Martes, 05 de junio de 2007
VOCACION DE LIBERTAD
"Siempre aguardando la suprema cita,
la de la libertad, santa palabra."
Miguel de Unamuno.
NO ES VERDAD QUE LA MADUREZ O LA VEJEZ
SIGNIFIQUEN INVOLUCION

Desde hace mucho tiempo circula como cosa segura, casi un axioma, que los hombres, a medida que avanzan en la vida, cuando entran en la madurez o se acercan a la vejez, van perdiendo su posible liberalismo originario y se hacen conservadores.
Llevo muchos a?os dudando de que sea as?. Los primeros espa?oles -los docea?istas, inspiradores de las Cortes de C?diz, que extendieron el liberalismo por media Europa y fueron los inventores de la acepci?n pol?tica de la palabra "liberal"- estuvieron en actitud de discrepancia frente a los constitucionales de 1820 a 1823 y a los ojos de ?stos se hab?an vuelto conservadores o retr?grados. ?Era efectivamente as?? Pienso que no. La generaci?n m?s joven, la que fue decisiva en el brev?simo periodo constitucional, la del Tr?gala era muy poco liberal. Era radical, extremista, "exaltada" como se dec?a entonces con mir?fica palabra, pero de liberal ten?a muy poco. Los docea?istas segu?an siendo liberales, y por eso se sent?an descontentos con el ambiente de intolerancia que domin? el trienio.
Ya un poco antes, Jovellanos el defensor de la libertad y la independencia sin desmayos ni excepciones, que acababa de sufrir siete a?os de prisi?n por ello, vio amargado sus ?ltimos a?os por la demagogia de los irresponsables que, sin t?tulo alguno, lo encontraban "reaccionario". Morat?n, que en 1818, durante la primera etapa absolutista de Fernando VII, dec?a: "Ha empezado ya el Santo Tribunal a sacar las u?as, y busca por todas partes masones, libertinos, blasfemos, lascivos, her?ticos y sospechosos", tres a?os despu?s ve con pesimismo las violencias y torpezas de los nuevos "liberales" y escribe: "Mi car?cter es la moderaci?n; no hallo ni raz?n ni justicia en los extremos; los tontos me cansan y los malvados me irritan".
Desde esta ?poca, la historia se ha repetido incansablemente. Una vez y otra, los hombres que dirigen las sociedades se han cansado de la libertad, de la tolerancia, de la decisi?n de contar con los dem?s, de convivir con los que piensan de otra manera y, adem?s, no tienen el poder. Se han cansado sobre todo de imaginar, de inventar, de innovar, de pensar en vista de las cosas, del presente y, m?s a?n, del futuro que se acerca. Los hombres de generaciones anteriores que no han renunciado a la libertad, al pensamiento alerta, que respetan las diferencias y hasta se alegran de ellas, que prefieren la variedad a la imposici?n de una forma ?nica de vida, se sienten inc?modos y discrepantes. No es que se hayan vueltos "conservadores" -s? acaso, en el sentido de querer conservar la libertad y la convivencia, si se ha alcanzado-; es que no creen que la cronolog?a sea decisiva, que lo m?s reciente sea forzosamente mejor.
En esta ?ltima frase est? la clave, la explicaci?n de ese t?pico que nadie se atreve a discutir. La idea del progreso se ha convertido en creencia que opera autom?ticamente. El mundo va "hacia delante"; cada ?poca es inferior a la siguiente. Hoy no podemos descansar en tan c?moda creencia; que hay progreso, parece indudable; que sea autom?tico y seguro, sin posible regreso, ?qui?n podr? creerlo, despu?s de Hitler y de tantos imitadores?
No es verdad que la madurez o la vejez signifiquen involuci?n. En personas de trayectorias presentables y mente clara, m?s bien lo contrario. La experiencia va depurando, intensificando la vocaci?n de libertad, la decisi?n de no renunciar a ella por nada: ni por un plato de lentejas ni por el halago o la popularidad.
Son muchos los que opinan que las mayores innovaciones, los m?ximos pasos "hacia delante" se deben a los que, en posesi?n de larga experiencia, han permanecido creadoramente fieles a ciertas ilusiones juveniles, maduradas hasta la saturaci?n, insobornablemente. Pienso en Cervantes, en Vel?zquez, en el antes nombrado Jovellanos; y para no dejar fuera nuestro ?ltimo siglo, en Men?ndez Pidal, en Unamuno, en Antonio Machado, cuyas trayectorias son tan prodigiosamente reveladoras.
"Nunca he cre?do -dec?a Rousseau- que la libertad del hombre consista en poder hacer lo que quiere, sino en no tener que hacer lo que no quiere". A esta libertad la fueron a enterrar un d?a, como la popular Petenera. Y la letra m?s exacta y conmovedora que recuerdo con este ritmo, a este comp?s, es aquella que cantaban unos monjes, religiosamente, como un rezo: "La libertad se ha muerto / la llevan a enterrar / los frailes van cantando: / ?Viva la libertad!".

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs


Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 19:00
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