Domingo, 08 de abril de 2007
LOS DERECHOS DEL ENFERMO

?Yo a ti te escuchaba
pero no te o?a.
T? a m? me mirabas
y no me ve?as.?
Jos? Bergam?n.


EL ENFERMO TIENE DERECHO
A QUE LO ATIENDAN COMO PERSONA

En el contexto sociocultural del m?dico tradicional, no ten?a sentido hablar de los derechos del enfermo. Era el m?dico, y no el enfermo, el responsable de su propia salud. A la actitud protectora y paternalista del m?dico correspond?a, por parte del enfermo, una actitud confiada pero pasiva, de total sumisi?n. Aparte del derecho a ser atendido si pagaba la iguala a los honorarios debidos, su ?nico derecho como enfermo era el de obedecer y seguir fielmente las instrucciones del m?dico.

Hoy, el enfermo se ha convertido en un usuario del m?dico, cada vez menos sumiso y pasivo, de sus servicios. La universalizaci?n, bajo una u otra forma, de la atenci?n m?dica tiene detr?s un largo proceso de luchas y cambios sociales, que ha cristalizado en el reconocimiento constitucional del derecho a la protecci?n a la salud como uno de los derechos fundamentales, y ha ido haciendo a los usuarios de los servicios sanitarios cada vez m?s conscientes de sus derechos como usuarios.

El enfermo, como usuario, tiene derecho no s?lo a que le asistan sino a que le atiendan como persona, a que le expliquen y le hagan comprender su situaci?n y a que, si es posible se la resuelvan mediante una actuaci?n cient?fica y t?cnicamente correcta y siempre sobre la base del respeto a su autonom?a personal. El m?dico ha de actuar de acuerdo con esos derechos no por paternalismo o por motivos vagamente ??ticos? sino por que as? lo exige el contrato entre personas libres que, de modo expl?cito o impl?cito, toda relaci?n usuario-profesional implica.

Explicar y persuadir, no imponer. Respetar y fomentar la autonom?a del enfermo, tratarle como a una persona y no como a una cosa. Facilitar y promover su colaboraci?n y su participaci?n activa en el proceso terap?utico. No es f?cil encontrar una expresi?n tan pl?stica y elocuente de lo que significa el respeto de la autonom?a del enfermo como la distinci?n que hac?a Plat?n entre el m?dico de esclavos y el m?dico de ciudadanos libres. El primero ?nunca explica nada al paciente sobre su dolencia... le dicta disposiciones extra?das de la experiencia con aire de saber infalible y a la manera brusca de un dictador... El m?dico libre, que es el que usualmente se cuida de los hombres libres, trata las enfermedades comentando antes ampliamente los achaques del paciente con ?ste y sus amigos. De este modo, averigua algo que desde las explicaciones del propio paciente y simult?neamente le instruye. Luego, el m?dico no dispone su medicaci?n hasta que no ha persuadido al enfermo; el m?dico busca la total restauraci?n de la salud sobre la base de persuadir al enfermo a aceptar sus disposiciones terap?uticas?.

Explicar y persuadir significa hacer no banal pero si asequible su lenguaje y adaptar sus explicaciones al mundo cultural del enfermo, pero significa tambi?n, y sobre todo, renunciar a la c?moda posici?n de ?maestro? y de ?taumaturgo? que el halo carism?tico del m?dico de otros tiempos hac?a posible; significa poner sobre la mesa los l?mites de la medicina y quiz? tambi?n, en algunos casos, los l?mites de su propio saber profesional en relaci?n con el problema de su paciente. Nada, en realidad, que no sea razonable y l?gico. Pero el m?dico puede tener la sensaci?n de que los l?mites de la medicina, el paciente va percibirlos como l?mites de una competencia profesional y de que, si no muestra un aire de saber infalible, se pone en juego su prestigio y corre el riesgo de perder clientes. Por otra parte, no es f?cil actuar contra corriente cuando la misma profesi?n m?dica colabora a crear la imagen de que la medicina puede arreglarlo todo.

En otro orden de cosas, explicar y persuadir puede ser a veces problem?tico para el m?dico, porque ha de encontrar un equilibrio no siempre f?cil entre exigencias que a veces se plantean como contradictorias: decirle la verdad al enfermo y, por otra parte, mostrar una actitud de consideraci?n y simpat?a con el enfermo y, al mismo tiempo, mantener un distanciamiento profesional que le permita no perder nunca el dominio de la situaci?n y evitar un exceso de implicaci?n afectiva que puede llevarle a una dif?cil situaci?n de angustia personal. Y como dijo el poeta: ?Cualquiera mejor que yo / sabe que me estoy muriendo. / Lo sabe tu coraz?n, / porque no quiere saberlo. / Y cuando se rompa el m?o / lo sabr?n hasta los muertos?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Paz, queramos paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 18:57
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