Domingo, 08 de abril de 2007
FRAY BENITO JER?NIMO FEIJOO
(1676-1764).

?Y ya se hizo evidente
que hubo en ocurrencia tal,
reflexi?n en el cristal
y falta de ella en la gente.?
Fray Benito Jer?nimo Feijoo.

LA VOZ DEL AMANTE DE LA VERDAD

Una ma?ana de septiembre de 1726, frente al sonado ?Mentidero? de Madrid, hallaron las gentes acicate para la curiosidad, en un amplio cartel que publicaba que por dos reales de ocho se vend?a en la porter?a del convento de San Mart?n el primer tomo del Teatro cr?tico universal, o Discursos varios en todo g?nero de materias para desenga?o de errores comunes, escrito por el padre maestro fray Benito Jer?nimo Feijoo, benedictino.

Arduo y arriesgado empe?o hablar de todo: filosof?a, religi?n, historia, pol?tica, letras, f?sica, matem?ticas, medicina, costumbres, supersticiones... y en todo destacar y reprender los errores comunes, nadando a brazo limpio contra la corriente, y se vino encima de Feijoo no un diluvio, sino una legi?n de diluvios de cartas, r?plicas, contrarr?plicas, invectivas, s?tiras, folletos, libros.

Firme aguant? el chaparr?n quien a sabiendas lo hab?a despertado. Y al paso que rebat?a a sus contradictores, tras el tomo primero fue lanzando otros siete, y luego cinco de Cartas eruditas y curiosas en que prosegu?a el mismo empe?o.

Hab?a empezado a escribir a la avanzada madurez de los cincuenta a?os; acab? con la muerte, a los ochenta y ocho. Y la reforma de la instrucci?n en Espa?a, y la elevaci?n del nivel intelectual y cient?fico, y el destierro de mil preocupaciones coronaron su obra benem?rita.

Fray Benito Jer?nimo Feijoo y Montenegro naci? en Casdemiro, aldea del obispado de Orense, el 8 de octubre de 1676, y muri? en Oviedo el 26 de septiembre de 1764. A los catorce a?os entr? en la orden benedictina, y fue tan recta su vida y tan segura su vocaci?n, que confesaba en su ancianidad no haber sentido un solo minuto de hast?o o desabrimiento en el claustro.

Caritativo con extremo, justo, abierto, jovial, sincer?simo, las prendas del coraz?n no desmayaban ante las excelencias del entendimiento. Desde?ador de la corte, encerrado en su colegio de Oviedo, fueron los honores a buscarle. Fernando VI le nombr? consejero real y Carlos III le obsequi? con las ?Antig?edades de Herculano?. Su fama desbord? las fronteras, lleg? a Europa, Am?rica y hasta las colonias asi?ticas. Y el gran Benedicto XIV -saludado por Voltaire como el hombre m?s sabio de su siglo- honr? al monje pol?grafo cit?ndolo dos veces en sus bulas.

Feijoo es de aquellos incorruptibles amadores de la verdad, pensadores positivamente libres y fuertes, igualmente desde?osos de la noveler?a y de la rutina, ni miedosos de lo nuevo por lo nuevo ni enemigos de lo viejo por lo viejo: s?lo apegados a la eterna lozan?a de la verdad. L?cida la raz?n para ver lo justo, ardiente la voluntad para abrazarlo, intr?pida la lengua para decirlo. Pero sin alharacas ni intemperancias: con la serena macicez , con el ?mpetu consciente del que no quiere hacer ruido sino hacer bien; del que intenta reformas constructivas y no est?riles subversiones.

Y el estilo, a la par sobrio y f?rtil, preciso y suelto, docto y vivaz, repartiendo sustancia en breves p?rrafos sin cosa amazacotada ni indigesta, redondea el hechizo de este hombre cabal.

Tratando incesantemente nuestro benedictino tan graves e infinitos asuntos; batallando contra todo abuso, preocupaci?n y corruptela; hiriendo tantos intereses y susceptibilidades, tuvo l?gicamente que padecer de la Inquisici?n una censura.

?No esperemos a que la enemiga de los herejes descubra lo que err? la falsa piedad de algunos cat?licos; seamos nosotros los delatores de la impostura... ? As? lo hizo ?l en la ruidosa cuesti?n de las flores de San Luis del Monte. As? en la ficticia aparici?n de San Francisco de Paula sobre la hostia consagrada, aparici?n cre?da en el Puerto de Santa Mar?a en cierta octava del Corpus, por la accidental reflexi?n de la imagen del santo en el vidrio del viril.

Y como dec?a Feijoo: ?Busco la verdad en s? misma.. . no pretendo ser cre?do sobre mi palabra, sino sobre mi prueba. Mis razones se han de examinar, no mis m?ritos?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
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No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 5:53
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