Domingo, 24 de junio de 2007
RUBEN DARIO
(1867-1916)

?Yo supe del dolor desde mi infancia.
Mi juventud... ?fue juventud la m?a?
Sus rosas a?n me dejan su fragancia,
una fragancia de melancol?a?.
Rub?n Dar?o.

LA VOZ CON FRAGANCIA DE MELANCOLIA

Poeta de alientos y acentos, m?s que renovadores, revolucionarios; audaz de palabras, im?genes y ritmos; ins?litos, antiacad?mico en tantos de sus versos, claro est? que esas audacias y originalidades chocaron abiertamente con la tradici?n po?tica de Espa?a, tan larga y prestigiosa, originando cr?ticas acerbas, censuras no mal intencionadas y, en el peor de los casos, mezquinas burlas y zurdos vituperios, vali? no poco, aqu?, para la difusi?n del nombre que nos llegaba de Am?rica. Se le atribuye haber sido el creador del t?rmino ?modernismo?, con el que se denomin? la ruptura con el realismo imperante, caracterizada por utilizar un lenguaje nuevo, consciente de s?, exquisito, lleno de met?foras y sonoridad, y por la huida de la realidad por medio del refugio en mundos ex?ticos, llenos de princesas y refinamientos.

Hoy, a los noventa y un a?os de su muerte a?n se escuchan admirativamente en la redondez de lo espa?ol los versos sonoros de aquel errante nicarag?ense. Sin ninguna duda, es el poeta hispanoamericano de mayor rango, y est?, alto, entre los altos de nuestra lengua. Su personalidad y su obra anunciaron la revoluci?n literaria que Hispanoam?rica realiz? en el siglo XX.

El 18 de enero de 1867, nace en la aldea nicarag?ense de Zocoyos, posteriormente llamada Metapas, F?lix Rub?n Garc?a Sarmiento, Rub?n Dar?o, el primer gran poeta americano capaz de marcar honda huella en la poes?a castellana y alterar el rumbo de la l?rica. Hijo de padres mal avenidos, se educ? al lado de su t?o, pero pronto abandon? Nicaragua para, en su vagabundeo recorrer el continente americano. El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Chile, la Argentina pueden ser otras tantas patrias de este poeta que no tuvo m?s que una la Poes?a. Su vida, entre viajes constantes, estuvo surcada de irregularidades: hay en ella etapas de riqueza y de miseria vergonzante, de honores fama y gloria y de olvido casi total. Como corresponsal del peri?dico argentino ?La Naci?n?, visita Europa, Par?s y Madrid. Par?s para contemplar de cerca el parnasianismo. En Madrid actuar? como maestro. Lleg? a ser en Europa ministro de Nicaragua y representante de ?sta en determinados casos: el m?s notorio, el de la conmemoraci?n, en Espa?a, del cuarto centenario del descubrimiento de Am?rica.

Diplom?tico activo. A ra?z de la I Guerra mundial recorre EE.UU., dando conferencias en pro de la paz. Bohemio incluso cuando viv?a en medio de la riqueza, morfin?mano, gustador de los para?sos artificiales que le indicaran Baudelaire y Verlaine, y amante del amor, a este estado segu?a otro de profundo ascetismo: Daireux le califica de ?pagano por amor a la vida y cristiano por amor a la muerte?. Amante de la vida, de la vida en sus m?s estallantes expresiones, tem?a a la muerte, ?ese espantoso horror de la agon?a?. Difundida r?pidamente la noticia de la muerte del poeta, ocurrida el d?a 6 de febrero de 1916, en la ciudad nicarag?ense de Le?n, un verdadero mar de tinta cay? sobre su nombre. El coro laudatorio fue, coro de las Espa?as, coro de hermanos. Se?alando lo m?s notable de cuanto por entonces se dijo, forzoso es fijarnos, por s?lo citar una, en la poes?a de Antonio Machado: ?Que en esta lengua madre la clara historia quede; / corazones de todas las Espa?as, llorad. / Rub?n Dar?o ha muerto en Castilla del Oro; / esta nueva nos vino atravesando el mar?. En 1959 qued? instalado en Madrid el Archivo-seminario Rub?n Dar?o, constituido por cartas, aut?grafos in?ditos, documentos y fotograf?as referentes al poeta adquiridos de Francisca S?nchez (quien hab?a sido en Espa?a compa?era sentimental de Dar?o durante quince a?os y madre de tres de sus hijos) por el Ministerio de Educaci?n.

Con su fardo de im?genes po?ticas en el alma, su mirada incurablemente ilusionada, sus gruesos labios madurecidos por el constante sonar de sus versos, su garganta cuajada de palabras de poeta, su andar y su hablar casi sin sosiego... as? pas? Dar?o por tantos lugares del ancho mapa, dejando en tantos el recuerdo de su figura corpulenta, su tipo mestizo y el timbre de su voz.

Muchos versos hizo el gran poeta modernista. M?s de setecientas poes?as, casi todas breves, brev?simas algunas, es lo que nos leg? su verbo. Mayor a?n es su cosecha de prosa. De mil quinientos pasan los art?culos y cuentos que le debemos. Espl?ndida prosa, en ocasiones, es la suya; original y sugestiva, a menudo; coloreada y musical, con frecuencia; pocas veces superficial y anodina. Pero lo que le dio a Rub?n su vasto y r?pido renombre no fue su prosa, con ser excelente; fue su verso. Tres libros, principalmente, hicieron el milagro: Azul, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza.

El modernismo significa en los dos ?ltimos decenios del XIX una renovaci?n de la poes?a hispana equiparable a la revoluci?n que supusieron en su momento las innovaciones de Garcilaso y Bosc?n, en los albores del renacimiento espa?ol. Durante a?os, su nombre fue placeado incansablemente como portaestandarte de la renovaci?n po?tica que las letras hisp?nicas necesitaban y demandaban.

Rub?n Dar?o en uno de sus viajes a Espa?a visita Andaluc?a, pasa a M?laga (?Esta es la dulce M?laga, llamada la Bella, de donde son las famosas pasas, las famosas mujeres y el vino preferido para la consagraci?n.?); de aqu? a Granada (?He venido a visitar el viejo para?so moro?.); luego baja a Sevilla (?Aunque es invierno, he hallado rosas en Sevilla... He visto, pues, maravilla.?).

En Cantos de vida y esperanza vive de cuerpo entero, el espa?olismo de aquel que se llam?, precisamente hablando de esta obra, ?espa?ol de Am?rica y americano de Espa?a.

Si hubiera que hacer hincapi? en alg?n tono dominante, ser?a en el hedonista y en el er?tico, que le sirven para meditar sobre la vida, la muerte y el mundo, sus temas de siempre. Con Cantos de vida y esperanza, Dar?o cierra su propio ciclo con un mundo exactamente id?ntico al de los libros anteriores en cuanto a aristocracia est?tica, en cuanto a finura y elegancia del pensamiento y en cuanto a atm?sfera y climax que desprende. La obra de Rub?n Dar?o perdura y vale ante todo por su enriquecimiento del idioma, por su doctrina cosmopolita, por su huida de la vulgaridad y del t?pico, por la concepci?n del artista y de la est?tica. Y como nos dijo el poeta: ?Yo soy aquel que ayer no m?s dec?a / el verso azul y la canci?n profana...?.

Francisco Arias Solis
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?Necesitamos vivir en paz!

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 5:56
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Comentarios
Cantos de vida y esperanza es sin lugar a dudas el mejor poemario
Publicado por Senocri
Jueves, 28 de junio de 2007 | 16:26