Viernes, 13 de abril de 2007
?VIVA LA PEPA!

?Por gritar ?Viva la Pepa!
me metieron en la c?rcel,
y despu?s que me sacaron
?viva la Pepa y su madre!?
Copla popular.


LA OBRA DE C?DIZ

En sentido moderno, la primera Constituci?n que se conoce fue la de Estados Unidos, en 1767, a la que sigue despu?s la francesa de 1789. Y ocupa el tercer lugar la Constituci?n de 1812, votada por las Cortes de C?diz.

Espa?a, que fue calificada casi durante dos siglos como ?pa?s menor de edad pol?ticamente?, supo forjarse la tercera Constituci?n, en el orden mundial, y la segunda si nos referimos exclusivamente a Europa, anticip?ndose a la configuraci?n pol?tica que el continente europeo iba a tener. Y resulta curioso que esta demostraci?n de clarividencia, esta prueba de que el pueblo espa?ol sab?a forjarse su propio destino en circunstancias dif?ciles, haya permanecido silenciada, oscurecida, ignorada, por las generaciones posteriores.

Tal es el confusionismo que rodea a nuestro primer intento de codificaci?n pol?tica, que todav?a, para algunos, decir, Constituci?n de 1812 equivale a mencionar un texto cuya finalidad es la desmembraci?n de la patria, la desintegraci?n del reino. Sin embargo, la Constituci?n de C?diz no pretende ser m?s que una reglamentaci?n de leyes y principios ?para todo?, que pusiera cada cosa en su sitio y tuviera un sitio para cada cosa. El pa?s necesitaba una escoba para barrer instituciones medievales cuyo fin l?gico era el cubo de la basura. Y un plumero, h?bil y en?rgicamente manejado, que quitara el polvo acumulado en ciertas mentes inmovilistas.

?Qu? defecto ten?a la Constituci?n para la minor?a absolutista? Simplemente que a esa minor?a no le hac?a mucha gracia que el ?papelucho de C?diz?, como calificaban a la Constituci?n de 1812, no le permitiera hacer lo que le diera la real gana. Para el absolutismo lo primero, era que el rey fuera fuente de poder. Y le ten?a sin cuidado la evoluci?n de los tiempos, de las ideas de la mentalidad colectiva.

La obra legislativa de las Cortes de C?diz supone la liquidaci?n de los fundamentos econ?micos y jur?dicos sobre los que se asentaba el Antiguo R?gimen; la Constituci?n de 1812, con la que Espa?a se abre al constitucionalismo, aspira a levantar una nueva estructura jur?dico-pol?tica del Estado. En este sentido se ha dicho que la obra de C?diz es la primera piedra de un edificio por construir.

Ya desde que la Constituci?n fuese jurada y proclamada, las Cortes, a trav?s de los Decretos y Ordenes, acometieron la tarea de llevar a la realidad los proyectos constitucionales, y ello hasta el momento en que fueron disueltas.

Cabr?a destacar algunas de estas disposiciones por su trascendencia posterior. As?, el Decreto de libertad de imprenta de 10 de noviembre de 1810 consagrar?a la libre emisi?n del pensamiento y supondr?a el nacimiento del periodismo moderno frente al anterior, de car?cter m?s bien literario, amordazado por la Inquisici?n y la Censura; el Decreto de 22 de febrero de 1813 de abolici?n de la Inquisici?n; los Decretos de abolici?n de la tortura, o la Orden en la que se declaran emancipados los esclavos del Rey, que a?n exist?an en Guatemala, entre otros de similar signo. Destacan igualmente las numerosas disposiciones que modernizan el poder y la Administraci?n, regulan el Consejo de Estado y organizan los Tribunales de Justicia, en lo civil y criminal, y el Supremo Tribunal, creado por la Constituci?n. Pero quiz? las normas de mayor importancia para la supresi?n de los fundamentos de la sociedad estamental sean las de abolici?n de los se?or?os, inicio de la desamortizaci?n eclesi?stica y parcelaci?n de los bienes de propios, realengos y bald?os, as? como el establecimiento de la libertad de trabajo.

La obra de C?diz fue inmensa. Los Diputados docea?istas sentaron las bases de lo que hoy se entiende por Estado de Derecho y sociedad democr?tica, fundada en los principios de soberan?a nacional, justicia e igualdad. C?diz fue la cuna del constitucionalismo espa?ol y su influencia perdur? a lo largo de todo el siglo XIX hasta hoy no s?lo en Espa?a, sino en muchas otras naciones, y muy particularmente en los pa?ses hispanoamericanos.

El 4 de mayo de 1814, por un decreto manifiesto firmado en Valencia por Fernando VII, se disuelven las Cortes y se anula la Constituci?n. ?Aqu? no ha pasado nada! Fernando VII y sus consejeros, consideran que todo debe continuar igual que antes. Cuantos estimen lo contrario ser?n perseguidos, y bastar? decir ??Viva la Constituci?n de C?diz!? para que corten tranquilamente la cabeza al ciudadano vociferante.

El recibimiento de Fernando VII, previamente preparado por las minor?as, que no quer?an l?mite alguno a su monopolio de poder, estuvo a tono con la ?elegancia moral? de este tipo de gente. Aclamado a los gritos de ??Vivan las cadenas! y ??Muera la naci?n!? -gritos susceptibles de enrojecer a cualquier ciudadano-, los fan?ticos absolutistas desengancharon los caballos del coche fernandino en algunos puntos del trayecto, sustituyendo a las bestias con notable gallard?a. Pero hoy, con emocionado orgullo, recordamos a todos los que, a lo largo de estos casi doscientos a?os, han gritado: ?Viva la Pepa!

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


Por esa libertad bella como la vida.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 21:50
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