le?do este o aquel libro de moda, o realmente importante. Doquiera se encuentra hoy d?a de esos ?cultos? archile?dos.

Cualquier selecci?n implica renuncia. El primer paso de la facultad de elegir ha de consistir, por penoso que sea, en renunciar a esa pretensi?n totalitaria de la lectura. La faena de echarse cada cual sus cuentas sobre los mejores libros corresponde a cada individuo, es tanto derecho como deber, y, en consecuencia, intransferible. Ni esa selecci?n puede venir impuesta autoritariamente desde fuera.

La soluci?n del gran drama de la lectura est? en la ense?anza de la lectura. En la formaci?n del lector. ?Por qui?n y desde cu?ndo? Por la escuela y desde que se entra en contacto con las letras; en cuanto se empieza a ense?ar las letras. La letra con letra entra. Lo primero que la escuela tiene obligaci?n de ense?ar: ?el arte de la lectura!

No hay m?s tratamiento serio y radical que la restauraci?n del aprendizaje del bien leer en la escuela. Lo que se logra, poniendo al escolar en contacto con los mejores profesores de lectura: los buenos libros. Y como dijo el poeta: ?Nuestras horas son minutos / cuando esperamos saber, / y siglos cuando sabemos / lo que se puede aprender?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Paz, queramos paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 23:38
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