Martes, 01 de mayo de 2007
JUAN DE SALINAS
(1562-1643)

?Pues me es forzoso elegir,
se?ora, el verte o no verte,
si el ver y no ver es muerte,
m?s quiero verte, y morir.?
Juan de Salinas.

LA VOZ DEL ORFEBRE DEL DONAIRE

La obra po?tica de Salinas, autor contempor?neo de los G?ngora, Lope de Vega, Quevedo, fue sacada del total olvido, a mediados del siglo pasado. Pero gran parte de su biograf?a sigue estando prendida de alfileres.

Juan de Salinas nace en Sevilla el 24 de diciembre de 1562. En Logro?o debi? estudiar humanidades el futuro can?nigo, pasando muy joven a la Universidad de Salamanca. Es de notar que, si bien Luis de G?ngora le llevaba a?o y medio de edad, estudiaron ambos en la misma universidad y en los mismos a?os. Por aquella ?poca puede fecharse el juvenil y truculento romance Va de cuento, Julio amigo, y quiz? tambi?n alguno que otro de sus primeros romances. Tres o cuatro a?os estar?a luego, posiblemente en N?jera, tratando de sacar los beneficios de su doctorado, de donde resolvi? pasar a Roma a pretender canonj?a, despu?s de permanecer alg?n tiempo (1584) en Florencia. De su permanencia en Roma, de la recia enfermedad que all? le dio y del ambiente disoluto de la Curia romana hay m?s de una huella en su obra po?tica.

No sin dificultad, consigui? el doctor Salinas ocupar su canonj?a de Segovia, donde estaba ya a principios del a?o 1587, goz?ndola hasta fines de 1595. Goz?ndola parece ser el t?rmino propio por el tufillo de vida regalada y epic?reo desenfado que se desprende de varios romances y letrillas y de sus originales Itinerarios.

La muerte, en 1594, de su padre -cuya embrollada sucesi?n le toc? desentra?ar, como ?albacea testamentario?- debi? de influir no poco en la determinaci?n de Salinas de abandonar, antes de que acabase el siglo, su canonj?a de Segovia. Hay prueba de que permaneci? en N?jera y Bobadilla, por un tiempo indeterminado, haciendo cuentas, vendiendo bienes o arreglando deudas. En 1600 vuelve aparecer en Sevilla, firmando la repartici?n de la herencia de sus padres. Fue lo suficientemente adinerado, con su parte de la herencia, para vivir llanamente en Sevilla como ?cl?rigo solo?, no debiendo llevar en la capital andaluza una vida muy asc?tica.

En Sevilla tuvo lugar su encuentro con el padre Francisco Arias jesuita, que lo ?primero que le propuso fue que reformase el trage de su persona, dexando los vestidos de seda [...] deshacerse de las alajas de adorno [...] trocar la rica baxilia... ?. A consecuencia de esta reforma consigui? Salinas, el 15 de enero de 1601, un nombramiento de administrador del Hospital de San Cosme y San Dami?n. Adem?s de este cargo que hab?a de conservar hasta la muerte, fue, en distintos per?odos, visitador de F?bricas, visitador general del Arzobispado y visitador de monjas. Por lo que le cupo del siglo, dicen sus panegiristas que tuvo una vida ejemplar, feneciendo en Sevilla y en su Hospital el d?a 5 de enero de 1643. Yace sepultado en el convento de Dominicas Descalzas de Nuestra Se?ora de los Reyes, al pie del sepulcro de la venerable madre Francisca Dorotea -fundadora, a principios del siglo, del convento del que ?l fue protector y confesor-, a cuya beatificaci?n consagr? muchos esfuerzos y gran parte de su caudal, despu?s de pasar ella a mejor vida, en 1623.

Sus sonetos, por lo general de perfecta hechura, se caracterizan, en forma totalmente opuesta, ya por la austeridad religiosa o la severidad del moralista, ya por la elegante y moderada s?tira (un tanto enf?tica y con moralidad), por la primorosa expresi?n de alg?n pensamiento agudo, y en un caso ?nico, por la s?tira burlesca.

A su poes?a epigram?tica se le ha denominado poes?a de la sal.. Por m?s de cuarenta a?os hace Salinas alarde de su chispeante agudeza de ingenio, de su sal, visiblemente euf?rica en aquel ambiente sevillano, en el que se desenvuelve con general aplauso, y a?n, en los ?ltimos achacosos de la vejez, seguir? chisporroteando su musa al amor de la lumbre.

Su inspiraci?n y sobre todo su estilo se caracterizan por el purismo, la elegancia y la fluidez. Como ejemplo de la vena c?ustica y epigram?tica de Salinas, puede citarse este breve epigrama ?a un fraile viejo, mentiroso y falto de dientes?: ?Vuestra dentadura poca / dice vuestra mucha edad, / y es la primera verdad / que se ha visto en vuestra boca?.

Se puede afirmar que, pese a la mutaci?n que se observa en su vida, como en sus versos, entre Segovia y Sevilla, el doctor Juan de Salinas permanece siendo, en toda su obra a lo humano, con la notable continuidad que es cifra de su arte, uno de los maestros m?s indiscutibles del donaire en la poes?a de los Siglos de Oro espa?oles. Y como dijo el poeta sevillano. ?Si desdicha en amor desdicha fuera, / yo fuera m?s que todos desdichado, / pues siempre pretend? desesperado, / porque nunca alcanc? lo que quisiera?.

Francisco Arias Solis
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 19:41
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