Lunes, 14 de mayo de 2007
JULI?N BESTEIRO Y FERN?NDEZ
(MADRID, 1870-CARMONA, 1940)

?Estamos obligados a decir lo que estimamos
que es la verdad, y toda la verdad.?
Primera intervenci?n de Juli?n Besteiro
en las Cortes, 24 de mayo de 1918.

LA VOZ FIEL A LA VERDAD

En toda Espa?a se hizo famosa la respuesta de Besteiro al juez instructor de la intentona del 17. El gobierno no ignoraba que Besteiro, aunque coautor con Largo Caballero de aquel episodio de la lucha de clases, se hab?a visto obligado por las circunstancias a retraerse un tanto y que s?lo volvi? al pleno ataque cuando el no hacerlo hubiera dejado indefensos y al descubierto a los ferroviarios. En el fondo, pues, la experiencia del episodio confirmaba su doctrina secreta. Pero el juez quer?a hacerle decir algo contrario a la huelga general revolucionaria; a lo que Besteiro opuso su famosa declaraci?n: ?Jam?s me he opuesto yo a revoluci?n alguna?. Ahora bien, querer confrontar esta magn?fica actitud (que lo era y no s?lo en palabras), querer oponer estas palabras, que eran un acto, a sus matices o reservas en tal o cual ocasi?n donde se negaba a seguir a los exaltados, revela falta de caletre y falta de acogida del pensamiento e intenci?n del que se pretende juzgar.

En nuestro tiempo, todos los aspectos de barullo e indisciplina de aquel episodio se empeque?ecen; y queda s?lo que en agosto de 1917 Besteiro, Largo, Anguiano y Saborit estaban en prisiones militares, y que las intenciones de los que lo ten?an encerrados se expresaban en los martillazos, que toda la noche oyeron, con los que se estaban erigiendo la capilla ardiente. Por fortuna, los cuatro condenados salieron a cumplir una pena de c?rcel en el penal de Cartagena. El barbero del penal puso el toque final a la figura de Besteiro rap?ndole la barba krausista; y as?, con su gorro de presidiario, aquel profesor de L?gica lleg? a ser el arist?crata m?s amado del pueblo espa?ol.

Se puede atacar a Besteiro neg?ndose a admitir que fuese un esp?ritu superior. All? cada cual con su juicio. Lo que no cabe admitir es que su vida haya sido sinuosa y tortuosa por falta de desinter?s. Besteiro fue un intelectual fiel a la verdad y a la honradez. Parece como que sus dotes naturales m?s espont?neas, quiz?s m?s inconscientes, fueran una distinci?n moral y una elegancia f?sica que al punto lo delataban como arist?crata por naturaleza. Vest?a con sencillez y eran sus gustos y estilos de vida m?s espartanos que atenienses, no por deseo de hacerse popular, sino porque tal era su natura.

Juli?n Besteiro y Fern?ndez nace en Madrid el 21 de septiembre de 1870. Estudi? en la Instituci?n Libre de Ense?anza, donde recibi? una influencia perdurable de Giner de los R?os, que marc? su vida dot?ndola de un fuerte sentido ?tico. Al acabar el bachillerato, se matricul? en la Facultad de Filosof?a y Letras de Madrid, a?os en los que frecuent? la Biblioteca del Ateneo. En 1897 public? su primer libro, La Psicof?sica, que hab?a sido premiado en un certamen cient?fico-literario. El mismo a?o gana por oposici?n la c?tedra de Psicolog?a, L?gica y ?tica, del Instituto de Segunda Ense?anza de Orense, donde estar? muy poco tiempo, pues se traslada enseguida con el mismo puesto, a Toledo. A partir de 1912 -un a?o antes de su matrimonio con Dolores Cebri?n- Besteiro es miembro muy activo del socialismo espa?ol, actividad que hace compatible con su c?tedra de L?gica en la Facultad de Filosof?a y Letras de la Universidad Central, conseguida tambi?n el mismo a?o.

Public? numerosos escritos de car?cter cient?fico y filos?fico en el Bolet?n de la Instituci?n Libre de Ense?anza. Fue un tenaz participante en los m?tines y conferencias de las organizaciones sociales, de los que nacieron discursos, declaraciones e informes de inapreciable valor, no s?lo para el conocimiento de la historia del Partido obrero creado por Pablo Iglesias, sino de la propia historia espa?ola contempor?nea. Besteiro fue en este orden de cosas, antes que un pol?tico, una actitud, un talante, enraizado profundamente con el af?n liberador de las capas m?s humildes de la sociedad espa?ola.

Desde el punto de vista pol?tico, la vida de Besteiro estuvo marcada por una intensidad municipal. En 1913 se presenta por primera vez a las elecciones madrile?as por el distrito de Chamber?, formando parte de la conjunci?n republicano-socialista; desde entonces hasta el final de la guerra civil los madrile?os siguieron vot?ndole; as? ocurri? en los comicios de 1918, 1919, 1920, 1923, 1931, 1933 y 1936, a lo que ?l correspondi? con un entusiasmo extraordinario en el desempe?o de su concejal?a. Esto explica un cierto idilio entre Besteiro y Madrid, que tuvo su expresi?n m?s elocuente cuando, derrotada la Rep?blica en 1939, decide quedarse en Madrid, compartiendo la suerte del pueblo. Muri? al a?o siguiente, en la c?rcel de Carmona, el 27 de septiembre.

Es evidente que la actividad pol?tica de Besteiro no se limit? a su proyecci?n municipal, pues particip? en la campa?a contra la guerra de Marruecos, en la huelga general de 1917 y en las deliberaciones de las ejecutivas del PSOE y de la UGT, organizaciones en las que Besteiro figuraba con altos cargos electivos, o con una significaci?n de extraordinario relieve. Al morir Pablo Iglesias en 1925, ostent? la presidencia del PSOE hasta 1931, en que dimite de dicha responsabilidad. La consideraci?n general de su honestidad pol?tica e intelectual le llevar? a la presidencia de las Cortes Constituyentes en 1931-1933, apart?ndose cada vez m?s de la vida pol?tica activa a partir de esa fecha; incluso en 1934, abandonar? la presidencia de la UGT. En 1939 form? parte como ministro de Estado del Consejo Nacional de Defensa que presid?a el general Miaja y cuya finalidad era poner fin a la guerra.

Es emocionante su respuesta a Regino Garc?a, militante del Partido Socialista, cuando al final de la guerra le pregunta: ?Y usted, profesor, ?qu? piensa hacer??. He aqu? su respuesta: ?Yo, que nunca dije ?o no salvamos todos o todos pereceremos?, me quedar? con los que no puedan salvarse. Es indudable que facilitaremos la salida a muchos compa?eros que deben irse y que se ir?n, por mar, por tierra o por aire, pero la gran mayor?a, las masas numerosas, ?sas, no podr?n salir y yo que he vivido siempre con los obreros, con ellos seguir? y con ellos me quedo. Lo que sea de ellos, ser? de m?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs


La primera condici?n para la paz es la voluntad de lograrla.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 23:17
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