Domingo, 01 de julio de 2007
JESUS DE GAL?NDEZ
(1915-1956)

?Cuando se piensa que nuestros gudaris defendieron
durante tres meses los cuarenta kil?metros que separaban
el frente de Bilbao... el orgullo de ser vasco se justifica?
Jes?s de Gal?ndez.

LA VOZ DEL PERIODISTA DESAPARECIDO

El cap?tulo de la emigraci?n republicana espa?ola en Santo Domingo se cierra con un ap?ndice tr?gico. Mientras dur? la guerra mundial, y sobre todo desde que se perfil? la victoria de los aliados, los espa?oles gozaron de una relativa libertad. Por razones pol?ticas Trujillo trat? de dar por entonces a su Gobierno las m?ximas apariencias democr?ticas; lleg? a organizar ?l mismo una oposici?n y hasta legaliz? la existencia del Partido Comunista. Pero la guerra fr?a de la postguerra le permiti? modificar radicalmente su t?ctica. Por otra parte, los grupos dominicanos que le eran adversos organizaron desde el extranjero expediciones armadas, con la ayuda o tolerancia de alg?n que otro gobierno de los territorios del Caribe. Y aunque los conatos de invasi?n fracasaron fueron suficientes para desatar una represi?n cada vez m?s dura contra enemigos y disconformes de toda especie. Tres exiliados espa?oles, Jes?s de Gal?ndez, delegado del Gobierno aut?nomo vasco en Nueva York, Alfredo Pere?a, joven abogado catal?n, y Jos? Almoina, funcionario de Correos que hab?a cursado Letras en la Universidad de Santiago de Compostela, que ya no viv?an en Santo Domingo, figuran entre las v?ctimas.

Jes?s de Gal?ndez y Su?rez hab?a nacido en Amurrio (Alava), en 1915, pero se educ? en Madrid donde su padre ejerc?a la medicina. Hizo los primeros estudios con los jesuitas de Chamart?n y en la Universidad curs? los de Leyes. Fue profesor de Derecho Civil de la Universidad de Madrid.

A su actuaci?n durante la guerra de Espa?a se refiere ?l mismo en la obra titulada Los vascos en el Madrid sitiado, que es un reportaje de c?mo varios nacionalistas vascos, entre ellos el propio Gal?ndez, organizaron al estallar la guerra civil su comit? vasco con bandera y todo para transformarse luego, desde la entrada de Irujo en el ministerio republicano, en delegaci?n del gobierno aut?nomo vasco. Gal?ndez cuenta con gran detalle la labor de aquel grupo en la organizaci?n de las milicias y sobre todo en favor de los vascos residentes en Madrid que acud?an en busca de un salvoconducto al principio de la contienda o esperando m?s tarde ser evacuados del Madrid asediado y hambriento. Durante la guerra espa?ola escribi? unos ?ensayos po?ticos? bajo el t?tulo de Ensue?os.

En Santo Domingo empez? gan?ndose la vida como taqu?grafo. Estenografiaba cursos y conferencias en la universidad, que luego vend?a a los estudiantes, a quienes ayud? tambi?n en la redacci?n de algunas tesis. Por poco que ganara le bastaba para sostenerse siendo soltero y sin familiares a su cargo. Por otra parte vivi? al principio, como otros exiliados solteros, en casa de una familia amiga, la de Alfredo Matilla.

Gal?ndez acab? siendo profesor de la Escuela Diplom?tica y Consular. Durante su estancia en Santo Domingo public?, adem?s de art?culos en revistas del pa?s y extranjeras, dos libros de car?cter jur?dico y uno hist?rico en la editorial Ekin de Buenos Aires fundada por exiliados vascos. Pero hubo otro puramente literario, Cinco leyendas del tr?pico, que apareci? en Santo Domingo y fue premiado en un concurso organizado con motivo del centenario de la rep?blica. Colabor? en la Revista Jur?dica Dominicana.

Desde que se estableci? en Nueva York a principios de 1946 para ser delegado del Gobierno aut?nomo vasco en los Estados Unidos, sus actividades pol?ticas se centraron por una parte en torno al exilio vasco republicano y por otra en los intentos que se organizaron para derribar a Trujillo. Entretanto trabajaba principalmente como periodista, y a ?l se debi? uno de los mejores reportajes que se han publicado sobre la vida de los puertorrique?os en Nueva York. Con el periodismo alternaba sus estudios en la Columbia University, donde daba tambi?n algunas clases de historia hispanoamericana. Ultimando ya su tesis doctoral sobre La era de Trujillo en la que expon?a minuciosamente la realidad del aparente Estado de derecho dominicano, public? un resumen de la misma en Cuadernos Americanos de M?xico.

El 12 de marzo de 1956 por la tarde, al salir de la universidad, Gal?ndez desapareci?. Seg?n todos los indicios, agentes de Trujillo lo llevaron a un campo de aviaci?n de las cercan?as de Nueva York y desde all? lo trasladaron en avi?n a Santo Domingo. Nada se ha sabido de ?l desde entonces. S?lo al cabo de alg?n tiempo vino a averiguarse que el piloto americano del avi?n, Gerald Murphy, hab?a desaparecido tambi?n, y con ?l uno tras otro todos los que intervinieron en el incre?ble secuestro, desde el guardi?n del campo de aviaci?n hasta el capit?n De la Maza, dominicano que custodi? en su viaje a Gal?ndez. Seg?n se dijo, uno de los tres individuos que mataron a Trujillo en 1961 era hermano de dicho capit?n.

La era de Trujillo puede considerarse como una extensa y minuciosa cr?nica period?stica. A una introducci?n cronol?gica que comprende a?o tras a?o desde 1930, fecha en que alcanz? el poder Trujillo, hasta 1955, siguen los cap?tulos dedicados al examen del r?gimen pol?tico: reformas constitucionales, elecciones -siempre un?nimes en dar al victorioso el total de los votos existentes-, libertades pol?ticas -encubridoras del terror gubernamental-, destrucci?n de los antiguos partidos y organizaci?n del partido ?nico, instituciones sociales, estilo personal del tirano, pol?tica internacional...

Siendo el objeto esencial mostrar la divergencia existente entre las apariencias constitucionales y jur?dicas de la rep?blica y la realidad de un poder personal omn?modo, Gal?ndez, a diferencia de otros autores, no hace hincapi? en la persecuci?n pol?tica -de la que ?l mismo ser?a v?ctima- sino m?s bien en el funcionamiento de todo aquel artilugio montado precisamente para ocultar el car?cter dictatorial del r?gimen. La meticulosidad de Gal?ndez permite ver claramente el incre?ble bizantinismo a que hab?a llegado el sistema para dar apariencias legales a la arbitrariedad personal del dictador.

La muerte de Gal?ndez constituye por su parte un heroico sacrificio en aras de la verdad, y es un ejemplo m?s de la vesan?a del tirano que no content?ndose con hacerlo matar desde lejos, como hizo con otros, quiso darse la satisfacci?n de que fuese ejecutado en Santo Domingo, quiz? en su presencia y qui?n sabe si no por ?l mismo.


Francisco Arias Solis
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs


Donde mora la libertad, all? est? mi patria.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 8:02
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